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Vandalismo, la moneda de cambio de normalistas en Michoacán

Para la CNTE, las normales han sido sus semilleros, pero en realidad han sido sus grupos de choque y alas de presión para los gobiernos estatales

  • JUAN MANUEL GONZÁLEZ / CORRESPONSAL
  • 10/11/2019
  • 20:00 hrs
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Vandalismo, la moneda de cambio de normalistas en Michoacán
Para la CNTE, las normales han sido sus semilleros, pero en realidad han sido sus grupos de choque y alas de presión para los gobiernos estatales. Fotos Juan Manuel González

MICHOACÁN.- Si bien es una práctica que han adoptado desde la década de 1980, los estudiantes de las diferentes normales han escalado en el grado de vandalismo para obtener lo que han querido, entre otras cosas, dinero, trato preferencial y plazas automáticas para los egresados de los ocho planteles que hay en Michoacán.

Las prácticas de apoderarse de autobuses y camionetas repartidoras, inicialmente era con fines político-electorales y exigir mejores condiciones en los planteles.

Después fue para movilizarse a otros estados o a la capital michoacana y sumarse a las protestas de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE).

Para la CNTE, las normales han sido sus semilleros, pero en realidad han sido sus grupos de choque y alas de presión para los gobiernos estatales.

La moneda de cambio resultó para la CNTE, hasta la gubernatura del priísta Fausto Vallejo Figueroa, quien ya no les concedió canonjías ni a los normalistas, ni a la CNTE.

El déficit financiero que dejó a las arcas del erario público estatal, debido a los recursos que le entregaban los mandatos en turno al ala magisterial disidente, ya habías rebasado los 30 mil millones de pesos.

La administración faustista, rechazó hacer acuerdo con la CNTE y firmar las minutas de acuerdos de hasta mil 200 millones de pesos por año.

Esas minutas eran alimentadas, ilegalmente, desde otras partidas financieras, principalmente por los exgobernadores, Lázaro Cárdenas Batel y Leonel Godoy Rangel.

Como resultado, en el año 2012, los normalistas, agudizaron sus protestas porque se les negaron las plazas automáticas para los egresados y se apoderaron con violencia 122 unidades, entre autobuses y camionetas repartidoras de empresas comerciales.

Además de saquear y prenderle fuego a casi 20 unidades de las que habían despojado a sus conductores, los normalistas agredieron con palos y piedras a elementos policiales.

El 15 de octubre de ese año y por esos hechos, 180 de los estudiantes fueron detenidos, de los cuales, 135 fueron liberados y el resto, liberados casi un año después.

Los implicados fueron acusados por los delitos de sedición, lesiones y ataques a las vías de comunicación.

Esa ocasión, las autoridades también encontraron al interior de las normales, pancartas, lonas, libros y demás artículos, con la leyenda del entonces cartel predominante en la entidad, La Familia Michoacana.

Las autoridades en turno, establecieron que uno de los personajes que influía también en los estudiantes, era un profesor egresado de la Normal de Arteaga: Servando Gómez Martínez "La Tuta".

La Tuta, ya era un objetivo criminal para las autoridades por LFM, pero poco tiempo después, por ser uno de los fundadores de "Los Caballeros Templarios".

A partir de ese 15 de octubre, los normalistas realizan una manifestación en Morelia, para "conmemorar la represión" de la que se dijeron objeto.

Empero, tras ese operativo, los normalistas bajaron la guardia y volvieron a retomar sus movilizaciones y exigencias hasta el año 2016.

Ya con la reforma educativa en vigor y la obligatoriedad de evaluarse y concursar, las plazas automáticas quedaron sin efecto y fue que regresaron a las calles.

Los estudiantes exigen ahora tomar el control administrativo y académico de las escuelas normales, que se les otorguen cerca de 900 plazas automáticas para los egresados y liberación de becas para quienes aún cursan la licenciatura.

Desde inicios del pasado mes de octubre, los normalistas han tomado constantemente carreteras, bloqueado vías del tren y se han apoderado de autobuses de pasajeros, así como de camionetas que saquean, dicen, para "sostener su movimiento".

A pesar de que la solución a sus demandas corresponde en todos los sentidos a la federación, los normalistas aún utilizan esas actividades ilícitas para exigir al gobierno del estado, cumplan sus demandas.