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Tosepan, un ejemplo de autogobierno indígena en Puebla

La cooperativa de Tosepan la han centrado en mejorar la calidad de vida de los cooperativistas a partir de programas para la producción, alimentación, salud, vivienda, educación, así como servicios básicos creando una forma de autogobierno

  • ISRAEL VELÁZQUEZ/CORRESPONSAL
  • 11/01/2020
  • 13:00 hrs
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Tosepan, un ejemplo de autogobierno indígena en Puebla
Cooperativa Tosepan Titataniske en Puebla

Puebla, Pue.- Tosepan Titataniske nace en el año 1977 del siglo pasado en Cuetzalan del Progreso, Puebla, 105 años después de que en México comenzara el movimiento cooperativista con la creación en 1872 de Producción y Venta de Sombreros. Es una de las 46 cooperativas ubicadas en 22 municipios de la entidad reconocidas por la Secretaría de Trabajo local.

Con más de cuatro décadas operando, este movimiento indígena de la sierra nororiental de Puebla es ejemplo de que la sociedad mexicana es capaz de organizarse aun cuando las estadísticas del Centro de Investigaciones Económicas Sociales y Tecnológicas de la Agroindustria y la Agricultura Mundial (CIESTAAM) indican que “el 85 por ciento de los mexicanos no ha participado en grupos organizados”.

En náhuatl Tosepan Titataniske significa “unidos venceremos” y tiene su base en Cuetzalan, considerado desde 2002 como Pueblo Mágico y también como un municipio indígena: de sus 47 mil 433 habitantes, al menos 35 mil 922 son indígenas.

En estos 43 años la cooperativa pasó de cinco comunidades fundadoras a tener presencia en 27 de los 217 municipios del estado de Puebla y 7 de Veracruz. En entrevista con La Silla Rota, Víctor Bacre Parra, uno de los impulsores de la integración de la Tosepan Titataniske asegura que El orígen de la Cooperativa Tosepan Titataniske está vinculado al Plan Zacapoaxtla, programa de asistencia técnica a cargo del Colegio de Postgraduados que nació como organización campesina que recibía servicios institucionales y pasó a tener autonomía como productora.

La primera actividad de los fundadores fue comprar azúcar: con aportaciones de 50 y 100 pesos por cada socio lograron adquirir 20 toneladas cada mes y distribuirla a 3 pesos el kilogramo en sus propias comunidades; en aquellos años el kilogramo costaba entre 10 y 12 pesos, aunque el precio oficial era de 2.15 pesos. Con esta primera acción entendieron que era adecuado el nombre elegido para la cooperativa si querían mejorar la calidad de vida de las familias, así que emprendieron el acopio, procesamiento y comercialización de café, pimienta y miel virgen, tres de los productos que generan la mayor parte de los ingresos en la región.

Los orígenes de la cooperativa están en el antecedente del Colegio de Postgraduados (Colpos) que implementó un programa para asesorar a los campesinos indígenas de Cuetzalan sobre los apoyos institucionales que podían obtener; los orientaron para establecerse como un grupo organizado de productores dedicados a solucionar problemáticas de su comunidad. Tres años después conformaron la “Unión de pequeños productores de la Sierra” que se constituiría formalmente como Sociedad Cooperativa Agropecuaria Regional Tosepan Titataniske en 1980.

Legalmente la cooperativa quedó constituida en febrero de 1980 y hoy día ha evolucionado a la Unión de Cooperativas Tosepan conformada por 8 cooperativas regionales, 410 locales y tres asociaciones civiles que benefician a 34 mil familias en su mayoría de origen nahua y tutunaku de al menos 26 municipios de Puebla y Veracruz.

La organización la han centrado en mejorar la calidad de vida de los cooperativistas a partir de programas para la producción, alimentación, salud, vivienda, educación y mejoramiento de servicios básicos como agua potable, luz y drenaje. Han logrado una forma de autogobierno que aprovecha las leyes mexicanas para participar, por ejemplo, en la producción y venta de café desde la producción primaria, la diversificación productiva e incluso la producción de café orgánico y su venta en el sistema de Comercio Justo. Hoy día, han logrado certificar el café y la pimienta gorda como orgánicos; con el rescate de la abeja melipona, especie nativa que produce una miel con sabor, propiedades y calidad nutrimental muy peculiares, ahora tienen un producto gourmet.

En su programa de café orgánico participan 847 productores de 50 comunidades de los municipios de Cuetzalan, Jonotla, Tlatlauquitepec, Zoquiapan, Zapotitlán, Huehuetla, Tepango de Rodríguez, Ixtepec, Hueytlalpan y Hueytamalco. Todos ellos exportan a Alemania, Japón y Estados Unidos.

