REPORTAJE ESPECIAL

La Perla, el barrio bajo que renació con "Despacito"

Fuimos a conocer esta barriada "peligrosa" puertoriqueña que Luis Fonsi y la Miss Universo 2006 hicieron famosa en el video que lleva millones de reproducciones

SANDRA ROMANDÍA 16/07/2017 09:49 a.m.

La Perla, el barrio bajo que renació con Despacito (Foto: Sandra Romandía)
La Perla, el barrio bajo que renació con Despacito
La Perla, el barrio bajo que renació con Despacito (Foto: Tomada de Youtube)
La Perla, el barrio bajo que renació con Despacito
La Perla, el barrio bajo que renació con Despacito (Foto: Sandra Romandía)
La Perla, el barrio bajo que renació con Despacito
La Perla, el barrio bajo que renació con Despacito (Foto: Sandra Romandía)
La Perla, el barrio bajo que renació con Despacito
La Perla, el barrio bajo que renació con Despacito (Foto: Sandra Romandía)
La Perla, el barrio bajo que renació con Despacito
La Perla, el barrio bajo que renació con Despacito (Foto: Sandra Romandía)
La Perla, el barrio bajo que renació con Despacito
La Perla, el barrio bajo que renació con Despacito (Foto: Sandra Romandía)
La Perla, el barrio bajo que renació con Despacito
La Perla, el barrio bajo que renació con Despacito (Foto: Sandra Romandía)
La Perla, el barrio bajo que renació con Despacito
La Perla, el barrio bajo que renació con Despacito (Foto: Sandra Romandía)
La Perla, el barrio bajo que renació con Despacito
La Perla, el barrio bajo que renació con Despacito (Foto: Sandra Romandía)
La Perla, el barrio bajo que renació con Despacito
La Perla, el barrio bajo que renació con Despacito (Foto: Sandra Romandía)
La Perla, el barrio bajo que renació con Despacito



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SAN JUAN.- Zuleyka Rivera, la morena boricua Miss Universo 2006, camina en shorts de mezclilla -ajustados y breves- sobre un pedazo de concreto que alguna vez fue quizás una banqueta. De un lado, las olas del mar rompen fuerte con un coraje de media tarde y, del otro, se apilan sin orden alguno fragmentos de ladrillos, basura, cemento y tierra que son el patio delantero de algunas casuchas mirando hacia el Caribe. Es el barrio de La Perla, en San Juan, Puerto Rico, considerado hasta hace unos años uno de los más peligrosos del país por su tasa de homicidios (19 muertos por cada 100 mil habitantes) y el tráfico de drogas.  Una zona en donde ni el carrito de Google Maps quiso entrar para hacer registro del street view. 

"Sabes que ya tengo un rato mirándote /tengo que bailar contigo hoy", canta el puertorRiqueño Luis Fonsi en el video "Despacito", mientras Zuleyka recorre el área encontrándose con niños que andan entre muros con graffiti  y casas abandonadas que -como CON ASPECTO chimuelo- sonríen a pesar de no tener ventanas, parede O puertas...


"This is not Kansas anymore, do you know where are you going?" ("Esto ya no es Kansas, ¿sabes a dónde vas?") me dice un hombre con el que me atravieso antes de traspasar un pequeño túnel que lleva hasta el barrio de La Perla, haciendo alusión al  " Mago de Oz " y la frase de Doroty sale de su ciudad natal. 

El señor delgado de músculos  breves, pero bien marcados bajo la piel tostada y sin camisa, sonríe después de soltar su advertencia. Respondo en español, disimulando mi estado alerta. "Sí, amigo, ¡voy a La Perla!", y con la mano le digo adiós.

Al barrio lo había visto desde arriba,  en la calle Norzagaray donde se  contempla el mar que cautiva a todo el que recorra el Viejo San Juan. La Perla es una zona que quedó atrapada entre la muralla colonial, que rodeaba la ciudad, un fuerte, un castillo, y un tan viejo como singular cementerio casi en la playa. Está justo debajo de la loma donde las calles y bares  turísticos bullen, escondido con el mar  a sus pies.  

Aquí a nivel del agua se construyeron desde finales del siglo XIX casitas irregulares donde se instalaron los trabajadores que no tenían espacio en la zona colonial. El área era inicialmente un matadero de reses , hogar de esclavos y sirvientes. Después se pobló de personas sin casa que fueron ampliando el barrio construyendo sus viviendas a como las rocas y el terreno empinado lo permitían.


"Allá abajo en el hueco ?,? en el boquete, nacen flores por ramillete; casitas de colores con la ventana abierta, vecinas de la playa puerta con puerta", dice la canción de ?" Calle 13 ?" ? que lleva el nombre del barrio y que desde su lanzamiento, en 2009, buscó mostrar al mundo otra cara de este espacio.


