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“Somos campesinos, no narcos”: amapoleros de Guerrero

Niños, mujeres, jóvenes y ancianos de la comunidad de La Mozimba, municipio de San Miguel Totolapan, en la Tierra Caliente de Guerrero, dependen de la amapola

  • REDACCIÓN
  • 03/12/2020
  • 15:54 hrs
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“Somos campesinos, no narcos”: amapoleros de Guerrero
Niños, mujeres, jóvenes y ancianos de la comunidad de La Mozimba, municipio de San Miguel Totolapan, en la Tierra Caliente de Guerrero, dependen de la amapola. Foto Cuartoscuro

CHILPANCINGO.- ¡No más amapola…sí proyectos productivos! Amapoleros de Guerrero exigieron al gobierno federal su ingreso al padrón del programa federal Sembrando Vida, el cual les permitiría dejar de cultivar esta planta, que deriva en una droga como la heroína, o que puede utilizarse para uso medicinal, como el caso de la morfina.

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Niños, mujeres, jóvenes y ancianos de la comunidad de La Mozimba, municipio de San Miguel Totolapan, ubicado en lo más alto de la Sierra Madre del Sur, en la Tierra Caliente de Guerrero, dependen de la amapola.

Los campesinos amapoleros de 19 comunidades de los municipios de San Miguel Totolapan  y Ajuchitlán del Progreso, Tecpan, Atoyac de Álvarez, que se aglutinan en el Observatorio por la Paz y el Desarrollo de la Sierra (OPDS) de Guerrero, pidieron al presidente Andrés Manuel López Obrador incluirlos en los programas sociales.

La OPDS acusó al ex delegado federal y hoy aspirante a la gubernatura de Guerrero, Pablo Amílcar Sandoval Ballesteros, de haber dejado fuera de Sembrando Vida a cientos de pueblos de la sierra, bajo el argumento de que “no habían pacificado la zona”.  

Fotos Cuartoscuro

“Pedimos apoyo a nuestro presidente (López Obrador), que se ve que tiene muchas ganas de trabajar. Dicen que los de la sierra somos gente mala, pero nosotros cuidamos los bosques; desde aquí le estamos mandando agua a la Costa Grande, y a la Tierra Caliente, el día que se quemen los bosques de esos cerros que se ven allá, ese día se les va a acabar el agua”, explicó el campesino Norberto Verónica Jesús.  

 

Ya es hora de que el gobierno nos apoye, porque todo lo hemos hecho gracias a nuestro esfuerzo y a nuestro bolsillo, hemos defendido estos bosques, sin ningún apoyo del gobierno

  

Otras demandas de los amapoleros fueron caminos, clínicas y escuelas para sus comunidades. El comisario municipal, Luis Rey Verónica, pidió  maestros y escuelas para la sierra “muchos se han quedado en el camino, tan solo en este pueblo 20 muchachos ya no pudieron estudiar, porque no hay secundaria, ni bachillerato, hay casas gestoras en Chilpancingo, pero no tienen dinero para irse a estudiar”.  

Vienen gobernantes y hacen promesas “pero la verdad no hemos visto avances, se han olvidado de la sierra. La sierra está muy necesitada, y no precisamente porque seamos amapoleros, somos gente honrada y trabajadora; los gobernantes llegan al poder, y después se olvidan, queremos que el presidente López Obrador nos ayude”, dijeron.  

LOS DESPLAZADOS

En todos los municipios de la sierra hay desplazados. Al menos del 25 al 30 por ciento de los sierreños ya abandonaron  sus pueblos por la caída en los precios de la goma de opio; aunque muchos quieren que sus hijos estudien pero no hay oportunidades, algunos se van a los seminarios que están en Jalisco y la Ciudad de México.  

Otro de los integrantes de la OPDS dijo que “el Ejército Mexicano,  siempre ha tenido presencia en la sierra; un día vi bajar en un camino una fila de 25 o 30 hombres atados de la mano, uno tras otro, con el ejército por delante, hasta una escuela en donde llegaron los helicópteros y los trasladarlos a Acapulco, la historia final todo mundo la sabe”.

Desde esa época el ejército no ha funcionado para el desarrollo, sino para infundir terror y miedo en los 15 municipios de la sierra. “En 1975 llegó a las comunidades con el pretexto de combatir los enervantes, pero en realidad era para identificar a los supuestos guerrilleros, pero lo cierto es que sólo quedaban mujeres, niños y ancianos, pero a los hombres que agarraban los vinculaban con las células de Lucio Cabañas”.  

Un domingo “mi papá fue a ver su plantío de amapola para empezar a rayar, y cerca estaba el ejército e ingenuamente mi padre pensó que no llegaría, y ahí lo hirieron y lo torturaron.  Le preguntaban por las armas y por  la gente de Lucio; después de 20 días mi abuelo lo encontró en plantío, a un lado cavó su tumba y lo enterró, eso nos cambió la vida”.   

Hoy queremos cambiar la imagen de la sierra “la estigmatización de que todo mundo dice que somos gomeros, que generamos la violencia; nuestra misión es demostrar lo contrario, y que los pueblos de la sierra somos pueblos de paz, trabajadores; es cierto la mayoría de las familias sigue sembrando amapola, porque sigue siendo su único ingreso”.