HISTORIAS DE LEÓN

Los Pípilas de la Central de Abastos de León

Por 2,200 pesos a la semana, Rodolfo llena las arpillas con variedad de chiles: guajillo, pasilla, árbol y puya. Como sus compañeros, utiliza un diablito o su espalda para cargar 500 bultos al día, periódicamente se echa alrededor de 25 kilos al hombro... todo por el sustento familiar

Escrito en GUANAJUATO el

León.- Sobre sus hombros pesan los costales de papa o de chile, las arpillas de ajo o zanahoria y, como si fuesen El Pípila, cargan a cuestas el sustento de sus familias en la Central de Abastos de León. Diariamente estos pípilas del siglo XXI usan la fuerza de sus espaldas para saturar los transportes de la clientela; con ello contribuir a que los alimentos lleguen a los miles de hogares en la ciudad.

José Alfredo llega todos los días al local “Los Viborillos” desde la comunidad Los Jacintos en Silao, antes del amanecer, a eso de las cuatro de la mañana, ya está de pie para llegar puntual a la Central de Abastos en donde le espera una enorme báscula y el peso de las arpillas de cebolla, que luego ha de echarse al hombro “lo más importante es sacar adelante a la familia, ya lo demás es trabajar para su bienestar de uno pues y darle pa´ adelante y seguir la vida”.

 

 

Te puede interesar: Era un adolescente el extorsionador de la central de abastos en Celaya

En una caja selecciona los mejores tomates separando los que ya están deteriorados, Alfredo opina que su trabajo suele ser duro: “Es pesado, pero el beneficio es bueno, casi siempre es así, descargar y sortear los jitomates, depende de lo que haya, nomás es esto, ir de allá y pa´ acá, despachar a la gente, descargar y seleccionando”, comentó el trabajador quien se ocupa de su mamá.

Con 2, 200 pesos a la semana Rodolfo llena las arpillas con variedad de chiles: guajillo, pasilla, árbol y puya. Como sus compañeros, utiliza un diablito o su espalda para cargar quinientos bultos al día, se echa, periódicamente, alrededor de 25 kilos al hombro, por el sustento familiar.

 

 

Te puede interesar: Celebran a San Nicolás Tolentino con miles de panecitos

“Día a día trabajo para sacar adelante a mi familia, echarle ganas a todo aquí, puro trabajar, empiezo a laborar a las cinco de la mañana, a las cuatro y media, diario… diario… aquí no hay descanso, diario hay que trabajar hasta los domingos” comentó para La Silla Rota Rodolfo Ramírez Jiménez de 29 años habitante de la colonia León I en Las Margaritas y trabajador de "Chiles Chuy Velázquez".  

Porfirio Meléndez recorre en bicicleta alrededor de 4 kilómetros todos los días desde San Juan de abajo para llegar a su trabajo en Grupo Estrada, comercio dedicado a la venta de aguacates, ahí colabora desde hace 28 años; llena las camionetas con cajas de este alimento codiciado por la gastronomía mexicana “bendito Dios me siento bien, sacar para el pan de cada día y trabajar con gusto, atendemos bien al cliente para que vuelva”.

Te puede interesar: Jalpa de Cánovas, un encanto de paz entre historia y naturaleza

El padre de cuatro hijos expresó que le es difícil levantarse antes del alba: “lo más duro es levantarse, la mañaneada, temprano pues, a las quince para las cinco”. Los años de experiencia de Porfirio Meléndez le han hecho saber el punto exacto de maduración de los aguacates “se escoge el verde, el entradito, ya casi para comerse, para rebanar”.

Al igual que Porfirio, Rodolfo y José Alfredo, cientos de trabajadores aportan su disposición y su fuerza física para contribuir a que toneladas de productos del campo lleguen a los hogares leoneses. Horario, clima y fatiga nunca serán impedimento para cumplir con su necesaria función.

 

JE