"Procura  no pasar por La Perla, que se encuentra entre el fuerte San Felipe del Morro y el Castillo de San Cristóbal", leí en una de las guías de turismo. "Ahí  no debería ir ,  señorita, menos si va sola", coincidió el taxista que me llevó del  a eropuerto  " Luis Muñoz Marín "  al hotel en el centro de San Juan. 

Los diarios locales han informado de varios programas vigentes para rescatar el barrio ,  que antes contaba con unas mil familias ,  de las cuales sólo queda una cuarta parte. Los demás migraron, los mataron o están en la cárcel. 

Programas como  " La Perla Pinta su Futuro " , que apoya la Universidad de Puerto Rico, busca "restaurar, embellecer y enaltecer la comunidad de La Perla que por largos años se ha mantenido marginada por la sociedad puertorriqueña", cita en su página web. Y su hashtag es #BajaPaqueVeas. 

Y lo hice, bajé.

Doña Carmen, ícono del barrio

Sólo existen tres puntos de acceso a La Perla: uno por el  cementerio Santa María Magdalena, un camposanto espectacular frente al mar, y por el que una rampa lleva hasta ahí. El otro es del lado este y uno más del lado norte, por un pequeño pasillo escondido en una pared. Elijo el de en medio , una rampa que pasa abajo de un puente ,  que me hizo sentir en un túnel por el que  ingresaría hacia una zona incierta, sin opción sencilla para regresar si me acobardaba. 

Apenas a unos metros de ingresar a las callecitas con viviendas rojas, azules, rosas, amarillo, encuentro una casita verde chillante en cuyas paredes exteriores tiene unos carteles puestos improvisadamente: "Silver 80 centavos", y la imagen de la lata de la nueva cerveza que se promociona en Puerto Rico

"¿Qué te ofrezco?", dice atrás de la barra la señora Carmen Vázquez en su minúsculo bar/abarrotes donde  no cabrían diez personas sin estar apretadas.

En una pared se apilan cartones de cerveza Silver y Medalla, ambas puerto r riquenses, y encima de ellas dos gatos duermen la siesta. Son pasadas las 12 de mediodía y el calor empieza asfixiar a quienes no estamos acostumbrados al clima. "La Perla ya no es lo que se dice, aquí hay gente buena, aquí ya nadie se mete con nadie", dice en su marcado acento caribeño esta señora que tiene más de tres décadas con su negocio. Y  no carece de razón: antes de 2011 pasó de tener  fama de escenario constante de asesinatos, a no registrar ninguno desde hace seis años.

La tienda de Carmen cierra a las 3 de la tarde, porque "hay negocios en la noche que a mí no me interesan",  dice  ella, sin ahondar en esos  " negocios " . Media hora antes  había conversado con un trompetista solitario que en la zona turística  interpretaba la melodía de moda   ( "Des-pa-cito, vamo'a hacerlo en una playa en Puerto Rico" ). Me  dijo que por el día no había problema en las calles de esta área, pero por la tarde  yo debía saber que "empiezan a ofrecer la droga". Según  la agencia   a ntidrogas de Estados Unidos ,  el  mercado de la heroína en el barrio alcanzaba 11 millones de dólares anuales hace cinco años. 

Otro comercio  en el área aparte de barras -bares nocturnos- ,  no hay, me confirma Carmen.  Pero  ha oflorecido un bar-restaurante en toda forma, con capacidad para unos 50 clientes, "La Garita", casi en la cima y extremo de la barriada, que ofrece ceviches y pescados.

Carmen vive en el Viejo San Juan, realmente a unos metros de ahí pero en la zona turística, aunque después del éxito de la canción de Luis Fonsi cada vez se han acercado más viajeros a la zona donde esta su barra. "Los turistas vienen y pasan aquí un rato, y luego se van complacidos. Yo  se de vecinos que ha n  llorado cuando se va n , y hay  incluso artistas, mire", dice mientras señala en la pared un póster de la película  " Ché " , en la que el actor y productor Benicio del Toro fue el protagonista. "Para Carmen Inés, con cariño y respeto venceremos", se lee con la rubrica de Del Toro. 

"Benicio vino hace dos semanas, yo ya me había ido pero me dejó este poster, él lo mandó en marcar Luego señala en la pared opuesta un cuadro con un poema  del poeta local Carlos Quiles.

"Presta para superar una imagen negativa, se sostiene fuerte y viva hilvanando el verbo amar... La Perla es un lugar sagrado hecho solidaridad".  El es de aquí de Puerto Rico, yo lo conozco desde chico.

"Aquí nos divertimos como queremos"

Caminar por aquí es serpentear entre  estrechas y empinadas calles ; algunas  pavimentadas ,  callejones con un final incierto ,  nomenclaturas no muy claras .  Pero el mar, siempre referente, es un señalamiento fácil para volver a ubicarse después de perderse entre las paredes llenas de murales, y las coloridas fachadas de las viviendas desde las que, con este sol, sólo se asoma uno que otro poblador con cerveza en mano y ropa muy ligera. 

