ESTADOS

Yucatán, a punto de quedarse sin lugar en los panteones

En los panteones de Motul, Chumayel y Teabo ya no hay espacio para más tumbas; en Mérida solo quedan 400 bóvedas en el Cementerio de Xoclán

  • CLAUDIA ARRIAGA/CORRESPONSAL
  • 30/10/2020
  • 18:20 hrs
  • Escuchar
Yucatán, a punto de quedarse sin lugar en los panteones
En los panteones de Motul, Chumayel y Teabo ya no hay espacio para más tumbas; en Mérida solo quedan 400 bóvedas en el Cementerio de Xoclán. Foto Claudia Arriaga

MÉRIDA.- Manuel Jesús May tiene 50 años trabajando como sepulturero. Encargado del cementerio de Motul, cuenta que desde los 12 años aprendió a convivir con los muertos. Y hoy es testigo de cómo los espacios se fueron haciendo insuficientes para la cantidad de muertos por la pandemia de la covid.  

También lee: A norma le diagnosticaron dengue; murió de covid en Yucatán

No cree que el coronavirus haya sido el responsable, aunque para el 13 de julio que inició la ampliación del cementerio, en este municipio ya habían fallecido 52 personas por coronavirus y el estado rebasó los 6 mil contagios.

Manuel también fue una parte fundamental para la construcción de la segunda etapa del panteón. Pues es el encargado de llevar el control de la disponibilidad de lugares.

Hay un poco más de difuntos, pero no hay tiempo de visita como antes. A los entierros no más vienen los muy allegados y familiares y nosotros que nos quedamos a enterrar de una vez a la fosa, lo que hace tardada la despedida es que la familia no llega a la hora que dicen. Una vez que se selle la cripta terminan su rezo, no más vienen entre 10 y 15 personas, no como antes que eran 30 a 40

 

A él no le da miedo el coronavirus, ni los fantasmas. Incluso nunca lo han espantado, se lo atribuye a que los muertos saben que él los cuida. “Yo aquí en este santo cementerio, jamás en la vida he visto algo. A veces estoy sentado en el oratorio, viene una familia y me dicen que hay una niña abandonada que corre entre las tumbas, salimos a auxiliarla, llegamos allá y nada”, comentó.

Manuel Jesús May (Fotos Claudia Arriaga)

Para el secretario municipal de Motul, Reynaldo Canul Guerra, ampliar el cementerio era una urgencia. Ya que cada vez que alguien fallecía representaba un problema para el Ayuntamiento, no había lugar donde enterrarla y quienes eran dueños de bóvedas las rentaban hasta por 5 mil pesos.

La ampliación del cementerio es un programa que puso a andar el presidente municipal, Roger Aguilar, había un área disponible y pensamos en darle prioridad a la gente de escasos recursos para que pudiera tener un lugar propio donde enterrar a sus difuntos

El terreno para construir el sepulcro no tiene costo, pero cada familia es responsable de habilitarlo. La nueva área consta de mil 300 tumbas

CHUMAYEL SIN ESPACIOS, CONSTRUYEN ENTRE LAS TUMBAS

En el cementerio de Chumayel ya no quedan espacios disponibles, pero el enterrador Graciano Martín Brito se las ingenia para encontrar nuevos sitios entre las tumbas ya existentes y colocar a los nuevos huéspedes. 

Eso que estamos viendo, cómo acomodar a la gente que se murió ahorita, cuando inició la pandemia la gente de repente falleció por pulmonía, corazón y todo. El pueblo está pidiendo al alcalde que compre un pedacito más de terreno para tener espacio porque la iglesia igual ya está llena con todos los restos

El camposanto alberga unas 200 tumbas y Graciano en la última semana ha hecho tres nuevas, por ahora está pendiente de quien está próximo a desalojar una fosa para poder contar con el lugar.

Graciano Martín Brito

Durante los últimos 15 años, él se ha hecho cargo del panteón y  todos los días acude para abrir sus puertas entre las 5:30 y 6 de la mañana y cierra alrededor de las 6 de la tarde. En la pandemia la dinámica ha cambiado, la gente ya no visita a sus difuntos como antes.

Graciano no le da miedo la covid y cree que quizás la brinco. “Se me presentó calentura, diarrea y todo, pero me quedé acostado en la casa, me pasó con la primera tanda de covid como para el mes de mayo”, confiesa.

No cree en los fantasmas porque los difuntos lo han espantado de otra forma. “Me ha tocado sacarlos y no están deshechos, los vuelvo a enterrar. El año pasado saqué a uno que se ahorcó en Mérida, el forense no me dejó abrirlo para ver como estaba, lo saqué a los tres años y estaba así como el relleno blanco”, señala.

Su oficio no es fácil y lo ha hecho pasar por experiencias muy duras, el año pasado enterró a su esposa y hace algunos días a su cuñado. 

TEABO CON CUATRO LUGARES DISPONIBLES 

A pesar de que en el cementerio de Teabo solo quedan cuatro espacios, al enterrador Jesús López no le preocupa. “Acá cada tres años se sacan los cuerpos y otros lo ocupan, ahorita hay cuatro espacios disponibles. Yo me baso en las fechas y aviso a las personas, apenas no haya bóvedas se sacan los restos”, abunda.

Sobre la opción de construir una segunda etapa  del cementerio, explica que hay un terreno que podría ocuparse, pero no todo el pueblo estaría de acuerdo. “Hay gente que dice que si se amplía se mueren más personas, pero pues si se va a morir uno, pues es porque ya le tocaba”, alega. 

Jesús tiene diez años dedicado al oficio, pero desde hace 20 años que se dedica a pintar y construir las tumbas. Como sus otros dos colegas de Motul y Chumayel, tampoco le teme al covid ni a los muertos. “Si tuviera miedo ya no volvería, de hecho hace unos días escuché que se rompían unos vasos, pero eran las iguanas todo tiene una explicación”, finaliza.

EN MÉRIDA, SOLO QUEDA ESPACIO EN EL CEMENTERIO GENERAL

Actualmente en la capital yucateca solo hay 400 bóvedas disponibles en el Cementerio de Xoclán. Y de marzo a septiembre se han realizado mil 472 entierros en los panteones del municipio. 

La información proporcionada por el Ayuntamiento de Mérida detalló que se efectuaron mil 049 en Xoclán, 150 en el Cementerio General, 11 en el Panteón Florido, ocho en Chuburna, seis en Jardines de la Paz y 248 en las comisarías. 

Además, el Covid-19 trajo consigo un aumento en las cremaciones, el Presidente de la Asociación de Funerarias de Yucatán, Alejandro Espadas comentó que se han realizado más de 4 mil desde el inicio de la pandemia a la fecha. Pero contrario a lo que se pensaba no hubo una saturación en los hornos de cremación.

También existió un repunte en los servicios funerarios, particularmente en julio y agosto. Y se normalizaron en los meses de septiembre y octubre. Sobresale, que pese a la recomendación algunas personas que fallecieron de Covid-19 fueron enterradas en los panteones:

“Algunas personas con covid se pudieron enterrar sobretodo en los poblados donde no hay horno crematorio y el más cercano está a dos horas, ahí  lo recomendable es enterrarlo lo más pronto posible”, asegura Alejandro Espadas.

En todo México, el coronavirus ha cobrado la vida de más de 90 mil personas  y en el estado de Yucatán se ha rebasado las 2 mil 500 muertes. A pesar de esto, la entidad aún cuenta con la capacidad para dar el último adiós a sus difuntos.