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“Tenemos miedo, ya miramos que no están jugando”: Madres Buscadoras en Sonora

Desde la formación del colectivo Madres Buscadoras de Sonora, las integrantes han sido amenazadas, todo había quedado en mensajes, hasta que asesinaron a Aranza

  • MARLENE VALERO / CORRESPONSAL
  • 22/07/2021
  • 16:16 hrs
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“Tenemos miedo, ya miramos que no están jugando”: Madres Buscadoras en Sonora
El colectivo Madres Buscadoras de Sonora, conformado en su mayoría por madres de familia con hijos desaparecidos - comenzó con trabajos de búsqueda en mayo del 2019. Fotos Facebook

HERMOSILLO.- Desde la formación del colectivo Madres Buscadoras de Sonora en 2019, sus integrantes han sido amenazadas e intimidadas para que dejen de buscar a personas desaparecidas hasta en los más recónditos lugares del estado. Sin embargo, solo se había quedado en palabras y mensajes, hasta el pasado viernes 16 de julio cuando hombres armados asesinaron a una de sus miembros: Aranza Ramos.

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En entrevista con La Silla Rota, Ceci Flores, líder del colectivo cuenta lo peligroso que es ir a los terrenos baldíos, al monte, a los cerros y al desierto para intentar regresar a las familias a sus hijos, padres, tíos y hermanas desaparecidas.

“Tenemos miedo, ya miramos que no están jugando, que nos quieren hacer daño”, dice sobre el asesinato de su amiga y compañera.

Este grupo, conformado en su mayoría por madres de familia con hijos desaparecidos -de ahí su nombre- comenzó con trabajos de búsqueda en mayo del 2019, tras la privación ilegal de la libertad de Marco Antonio, de 32 años, hijo de su fundadora. Desde entonces se le unieron más mujeres, quienes decidieron armarse de palas y picos para escarbar la tierra.

Durante ese año, el colectivo encontró restos humanos, cuerpos y osamentas en distintas zonas de Hermosillo, pero lograron extenderse a otros municipios como Ciudad Obregón y Puerto Peñasco. En este último recibieron la primera intimidación por grupos criminales.

Esto ocurrió en una de las fosas clandestinas más grandes encontradas en Sonora y en el país, ubicada en una zona desértica de Puerto Peñasco donde el conteo de cuerpos ascendió a 52. Cuando realizaban los trabajos de búsqueda en el lugar, un grupo de hombres armados llegó a cuestionarlas sobre qué hacían en el lugar y les exigieron que se retiraran.

Ahí fue la primera ocasión en la que sintieron el temor de buscar a sus desaparecidos, pero eso no las detuvo. El colectivo continúo con el rastreo de cuerpos… y también las amenazas. Conforme pasaban los meses y las Madres Buscadoras encontraban fosas y más fosas en distintas localidades de Sonora, Ceci Flores recibía mensajes por redes sociales con perfiles falsos.

 

 

La denuncia la interpuso hace dos meses ante la Fiscalía General de Justicia de Sonora, pero nada ocurrió. No se detuvo ni aseguró a ninguna persona.

Incluso, un día después del homicidio de Aranza Ramos en la localidad de Ortiz, en Guaymas, a Ceci Flores le advirtieron que “seguía ella”.

“En octubre de 2019 fue cuando empezamos a recibir amenazas, hace dos meses interpuse una denuncia en la fiscalía por unos perfiles falsos desde los que me estaban amenazando y hasta el momento no han resuelto nada, no han hecho ninguna investigación”, lamenta.

ARANZA TAMBIÉN HA SIDO AMENAZADA

La joven de 28 años se había unido al colectivo Madres Buscadoras para encontrar a su esposo Bryan Omar Celaya Alvarado, quien desapareció el 6 de diciembre de 2020. En los últimos días, Aranza Ramos había hecho comentarios a Ceci Flores, en caso de que algo le llegara a suceder.

 

Sin embargo, nunca las alertó sobre las amenazas, solo les pidió que si desaparecía como su esposo, no se dieran por vencidas y la buscaran.

De acuerdo con la líder del grupo, Aranza pudo haber encontrado ya a su esposo en una reciente búsqueda, donde localizaron varios restos humanos, que fueron llevados para su análisis por la Fiscalía de Sonora.

