OPINIÓN

La instauración de un régimen autoritario

López Obrador, creció y vivió dentro del sistema político mexicano, de la mano del partido en el poder de aquel entonces -PRI- y del régimen político vigente de aquellos tiempos, donde la fortaleza y autoritarismo feroz llevó al partido de estado, a gobernar por más de 70 años

La instauración de un régimen autoritario.
Escrito en GUANAJUATO el

Muchas voces lo hemos venido señalando durante todo este tiempo, del gobierno de la autollamada 4T. La clase política en su conjunto, entendiéndose cómo tal los partidos políticos de oposición, el poder legislativo y judicial, las organizaciones empresariales, los grandes empresarios del país y los gobiernos de los estados y municipios; han sido indiferentes a todas esas señales que día con día, el presidente de México ha venido dictando con respecto al nuevo régimen que pretende instalar en el país.

Todos han desdeñado el discurso presidencial, creyendo que se trata de un simple populista que ha querido emular a Fidel Castro, Hugo Chávez, Nicolás Maduro, Evo Morales, Lula da Silva y toda esa panda de impresentables gobernantes de izquierda que han destrozado sus países. Nadie ha creído, hasta ahora, que López Obrador y su partido Morena, se encuentran inmersos en ese gran movimiento latinoamericano denominado, Foro de Sao Paulo.

De igual forma, millones de mexicanos han sido indiferentes al largo proceso de maduración y transformación política (de ahí viene lo de la supuesta transformación en nuestro país, la 4T), de la izquierda latinoamericana. Esa indiferencia y desdén, ha sido acompañada por toda la clase política mexicana, que no ha querido ver ni creer, qué en México, se podía instaurar primero, un gobierno de izquierda y después, todo un régimen populista y autoritario, cómo el que ahora estamos viviendo. 

¿Cuántas veces escuchamos a los distintos liderazgos políticos, sociales e intelectuales de nuestro país, decir que México no era Cuba, ni Venezuela, ni Bolivia, ni Brasil, mucho menos Argentina, Perú o Colombia? Qué en México, era imposible transitar a un gobierno de izquierda, menos aún, transitar a un régimen socialista. Sencillamente por nuestra cercanía geográfica, política y económica con los EE.UU. ¡Y toma! Tenemos un gobierno de corte socialista, con un inmenso poder político y social, que ahora está a punto de instaurar un régimen autoritario. 

No han querido entender nuestros arrogantes y caducos políticos mexicanos (de todos los partidos políticos), que la izquierda latinoamericana llegó de las armas a las urnas y de las urnas al gobierno. Cómo este proceso no impactó directamente en el sistema político mexicano, ni en el sistema de partidos, todo el proceso histórico en América Latina, fue visto y percibido por la clase política y empresarial, a la distancia y concebida cómo “algo” ajeno a nosotros, por consiguiente, jamás viviríamos.

López Obrador, creció y vivió dentro del sistema político mexicano, de la mano del partido en el poder de aquel entonces -PRI- y del régimen político vigente de aquellos tiempos, donde la fortaleza y autoritarismo feroz llevó al partido de estado, a gobernar por más de 70 años. Hoy en día, AMLO hace lo mismo con su gobierno y pretende instaurar un nuevo régimen igual o más autoritario, de lo que vivimos durante los tiempos del PRI. Aunque creemos que los tiempos han cambiado, México sigue inmerso en la pobreza y desigualdad, que trae consigo la apatía social e indiferencia política, dando como resultado lo mismo que imperó en tiempos del PRI y que ahora Morena, aplica impecablemente: corromper a los pobres con Programas sociales, cooptar a los liderazgos políticos a la buena o a la mala, y cómo resultado, nula oposición política y controlar el ejército. 

¿Y los grandes empresarios? Igual que antes. Cooptados e incorporados al poder y control político de la 4T, enriqueciéndose más y más. Todo esto, se replica en las entidades federativas y municipios del país, qué sin pertenecer a Morena, hacen lo mismo con colores partidistas distintos. Mientras todo esto transcurre, el país se hunde en la izquierda populista que, a su vez, no se presenta con un modelo único, sino muy diverso.
La corrupción es la gran herramienta que alienta el día a día a López Obrador y su movimiento “transformador”, ante un discurso vehemente anti-corrupción que está a punto de instaurar y consolidar el nuevo régimen autoritario.

¿No cree usted?

Dr. Carlos Díaz Abrego