Opinión

¿Hace falta una reforma electoral?

¿Descomponer lo que con mucho esfuerzo ha sido arreglado? | Ricardo de la Peña

  • 23/09/2019
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El pasado viernes 13 de septiembre, en la ciudad de Villahermosa, Tabasco, se clausuraron los trabajos del XXX Congreso Internacional de Estudios Electorales, evento organizado por la Sociedad Mexicana de Estudios Electorales con el apoyo de diversas instituciones. La conferencia magistral de cierre estuvo a cargo de Lorenzo Córdova, Consejero Presidente del Instituto Nacional Electoral.

Condiciones para una reforma electoral

En su alocución subrayó que una eventual reforma electoral, de darse porque resultara  viable y pertinente desde la perspectiva de la mayoría calificada en el legislativo requerida para que se aprobara, no debiera significar un retroceso ni respecto a la autonomía de las autoridades electorales ni de los procedimientos que ahora dan plena certeza a las elecciones. Explicó el conferencista que otras de las columnas vertebrales del sistema donde no se deben dar pasos atrás es en las reglas que establecen las condiciones para la equidad en las contiendas y en aquellas que derivan en la conformación de una representación plural.

Lorenzo Córdova recordó que, a lo largo de ocho reformas electorales, producto del concurso de todas las fuerzas políticas del país, se ha logrado contar con un sistema equilibrado, con garantías para los ciudadanos de que los votos cuentan y se cuentan.

Empero, hoy tenemos de frente propuestas de reforma auspiciadas por la opción mayoritaria, que busca reducir el financiamiento público a los partidos, limitando su capacidad de competir e incluso de sobrevivir; recortar el número de consejeros electorales nacionales y locales; suprimir áreas operativas para lo electoral; eliminar órganos locales; disminuir los asientos legislativos por representación proporcional; auspiciar formas plebiscitarias de consulta a la ciudadanía... en  fin: una agenda que motivaría conflictos en torno a la renovación pacífica de los poderes, la alternancia, la pluralidad, la resolución legal de disputas y la aceptación de resultados electorales, todos ellos aspectos que se suponía ya resueltos.

¿Y si no hubiera reforma electoral?

Acertadamente, Córdova precisó en su conferencia algo que muchas veces se olvida al hablar de una eventual reforma electoral en el futuro inmediato: si no hay reforma electoral no pasa nada. Nos recordó que podemos "ir a las complejísimas elecciones 2021 con las reglas hoy vigentes que han sido probadas y sirven para recrear la pluralidad política del país en paz, una conquista que coloca al sistema electoral mexicano en paz".

La pregunta central en torno a una eventual reforma electoral sería, nosotros apuntamos, preguntarnos para qué descomponer lo que con mucho esfuerzo ha sido arreglado. No tenemos que reparar aquello que funciona y funciona bien y que permitió a quienes hoy gobiernan arribar al poder por vías legales y de manera pacífica.