OPINIÓN

Plaza llena en León, como en 1976 y 1991

El INE es confiable, serio y profesional. Hay que protegerlo y defenderlo. Si hubiera existido antes, no habríamos tenido una matanza en 1946, ni un conflicto postelectoral en 1976, ni un fraude electoral en 1991

Escrito en GUANAJUATO el

Como en 1946. Como en 1976. Como en 1991. La plaza principal de León lució llena este domingo con ciudadanos luchando por la democracia. Como hace 70 años, como hace 40 años y como hace 30 años.

León tiene una dura historia en la lucha democrática. En 1946 el pueblo se manifestó para exigir el respeto de los resultados de las elecciones, y el Ejército contestó a balazos.

No existía un INE que garantizara la elección. 

En 1978, el pueblo salió otra vez a las calles a exigir respeto a la elección y tampoco había INE que avalara los resultados. El Gobierno Federal reconoció de alguna forma el fraude y tumbó al candidato del PRI

En 1991, el pueblo salió de nuevo a denunciar el fraude de Ramón Aguirre Velázquez y a defender el triunfo de Vicente Fox. Y otra vez no había INE que evitara las mapacherías y caídas del sistema. El candidato del PRI fue obligado a renunciar antes de asumir la gubernatura.

La lucha para crear el INE ha costado sangre y dolor.

En 1946, el Ejército mató a ciudadanos leoneses en la plaza que hoy se llama de Los Mártires del 2 de enero.

En 1976, el Gobierno canceló las elecciones y nombró una junta de administración civil con Roberto Plascencia a la cabeza. En 1991, Vicente Fox salió a las calles y forzó la caida de Ramón Aguirre, ante el fraude electoral.

Por lo mismo, es tan importante hoy defender el Instituto Nacional Electoral. Por eso, es fundamental no permitir que le metan mano al Instituto Estatal Electoral del Estado de Guanajuato y al INE en México.

El fraude llegó a su fin con el INE.

Desde que se creó el Instituto Electoral de Guanajuato en 1995 y que se ciudadanizó el Instituto Federal Electoral en 1996 (después convertido en INE en 2014), no se han registrado fraudes ni trampas electorales. Desde hace 27 años, no hay denuncias de fraudes, ni conflictos post electorales. Desde hace 27 años, hay confianza en los órganos electorales, con decenas de controles para evitar el fraude. Con las urnas transparentes, la tinta indeleble, la credencial con fotografía, el padrón electoral con fotografías, los consejeros ciudadanos y los funcionarios de casilla ciudadanizados, se ha logrado poner fin al fraude. El INE es confiable, serio y profesional. Hay que protegerlo y defenderlo. Si hubiera existido antes, no habríamos tenido una matanza en 1946, ni un conflicto postelectoral en 1976, ni un fraude electoral en 1991.