“Recibió amenazas días antes de que la mataran, no sé por qué medio fueron las amenazas, pero me pidió que, si ella llegara a desaparecer que no la dejáramos, que la buscáramos, que no quería ser una cifra más de desaparecidos".

"Ella dijo que estaba cerca de encontrar a su esposo o que a lo mejor ya lo había encontrado, es algo que ella aseguraba, vamos a esperar unas pruebas genéticas de unos hallazgos que se hicieron en Ortiz”.

Ceci Flores espera que el crimen de Aranza no quede impune, y que en verdad las autoridades investiguen el homicidio y lleguen hasta él o los responsables de privarla de la vida y de dejar huérfana a su pequeña hija de dos años.

“Ha sido un golpe muy duro no solo para el colectivo, para el estado, para la familia, para su hija, haberse quedado sin papá y sin mamá, es muy doloroso, se ha derramado sangre inocente y exigimos justicia para Aranza. Vamos a ver si las autoridades ahora sí actúan de verdad”, expresa.

GUAYMAS, UNA DE LAS 6 CIUDADES MÁS VIOLENTAS

La localidad de Ortiz, donde desapareció Bryan y Aranza fue asesinada, pertenece al Valle de Guaymas, uno de los seis municipios sonorenses que forman parte de la lista de los más violentos del país, de acuerdo con la información más reciente publicada por Gobierno Federal.

Este municipio se ubica en el lugar número 32, pero en el listado también se incluye a Cajeme (4°), Hermosillo (22°), Nogales (33°), Caborca (41°) y San Luis Río Colorado (47°).

Además de una alta incidencia delictiva, Guaymas también es uno de los puntos donde más fosas clandestinas han encontrado las Madres Buscadoras de Sonora.

Incluso, los más recientes hallazgos son de hornos de exterminio donde los agresores calcinan los cuerpos de sus víctimas hasta hacerlos cenizas, con el fin de que no puedan ser identificados.

“Cuando nos pedía apoyo Aranza, cada semana íbamos y todas las semanas encontrábamos cuerpos y restos calcinados, a lo mejor pensaron que si mataban a Aranza se acababan las búsquedas para allá. En Ortiz hemos encontrado cientos de cuerpos calcinados, son hornos, los calcinan tanto que los desaparecen completamente, parece ser que no quieren que los encontremos”.

Desde mayo de 2019 hasta la fecha, el colectivo ha localizado un total de 500 cuerpos y osamentas, de las cuales, 200 han sido regresadas a sus seres queridos.

Según estimaciones de las autoridades, en Sonora hay un registro de 1,183 personas desaparecidas o no localizadas desde 2002 a 2020, pero colectivos advierten que el número es mucho mayor, ya que muchas familias no denuncian por temor.

“NO PAPAREMOS, SEGUIREMOS BUSCANDO A NUESTROS HIJOS”

A pesar de esta difícil situación por la que pasan las más de 100 mujeres y hombres que conforman el colectivo, y del miedo que sienten por las amenazas que se hicieron realidad con el homicidio de la joven madre, no se detendrán en la búsqueda de sus hijos.

Ceci Flores asegura que continuarán armadas de su pico, sus palas, su varilla T para escarbar la tierra y encontrar desaparecidos, tanto a sus hijos Marco Antonio y Alejandro, como a los de todas las madres y padres que esperan el regreso de su ser amado.

Para ello, piden a las autoridades estatales y federales que les brinden protección a la hora de sus jornadas de búsqueda, las escolten y las cuiden, ya que son las únicas que encontrarán a sus hijos.

“Que nos apoyen con más seguridad, que no nos cancelen las búsquedas, que no nos las paren, es la única manera en que vamos a encontrar a nuestros desaparecidos. No podemos parar la búsqueda porque nuestros desaparecidos necesitan ser buscados, somos su única esperanza”.

Además, lanzan un llamado a la Comisión Estatal de Búsqueda de personas para que trabajen con todos los colectivos y no con unos cuantos, ya que acusan al comisionado José Luis González Olivarría de excluir a Madres Buscadoras de Sonora.

“Él nunca se ha coordinado con nosotros, sí con otros grupos, pero no con nosotros. No hay ninguna relación, no se ha acercado tampoco por el asesinato de Aranza. Tiene un puesto que no lo merece porque no está haciendo su trabajo, es servidor público, debe atender a todas las víctimas”, concluye Ceci Flores con este reclamo.

esc