Frente al mar, teniendo como marco algunas casas abandonadas, pero  aún así recién pintadas, muros de otras que ya no tienen ni siquiera techo, y unas gallinas que pareciera salen a asolearse, me encuentro con una alberca improvisada en lo que fuera una pequeña  pista de skate, al parecer también construida por los vecinos.  Un hueco de cemento colorido, con todo tipo de figuras dentro y fuera verdes y amarillas ,  rellenado con el agua que , incesante,  proviene de  un surtidor para casos de incendio. Un puñado de niños y adolescentes se entretienen lanzándose desde la  cornisa de  una casa sin techo habilitada como trampolín. "Nos divertimos como queremos", suelta un hombre de unos 50 años en short y con el torso desnudo, para después caminar hacia la "piscina" bailando y cantando -claro- "Des-pa-cito".

"Esto ni en la Quebrada de Acapulco, ¿no?",  dice a la reportera mexicana mientras ve volar a un boricua que se lanza del trampolín improvisado. 


Algunos toman cerveza, otros sólo nadan en círculo en la reducida alberca, pero coincido en que sí, se divierten como quieren. 

A unos pasos de ahí, pasando un par de callejones en subida, una pequeña explanada recibe a quien ha llegado.  En su extremo, un breve templete de concreto pobremente techado. Sobre un librero rojo precario se lee   "Libros Libres" en unas letras blancas sobre la pared amarilla, y debajo de la leyenda una bandera de Puerto Rico.  El acervo lo integran unos 200 libros de todos los temas: arte, ficción, ciencia,  y hay tres bancas. Se trata de un programa liderado por una organización civil que busca llenar el vacío que deja la falta de librerías públicas  no sólo en La Perla sino en toda la ciudad. "Sector guaypabo ven deja y llévate, en el viejo San Juan entrando por el cementerio estamos recibiendo libros área tranquila hay banquitos para sentarse es seguro área de paz frente al mar visítanos",  anunció en marzo pasado en Facebook  Adorno González, uno de los promotores de este programa en el barrio. Y así llegaron a esta cantidad, que se ha mantenido a pesar de no tener vigilancia alguna. "La regla es tomar un libro y dejar otro", explica una de las organizadoras.

Trabajo comunitario

La Junta Comunitaria de la barriada La Perla está conformada por vecinos que representan a los pobladores para buscar mejoras al barrio. Sus antecedentes datan de 2007 cuando varias organizaciones se  reunieron para formar la primera junta de vecinos con el fin de combatir el deterioro de la comunidad y enfrentar algún proyecto externo que amenace con sacarlos de ahí. Desde entonces algunos abogados   y defensores de derechos humanos se  sumaron a la idea. 

Pero fue  hasta 10 años después, en enero de este  2017 , cuando al fin la Junta anunció "La Perla pinta su futuro", un proyecto integral para no solo maquillar la barriada con colores vivos y firmes, sino apoyar programas de autogestión y sustentabilidad, como el logrado un año atrás, con la apertura de la primera panadería en la zona.  

E" de 2016 cuando Abraham Martínez, junto con otros dos socios elegidos por La Junta, abrió la primera panadería comunitaria con financiamiento del gobierno de 47 mil dólares, y entonces la Perla empezó a oler a hojaldre recién horneado. El 10% de las ventas se destina a la mejora del barrio.

Actualmente no hay más comercio en las calles, salvo las tiendas de cerveza, pero los vecinos esperan que el modelo de la panadería se replique. 

Los murales que llaman a la paz, al sentido de arraigo y al futuro están presentes en cada calle desde enero de este año que arrancó  " La Perla Pinta su Futuro " .

La Junta Comunitaria anunció el pasado 5 de julio la culminación de los trabajos de revitalización de la comunidad que incluyeron el remozamiento de 375 fachadas . "Deseamos abrir las puertas de nuestra comunidad para que el pueblo de Puerto Rico y visitantes conozcan la nueva cara de La Perla, un reflejo de la determinación y espíritu de superación de sus residentes", explicó al diario Metro Yashira Gómez, presidenta de la Junta. 

La iniciativa involucró a la sociedad civil, pero también a las fundaciones con vocación social de empresas que apoyaron con materiales y recurso humano. El artista plástico Pablo Marcano, encargado del concepto artístico, aseguró que "los callejones han cobrado nueva vida, y se refleja en el ánimo de la gente" .

La misma gente que entona a diario por sus calles "Des-pa-cito/ quiero desnudarte a besos despacito", como si de pronto volviera a aparecer Zuleyka Rivera por sus recovecos bailando y posando para la cámara que hizo al barrio más famoso que nunca.


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