CUIDADOS

Bienestar y desfamiliarización del cuidado para las infancias en México

El trabajo doméstico y de cuidados, encuadrados en una estructura familiar particular, nos dan a conocer la forma en que las familias resuelven los conflictos en contextos de violencia y exclusión

Bienestar y desfamiliarización del cuidado.Créditos: Cuartoscuro
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Escrito en LA CADERA DE EVA el

 

Existe una relación entre pobreza, crisis de los cuidados y vulnerabilidad de la infancia, cuyas causas, de origen estructural, han sido agravadas por la emergencia sanitaria derivada de la covid-19. A pesar de los avances en políticas públicas llevados a cabo tanto en México como en el resto de América Latina y el Caribe, estos no parecen ser suficientes para alcanzar el bienestar de la infancia en la región (CEPAL, 2021). Por otro lado, los cambios culturales y económicos de las últimas décadas, así como la falta de redistribución del trabajo doméstico y de cuidados ante la apertura del mercado laboral a las mujeres, han derivado en una reestructuración en las familias y en los roles de quienes las integran. Ante este panorama, nos preguntamos cuál es el papel de la sociedad, del Estado y de las empresas (públicas y privadas) para gestionar los cuidados a la infancia y garantizar su bienestar.

El cuidado, es decir, aquello que comprende su labor, puede ser entendido “como las necesidades de atención que requieren las personas menores y/o dependientes” (Martínez, 2017). A su vez, el cuidado se relaciona con el bienestar, es decir, la distribución de tareas entre Estado, mercado y familia, como “el producto (…) de la articulación entre ellos” (Provoste, 2012). El ajuste específico de esta articulación puede ser clasificado en alguna de las categorías de los regímenes de bienestar (liberal, socialdemócrata y corporativista). Estos se entienden como la relación entre la desmercantilización, la estratificación social y las instituciones del bienestar (Martínez, 2017). 

En México, el régimen de bienestar se puede clasificar como liberal, de tal forma que el Estado impulsa una familiarización del trabajo de cuidados, es decir, manteniendo un papel pasivo y dejando toda la responsabilidad a las familias (Batthyány et. al., 2020). A su vez, éstas se articulan mediante roles tradicionales de género que hacen recaer el peso del trabajo doméstico y las labores de cuidados mayormente sobre las mujeres, quienes suelen realizar largas jornadas laborales, precarizando su economía, su salud y el cuidado a las personas con necesidades especiales, en particular las infancias. Por su parte, las empresas no logran compatibilizar sus tiempos productivos con las necesidades familiares –a pesar del avance en lo relativo a permisos de maternidad/paternidad–. Además, mantienen prácticas inequitativas en función del género, haciendo que las mujeres con empleo opten por abandonarlos ante la exigencia familiar de cumplir con el trabajo de cuidados.

Se habla de la desfamiliarización como una alternativa para redistribuir esa carga entre el estado, el mercado y la sociedad, generar mayores oportunidades para el desarrollo profesional de las mujeres sin ser precarizadas en el mercado laboral, y lograr mayor autonomía económica y bienestar para ellas y sus hijos e hijas. (Batthyány et. al., 2020).

Nuevas estructuras familiares

Aunque las estructuras familiares en América Latina mantienen una tendencia hacia la disminución de los hogares tradicionales –biparentales con jefatura masculina–, al tiempo que aumentan los hogares monoparentales encabezados por mujeres (Ullman, Maldonado, Rico 2014), aquellas parejas que integran los estratos socioeconómicos más bajos suelen tener mayor número de hijos (Ullman, Maldonado, Rico 2014), lo cual hace que la inserción de la mujer al mercado laboral sea menor o de manera informal, combinado el trabajo –a veces varios trabajos­– fuera del hogar, con la jornada doméstica, y sin acceso a seguridad social para ella y su familia. Es, por tanto, un fenómeno estructural que genera la llamada feminización de la pobreza (Cobo, Posada 2006), y que afecta directamente tanto a las mujeres como a sus hijos e hijas.  

A su vez, la pandemia ha profundizado y visibilizado esta realidad. De acuerdo con la CEPAL (2021): a) 1 de cada 2 mujeres se encuentran ocupadas en sectores de mayor riesgo: comercio, turismo, y manufactura; b) existe una importante salida de las mujeres de la fuerza laboral; c) se ha exacerbado la carga de cuidados no remunerados, y d) las mujeres con menores ingresos enfrentan la falta de autonomía económica.  

El trabajo doméstico y de cuidados, encuadrados en una estructura familiar particular, nos dan a conocer la forma en que las familias resuelven los conflictos en contextos de violencia y exclusión, cómo se sostienen los hogares y quiénes se quedan a cargo de los cuidados de la niñez y las personas dependientes. La implicación tanto del Estado, mediante políticas que generen una mayor distribución en la carga de los cuidados y el acceso a mejores oportunidades de ingresos, como de las empresas a través de la generación de empleos con garantías laborales, y de la sociedad por medio del reforzamiento de las redes de apoyo y comunitarias, contribuirían a la desfamiliarización de las labores de cuidados y el trabajo doméstico, fundamental para generar una más elevada equidad y mayor bienestar en el seno familiar, así como la posterior recuperación del tejido social tras la crisis sanitaria, en la que las infancias de los sectores más desfavorecidos son una de las poblaciones afectadas.

Magdalena Romero. Pasante de la licenciatura en Estudios Latinoamericanos (UNAM), colaboradora voluntaria en Paz Cívica A.C., gestora cultural, docente y ejecutante en baile flamenco; participante en el Seminario “Sociología política de los cuidados” del Instituto Mora. Sus temas de interés son los feminismos, el bienestar en la infancia, y la danza y la cultura como bien social.

Olaf Ronzon. Estudiante de octavo semestre, de la carrera de Relaciones Internacionales, por la Anáhuac Mayab. Es editor y articulista en la revista Anáhuac Global Review. Actualmente, se encuentra interesado en temas de investigación relacionados con desigualdad, género y violencia.

Referencias

Batthyány, K. (coord.,) (2020). Miradas latinoamericanas a los cuidados, Buenos Aires, CLACSO, Ciudad de México, Siglo XXI. Consultado el 14 de agosto de 2021

https://biblioteca.clacso.edu.ar/clacso/se/20201209035739/Miradas-latinoamericana.pdf

CEPAL, (2021). La sociedad del cuidado y la igualdad de género en la recuperación económica. Consultado el 23 de octubre de 2021 en

https://www.cepal.org/sites/default/files/news/files/esp_2021.04.15_foro_virtual_internacional_-_10_anos_comision_legal_para_la_equidad_de_la_mujer_ana_guezmes.pdf

Cobo, R. y L. Posada (2006). La Feminización de la pobreza, junio de 2006. Consultado en línea el 23 de octubre de 2021 en https://mujeresenred.net/spip.php?article620

Martínez, M. J. (2017). El estado de bienestar y los permisos para el cuidado de la infancia en la Comunidad Autónoma del País Vasco. Ekonomíaz: Revista Vasca de Economía. N.º 91(1), 248-277.

Ullman, H., C. Maldonado y M. Rico, (2014), La evolución de las estructuras familiares en América Latina, 1990-2010. Los retos de la pobreza, la vulnerabilidad y el cuidado, serie Políticas Sociales, n. 193 (LC/L.3819). Santiago de Chile, CEPAL y UNICEF. Publicación de las Naciones Unidas.