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Así puedes aprovechar los fracasos profesionales

Todos hemos fracasado en una presentación importante, darse tiempo para reflexionar y hablar sobre los resultados indeseados puede ayudar considerablemente

  • REDACCIÓN
  • 23/08/2018
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Así puedes aprovechar los fracasos profesionales
Aprovecha de manera productiva tus fracasos profesionales (Foto: web)

Cuando tienes un fracaso profesional la vergüenza y el golpe para tu autoestima pueden manifestarse de maneras ilimitadas y la respuesta de nuestro cuerpo al fracaso incluso puede asemejarse a la del dolor físico, según escribe Bradley Staats, profesor adjunto de la Escuela de Negocios Kenan Flagler de la Universidad de Carolina del Norte, en “Never Stop Learning: Stay Relevant, Reinvent Yourself and Thrive”.

Respondemos de esa forma y luego nos sentimos mal de haberlo hecho, entonces tratamos de esconderlo en lugar de aprender de ello”, explicó Staats. “No deberíamos sentirnos avergonzados de la reacción. Es natural”.


Aunque la mayoría de la gente prefiere procesar el fracaso por su cuenta y pasar a otra cosa lo más pronto posible por miedo a hacer una escena o parecer poco profesional, darse tiempo para reflexionar y hablar sobre los resultados indeseados puede ayudar considerablemente a crear lugares de trabajo más agradables, de confianza y, además, productivos.

Darse tiempo para reflexionar y hablar sobre los resultados indeseados puede ayudar considerablemente (Foto: web)

¿CÓMO ENFRENTAR EL FRACASO?

1.- Debes hablarlo de manera personal e involucrar a otros compañeros de trabajo para poder tener una retroalimentación. Esto hará que todos aprendan.

Puede resultar tentador esconderte detrás de la seguridad de alguna herramienta de comunicación grupal como Slack o en el correo electrónico, pero hablar en persona sobre el fracaso puede ser particularmente efectivo para construir relaciones más fuertes.

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2.- También vale la pena pensar cómo hablar del incidente: una sesión con mucha palabrería y desahogo puede ser catártica, pero también corre el riesgo de convertirse en egocéntrica o melodramática.

En lugar de contar toda la historia de lo terrible que salieron las cosas, puedes empezar con un: ‘¿Me puedes ayudar con esto?’”, sugirió Staats.


3.- Usa tus fracasos para hacer amigos. Hablar sobre los fracasos puede ayudar a humanizar a la persona que comparte la experiencia al hacerla más accesible y cercana en el trabajo. Además, aumenta en general los niveles de la llamada “envidia de la buena”, que puede motivar e impulsar a los colegas a desempeñarse mejor.

4.- Fracasa productivamente. Además de ayudarte a parecer más accesible y agradable, hablar sobre el fracaso y alentar a tus pares a hacer lo mismo también puede hacerte un trabajador más eficiente.

Usa tus fracasos para hacer amigos (Foto: web)

Amy Edmondson, profesora de Liderazgo y Administración en la Escuela de Negocios de la Universidad de Harvard, ha estudiado tres tipos de fracaso: el fracaso evitable, el fracaso complejo y el fracaso inteligente. Los dos últimos tienen el mayor potencial para promover el aprendizaje en el trabajo.

Los fracasos complejos ocurren cuando sabemos bien qué necesita hacerse. Contamos con procesos y protocolos, pero una combinación de factores internos y externos se unen de tal forma que producen un resultado fallido”, explicó Edmondson.


El fracaso inteligente tiene lugar cuando estamos trabajando en áreas en las que no tenemos experiencia o pericia, o en áreas que son inexploradas en un sentido amplio de la industria.

5.- Conoce a tu público. Incluso cuando te sientas cómodo con la idea de compartir tus fracasos en el trabajo, es importante recordar que no todas las empresas tienen una cultura que dé la bienvenida o incluso tolere este tipo de apertura.

Ello no quiere decir que los empleados no puedan crear “espacios seguros” entre ellos para compartir sus dificultades. De hecho, Edmondson alienta que se haga, pero es probable que factores como la antigüedad tengan impacto en la recepción de las conversaciones sobre el fracaso.

Así, hablar sobre esa presentación que salió mal puede ser arriesgado, pero vale la pena tomar ese riesgo siempre y cuando lo hagas intencionalmente (en especial si estás harto de no ser invitado al bar después del trabajo).

mlmt