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Tijuana no para la fiesta; centros nocturnos operan en clandestinidad

En Avenida Revolución de Zona Centro, los restoranes bar bajan cortinas para respetar el horario autorizado, pero al final de esa calle, la fiesta continúa

  • EDUARDO RUBIO / CORRESPONSAL
  • 02/10/2020
  • 18:00 hrs
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Tijuana no para la fiesta; centros nocturnos operan en clandestinidad
El callejón Coahuila en zona norte del Centro de Tijuana (Foto: Especial)

TIJUANA. - En teoría, los bares y centros nocturnos de esta ciudad capital están cerrados para evitar un aumento en el contagio de coronavirus, pero la realidad es que la fiesta continúa en varios de esos establecimientos.

Por ejemplo, cuando antes de medianoche en la avenida Revolución de Zona Centro los restoranes bar bajan cortinas para respetar el horario autorizado por la Secretaría de Salud, el ambiente está en su apogeo al final de esa misma calle, en la colonia Zona norte.

Ahí, donde se concentran varios de los clubs nudistas más famosos de la ciudad, capaces de atraer a decenas de visitantes locales y norteamericanos todos los días, no importa que las puertas de los bares estén cerradas, porque las luces de neon invitan a los parroquianos.

(Cuartoscuro)

“Quieres una cerveza”, te dice el mesero que busca clientes sobre el callejón Coahuila, donde varias mujeres ofrecen sus servicios sexuales a lo largo de las banquetas, y después te encamina a una puerta de cristal, mientras otros sitios simplemente tienen esas puertas abiertas y cualquiera ingresa. 

Como sea, al atravesar la entrada se asoman las escaleras de los hoteles donde fueron reubicadas las mesas en algunos de los cuartos que habitualmente son rentados para el sexoservicio.

En ese ambiente completamente cerrado, donde lo que menos hay es sana distancia, parece que no importa mucho el coronavirus, aunque unos cuantos de esos lugares tengan filtro de revisión para entrar.

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Y esto no puede ser ninguna novedad para las autoridades del estado, porque en la primera semana de septiembre la Secretaría de Salud informó sobre la sanción a un establecimiento justamente por trasladar el bar al hotel para seguir operando.

Baja California, en alerta por covid-19

Baja California cambió a naranja en el semáforo epidemiológico desde el pasado 28 de septiembre tras extender durante 6 meses el rojo, a pesar de que en agosto la Federación ya había descendido una posición al estado por la reducción de pacientes activos; hasta hoy 2 de octubre tiene 342, principalmente en Mexicali y Tijuana, con 143 y 98 respectivamente.

Incluso el gobernador Jaime Bonilla dijo durante el anuncio del cambio de semáforo que los bajacalifornianos deben prepararse para un nuevo ajuste, ahora a color amarillo.

“Tenemos que calcular muy bien qué paso damos, porque México nos está presionando porque nos vayamos a amarillo. De hecho, lo más seguro es que México nos presione para que nos vayamos lo más pronto que se pueda a verde, porque sienten que nosotros sí tenemos controlados los contagios (…) estamos ya ponderando los temas para amarillo porque sí tenemos que reactivar un poco más la economía”, mencionó.

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Bares operan en clandestino

La actividad económica comenzó a ser reactivada en junio según los giros aprobados por el gobierno estatal, y desde el inicio los centros nocturnos pidieron ser considerados para reabrir.

Trabajadores de ese sector estuvieron enviando constantemente mensajes a la transmisión diaria del gobernador y salieron a marchar en las calles, pero públicamente las autoridades han dicho que no es su momento de regresar porque sería complicado controlar las medidas de prevención en esos ambientes.

“Los dueños de estos centros nocturnos, antros, bares, están haciendo un gran esfuerzo por estar pagando la nómina sin tener ingresos por 6, 7 meses”, comentó Mario Escobedo Carignan, secretario de Economía, Turismo y Desarrollo Sustentable en Baja California.


Pero ese mismo día por la noche La Silla Rota realizó un recorrido por algunos de esos centros nocturnos y corroboró cómo están operando, no solo en la zona de tolerancia de la ciudad pegada a la frontera norte, sino también en el este, donde se asienta la mayor parte de la población de Tijuana.

En esa zona, un guardia de seguridad en la entrada del estacionamiento solo ve pasar a los clientes que caminan a la parte trasera del negocio para dirigirse al hotel y encontrar en un salón a media luz varias mesas apretujadas y a las parejas bailando con la música a alto volumen.

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Mientras tanto, la fachada del bar muestra a la calle su puerta principal completamente tapada con unas tablas de madera.

Según la misma Secretaría de Economía, del sector de bares dependen poco más de 7 mil empleos, y muchos de esos trabajadores como el caso de los meseros, su ingreso depende en buena parte de las propinas.

Mario Escobedo adelantó que hay una propuesta de la alcaldía de Mexicali que consiste en permitir que la mitad de los bares operen un día y la otra mitad otro día, todos con un aforo máximo del 50% de su capacidad.

“Lo estamos analizando con el señor gobernador, debido a la posibilidad que esto se pudiera extender, de aprobarse, a otros municipios” (…) es un tema que debemos tratar con los alcaldes”, afirmó el secretario.