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METRÓPOLI

Los danzantes de la Virgen de Guadalupe; estas son sus historias

Cada 12 de diciembre los danzantes acuden a la Basílica de Guadalupe para agradecer a la madre tierra

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    Ramón Vazquez Salazar tiene 86 años de edad y 50 de danzar en la Basílica cada 12 de diciembre. "Desde pequeño me traía mi papá, después empecé a bailar. Venimos para agradecer a la madre tierra”.

    Al igual que don Ramón, decenas de danzantes le rinden un tributo a la Virgen de Guadalupe. Vienen de varias regiones principalmente del centro del país. Durante todo el día hay grupos de concheros, arrieros o los que representan bailes de su comunidad que ya son un sincretismo. 

    Así fue la construcción de la Basílica de Guadalupe (FOTOS)

    Don Ramón es uno de los 10 millones 603 peregrinos que han visitado la Basílica de Guadalupe con motivo de la del aniversario 487 de las apariciones de la Virgen en el cerro del Tepeyac

    Vive en San Pedro Xalostoc, Estado de México. A sus años todavía danza por placer y trabajo. Seguido contratan a su grupo y él va con ellos, en ocasiones se anima a bailar. Este 12 de diciembre no podía faltar. 

    Vengo a agradecerle a nuestra tonantzin por darme un año más de vida. No sé en qué momento ya no pueda venir. También estoy cansado, aun así ella me da fuerzas para seguir danzando. Así como me ven ando desde Oaxaca hasta Guanajuato”.

    Esta fecha es muy importante para don Ramón. Él celebra que hace 487 años a Juan Diego se le apareció la Virgen de Guadalupe e hizo su templo. Por eso baila en las faldas del cerro del Tepeyac y no en el centro del atrio, como otros danzantes.“Nosotros le bailamos a nuestra madre tierra”. 

    Para Pascual Cruz Gutiérrez es un honor seguir la tradición de su comunidad San Miguel Ameyalco del Estado de México que lleva danzando 100 años a la Virgen de Guadalupe. Primero empezaron en su pueblo después cada año se organiza una peregrinación a la Basílica. Este 12 de diciembre fueron entre 30 y 50 personas a bailarle. 

    “Venimos a representar año tras año nuestra danza y mostrar de esta manera nuestra Fe. Le pedimos que nos de salud, bienestar a toda la familia y que nos dé el pan de cada día”. 


    Después de la misa de medio día, entre miles de peregrinos se hicieron espacio enfrente de la Basílica. Colocaron su altar y alrededor sillas para que los familiares de los arrieros se sentaran. También estaban los músicos que a dónde vaya el grupo ellos tocan. 

    Hicieron su danza y al final, las mujeres sacaron mole, arroz, platos y vasos de entre unas bolsas. Repartieron la comida entre de los danzantes y quien pedía. “Eso también forma parte de la tradición. Bailamos y luego compartimos mole”, señala Cruz Gutiérrez. 

    Estas son las mandas que cada 12 de diciembre cumplen peregrinos

    Relata que él acude a la Villa desde que era niño. Su padre fue maestro del grupo de danza arrieros La Viajera y ahora desde hace 10 años él es el director y líder. “Yo fui su sucesor”. 

    Cuenta que la danza representa a los arrieros que viajaban para transportar mercancía. Cruzaban varios estados. Eran niños que trabajaban para las haciendas y arriaban a los animales. 

    Esta tradición viene de ahí y nuestro grupo está cumpliendo 100 años de hacer esa danza que nosotros la aprendimos de nuestros padres y ellos de los suyos y ahora nosotros enseñamos a nuestros hijos y ellos la seguirán”.

    Avanza el día y los danzantes siguen ocupando el atrio. Lo llenan de color y música. Unos llegan, se instalan en el espacio que puedan. Algunos traen plumas otros coloridos trajes, capas, espadas, dependiendo de la región que vengan.  

    Rufino Díaz Luna llegó en la mañana junto con su grupo. Ellos representan la danza de los negros. Un baile tradicional de la parte de sierra colindante entre Puebla y Veracruz. En específico de Loma Bonita. 

    “Somos devotos de la virgen y cada año esto lo estamos celebrando en el pueblo desde hace 22. Y esta es nuestra segunda vez que vinimos a la Basílica. Se nos dio de nuevo la oportunidad de venir a la casa de nuestra madre y bendito Dios se nos concedió. Esperemos venir más veces porque es un honor danzar aquí. Venimos también a que nos eche su bendición y que sigamos adelante”.






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