La Tosepan Titataniske desarrolló una red de abasto comunitario a fines  de los años setenta del siglo pasado que incluyó la construcción de bodegas y tiendas en más de 60 comunidades; en 1984 pusieron en marcha un programa de trabajo para el mantenimiento, rehabilitación y apertura de caminos; así como un programa de acopio y comercialización de pimienta que dio origen a la Unión Nacional de Organizaciones Productoras de Pimienta. Y en el año 1985 del siglo XX ganaron el Premio Nacional Forestal y en 2001 el Premio Nacional al Mérito Ecológico.

La Unión de Cooperativas Tosepan la rige una Asamblea General de Mesas Directivas, su máxima autoridad. En las comunidades  hay cooperativas locales que sesionan una vez al mes para discutir  y analizar las  problemáticas de los  socios; cada cooperativa local es representada por  un presidente, un secretario y un tesorero que asisten a las asambleas regionales el último domingo de cada mes para tomar acuerdos en  función de las demandas y necesidades de los socios. También cuentan con un consejo de vigilancia que revisa que los acuerdos de las asambleas sean llevados a cabo; y un grupo de promotores responsables de la organización comunitaria que son cooperativistas desde su infancia y hablan náhuatl o tutunaku y español.

La cooperativa cuenta también con un vivero donde al año se producen alrededor de 800 mil plantas de nuez de macadamia, de pimienta, zapote, de cedro rojo, caoba y cedro rosado.

La Unión de Cooperativas Tosepan, junto con la Sociedad Cooperativa Trabajadores de Pascual, es una de las más representativas en México; creadas ambas como resultado de condiciones políticas y económicas adversas a la población. El titular de la Secretaría del Trabajo en Puebla, Abelardo Cuéllar, dijo este jueves 9 de enero que hay cuatro cooperativas más en formación y durante la presentación de la convocatoria para los foros regionales de cooperativismo agregó que “para mejorar las condiciones de vida de los poblanos hemos resuelto tomar acciones en conjunto con cooperativistas, ya que el cooperativismo ha demostrado que puede generar mejores alternativas para la construcción del buen vivir en Puebla”.

La equidad, el camino

Paulina Garrido, con 42 años de edad y hablante de náhuatl y español, en 2016 fue la primera mujer en ocupar el cargo de presidenta de la unión de cooperativas; en ese año, aún estudiaba la carrera de Contaduría Pública que comenzó en 2012 y, entre otras actividades, participó en el diplomado “Encuentro de economía solidaria” impartido de abril a julio de 2012 por las Cooperativas de Mondragón y el gobierno Vasco, España.

Durante el tiempo que estuvo al frente siguió los objetivos estratégicos de la Tosepan: “lograr que los socios tengan un hogar sustentable y consuman alimentos sanos; fortalecer áreas de negocios rentables que permitan dar empleo y mejorar ingresos; promover que las familias desarrollen sus capacidades, individuales y colectivas; rescatar, conservar y revalorar los conocimientos, valores y principios de nuestras culturas indígenas y originarias; crear espacios de reflexión que permitan la convivencia de hombres y mujeres en equidad, respeto y creatividad; y aprovechar los recursos naturales restaurándolos y dejando un mejor panorama para las generaciones venideras”.

El rescate del náhuatl, con asesoría vasca

Tosepan impulsa desde 2006 la revitalización de la lengua náhuatl, pero en 2018 decidió sistematizar su trabajo desarrollando un plan lingüístico para usarlo en la organización. Así comenzó en 2018 un trabajo de cooperación lingüística entre Emun y Garabide Elkartea.

Durante 2019 estuvo 15 días en Cuetzalan una delegación de la cooperativa vasca Emun y Garabide Elkartea, esta última una ONG cuyo proyecto formativo más conocido es el que ofrece a representantes de las lenguas minorizadas del mundo; sin embargo, también asesora para la revitalización de las lenguas en el mundo a través del programa Bidaide.

Garabide, EMUN y Tosepan iniciaron el plan lingüístico hace año y medio con el asesoramiento de Txerra Rodríguez, de EMUN, y el apoyo de Juan Luis Arexolaleiba, de Garabide, junto a Lizbeth Sanchez, quien lideró el diagnóstico y diseño del plan náhuatl de Tosepan.

A principios de noviembre pasado Txerra y Arexolaleiba estuvieron en Puebla para la evaluación del plan náhuatl y la formación en espacios del grupo cooperativo que giran en torno del activismo lingüístico y la ecología lingüística. Los resultados están por conocerse…, y la Tosepan, como le llaman sus integrantes, está a punto de festejar, en febrero próximo, su aniversario número 42.


(Brenda Lugo)