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Tortura sexual, práctica común a mujeres detenidas: Segob

Estudio revela que 7 de cada 10 fueron víctimas de estas prácticas en al menos una de las etapas de su proceso penal

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Escrito en LA CADERA DE EVA el

El Diagnóstico Nacional de Tortura Sexual que presentó la Secretaría de Gobernación arrojó que 7 de cada 10 mujeres privadas de su libertad sufrió alguna tortura o malos tratos de en al menos una etapa de su proceso. Y que al menos 4 de cada 10 refirió haber sido víctima de tortura sexual. Este estás cifras fueron calificadas como alarmantes por víctimas y organizaciones de derechos humanos.

El estudio se basa en una muestra de 1280 mujeres entrevistadas que aceptaron hablar sobre el tema quienes relataron que la tortura sexual fue utilizada como una práctica común el inicio de sus procesos penales que van desde su detención hasta el juicio y sentencia. También refirieron que el tema ahora que es visibilizado también debe ser sancionado.

Enlistaron que fueron víctimas de prácticas como "manosear, desnudar forzadamente, infringir golpes en senos o genitales; violación sexual vía oral, vaginal o anal; lanzar amenazas con cometer violación o introducir objetos en sus cavidades”. Agregaron que sus agresores fueron funcionarios públicos; las autoridades federales calificaron lo anterior como “una bajeza”.

La Segob señaló que el actual gobierno federal no fue culpable de estas prácticas pero que sí es responsable de que no se repitan.


Los datos duros

Con base en las entrevistas realizadas la mayor parte de los casos se registró en mujeres de entre 20 y 40 años de edad. "Se logró identificar que la autoridad que más comete este flagelo en un 40% son las policías de investigación, 21% la policía municipal y 16% las policías estatales”, reportaron. El estudio también arrojó la participación de autoridades federales, el 7% corresponde a miembros de la Defensa y 6% de la Marina.

Respecto a las víctimas 8 de cada 10 no fueron informadas de sus derechos; y 6 de cada 10 no fue informada del delito que motivó su detención, los más comunes fueron acusaciones de homicidio, secuestro, robo y delitos contra la salud.

El informe también resaltó que el Poder Judicial solo reportó a nivel nacional 7 sentencias por el delito de tortura con agravante de violencia sexual y que, de estas, solo 5 obtuvieron sentencias condenatorias y 2 absolutorias; esto fue calificado como una desproporcionalidad.

Alejandro Encinas, subsecretario de Derechos Humanos de Segob afirmó "necesitamos también responsabilidad del Poder Judicial para favorecer la exclusión de pruebas obtenidas bajo tortura y tortura sexual en específico; y también para asegurar la admisión de peritajes médicos y psicológicos realizados por personas independientes para garantizar el reconocimiento de inocencia en caso de mujeres sentenciadas que argumentan que las pruebas que las condenaron fueron obtenidas por tortura".

Además, llamó a los congresos federal y estatales a equiparar la legislación en materia de tortura y establecer mecanismos para abatir la impunidad.

En el caso particular de Atenco (mayo 2006) llamó a la Fiscalía mexiquense a sancionar a los responsables, en este caso, cuando la ex Policía Federal Preventiva ingresó al lugar para rerpimir una manifestación.

Bárbara Italia Méndez Moreno sobreviviente de este caso y víctima de tortura sexual acudió al evento y afirmó que fue gracias a las acciones de la Corte Interamericana de Derechos Humanos que pudieron rebatir a las autoridades en México que negaron cualquier tipo de violencia sexual durante perpetrada contra ellas.

Norma Aidé Jiménez Osorio, otra de las víctimas de este mismo caso, aseguró que después de 15 años de su denuncia legal en diferentes instancias pudieron reconocerse de como víctimas de violencia sexual. "Es muy grave escuchar estos números que equivalen solo al 10% de todas las mujeres que están en reclusión”, dijo en referencia a los resultados del estudio de Segob.

Narró que el camino legal de su caso para denunciar y hablar de lo sucedido, para poder recuperar su vida, fue un proceso largo y tortuoso. "Ha sido una lucha de más de 15 años de estar aquí sentada para que alguien crea que lo que dije es verdad”. Y remató “¿Cómo vamos a garantizar que el resto de las mujeres tengan esta oportunidad? Los responsables de la tortura sexual "no son solamente quienes lo ejecutan sino también quién la calla y no hace nada para que las mujeres tengan justicia, quienes la sigue perpetuando y alentando”.