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El "gaslighting", la violencia de decirte “loca”

El término "gaslighting" es una forma de violencia que surgió a raíz de una película donde la percepción de la protagonista era invalidada por su esposo

Escrito en LA CADERA DE EVA el

Qué es el gaslighting y cómo podemos identificar si estamos siendo víctimas de este tipo de violencia. ¿Te han hecho dudar de tu percepción de la realidad? Pasa un problema familiar, de pareja o en la oficina y las personas con las que tuviste el conflicto desacreditan tu opinión.

“Estás loca, las cosas no fueron así”, “estás exagerando”, “antes no eras así”, llegan a decirte. Incluso te hacen dudar de lo que estás sintiendo.

El término de “gaslighting” se ha aplicado para los problemas de pareja, donde el hombre intenta hacer creer a la mujer que está loca y su percepción es equivocada. El término surge a raíz de la película Gaslight, estrenada en 1944.

En la película Paula, interpretado por Ingrid Bergman, enfrenta a su marido tras coquetear con otra mujer y la respuesta de su esposo es negar la acusación, “¿Estás imaginando cosas de nuevo Paula?”.

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Gaslight-ing (verbo): Manipular a alguien para creer que está loco o volverse loco, a menudo señalando sus reacciones como increíblemente fuera de lugar.

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El "gaslighting" también lo pueden ejercer familiares

La periodista y escritora neoyorquina, Ariel Leve, habló en su presentación TED sobre los efectos que tuvo en ella este tipo de violencia. Su madre quien ejercía gaslighting con ella, le decía algunas veces que la amaba y otras que se arrepentía de haberla tenido.

“Una de las cosas más horribles del ''gaslighting'' es la negación de la realidad”, explica en su testimonio.

“Sentir que están negando lo que has visto con tus propios ojos y sabes que es cierto, que te nieguen una experiencia que has tenido y que sabes que fue real, que mi mamá anulara esos recuerdos del abuso para mí fue peor que el abuso en sí mismo”, dice.

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El gaslighting  y el feminismo

Me imagino que muchas de nosotras que estamos en la lucha feminista cuando damos nuestra opinión o cuestionamos un acto violento normalizado, como una broma o un chiste, nos hacen creer que las cosas no fueron así o que estamos exagerando.

“Bájale dos rayitas”. “¿Ya vas a empezar a pintar paredes?”. “No aguantas ni una broma”. Son algunas de las frases que nos llegan decir cuando respondemos a alguna de sus frases misóginas. 

Los hombres acostumbrados a ser el centro de atención sienten amenazado su poder cuando se les cuestiona, y comienzan a ejercer este tipo de violencias.

“Es una manera fácil y cultural de agredir a una mujer, ya que se le ha hecho creer que, al ser ‘tan emocional’, exagera o pierde la noción de la realidad y eso la convierte en una loca, mientras que los hombres son los racionales y ven con más claridad lo que está bien o mal”, dice Constanza del Rosario,  psicóloga especialista en relaciones de pareja y género, para el portal La Tercera.

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¿Qué hacer cuando vives gaslighting?

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"Gaslighting es una forma de abuso psicológico"

En su charla TED, Ariel Leve da algunas claves par enfrentar este tipo de violencia:

1.Sé desafiante

No permites que el agresor o agresora intente cambiar tu percepción de la realidad. “No permitas que tu experiencia sea  anulada y borrada”. La persona que ejerce  "gaslighting" intentará molestarte. Ser desafiante te hará más resiliente, es decir, más fuerte y capaz de enfrentar estas situaciones.

2. Acepta que no habrá reconocimiento de la agresión

Los ejecutores del “gaslighting”  nunca se harán responsables de sus acciones. “Nunca dirán tienes razón”, señala la periodista. Además, nunca responderán desde la lógica o la razón.

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3. Deja de esperar que las cosas sean diferentes

Quitarte la idea de que esa persona será diferente en algún momento te liberará. Engancharte con alguien que no valida tus opiniones o ejecuta “gaslighting” sólo te desgastará y nunca te sentirás escuchanda. Deja de engancharte y pon tu autocuidado como prioridad.

4. Desarrolla el desapego saludable

El odio y amor en las relaciones violentas nos desgastan y nos provocan inseguridad. Con las personas que un día nos dicen que nos aman, otros que nos odian, debemos aprender el desapego.

La periodista Ariel Leve cuenta que su infancia inestable la convirtió en una adulta insegura, confiar en alguien es muy difícil para ella.

“Siempre necesitaba aprobación y me volví una vigilante de la transparencia. No tenía un margen para los mal entendidos ni para los errores”, contó Ariel.


Cuenta que cuando le preguntaron qué buscaba en una relación dijo que “seguridad”, necesitaba certezas en un mundo inestable. Leve aconseja a su audiencia que debemos encontrar un balance y diferenciar el mundo del “gas lighter” y el mundo real.

Escribir su historia le ayudó a encontrar un balance porque validó su experiencia de vida, organizando cada idea y emoción en una página.