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Rolando se gana la vida lustrando zapatos y vendiendo cartón en Monterrey

Dos de sus cuatro hijos y su esposa dependen de él, por lo que tiene que trabajar todo el día para ganar entre seis y siete mil pesos al mes

  • DAVID CASAS/ CORRESPONSAL
  • 07/08/2019
  • 16:57 hrs
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Rolando se gana la vida lustrando zapatos y vendiendo cartón en Monterrey
Dos de sus cuatro hijos y su esposa dependen de él, por lo que tiene que trabajar todo el día para ganar entre seis y siete mil pesos al mes

MONTERREY.-  Rolando bolea zapatos y recoge cartón que luego vende; gana mensualmente entre seis mil y siete mil pesos, pero no le alcanza para el gasto familiar.

"Ya debo tres mil pesos a un camarada que me los prestó porque mi mujer se enfermó, no tengo IMSS y hay que pagar doctor y medicinas. Ya viene la escuela y ahí te encargo los útiles", explica en el crucero de Escobedo y Padre Mier en pleno centro de Monterrey.

Originario de Real de Catorce, San Luis Potosí, tiene años avecindado en lo alto de la populosa colonia Independencia donde construyó unos dos cuartos casi en la cresta de la Loma Larga. "Es difícil vivir allá, sin dinero y cuando alguien se enferma hay que bajarlo desde lo alto del cerro", añade.

Limpia un promedio de entre 15 y 20 pares diarios de zapatos, pero "no puedo dar más porque dejo el lugar solo mucho tiempo, ya que voy a recoger el cartón que me regalan los negocios y que después vendo por kilos, me pagan 2.80 el kilo y ahora le bajaron a 1.10".

Qué es lo que como? Me traigo unos tacos de huevo y frijoles, los caliento en el supersiete y a mediodía me compro comida ahí mismo, una sopa Maruchan, o algo baratito en alguna fonditas cercanas. En la casa lo de siempre: frijoles, huevo, papas, tortillas, a veces pollo o carne que se hace rendir en caldo o salsa

Rolando tiene cuatro hijos, dos casados y dos en secundaria, éstos últimos dependen de él. "Y ahí la llevamos, casi siempre estoy endrogado con préstamos para completar. Lo bueno es que no tomo".

Dice que frecuenta muy seguido a diputados y la alcaldía de Monterrey en busca de ayudas como la que le acaban de dar en paquetes escolares en la administración regia.

Llevó a su familia con sus papás

En contrapartida de Rolando que carece de prestaciones sociales, Osvaldo Luna si las tiene:" pero son pocas, aunque dice le ayudan en mucho como el Seguro Social, el Infonavit, y algunos bonos en la fábrica donde trabaja.

Tengo poco ahí, unos seis meses, me pagan seis mil pesos al mes, pero espero alcanzar los ocho mil el próximo año con más experiencia


Sin embargo, tiene apenas 23 años y dos hijos, uno de cinco y otro de cuatro, no tiene casa y viven con su esposa en la de sus papás.

"Ojalá y pueda obtener una casa del Infonavit, aunque están ahora muy lejos, apenas la hago, y vivir en casa de mis papás me da un tirón enorme".

Su madre le ayuda a su mujer a cuidar a los niños, pues asegura que en general, vivir solos no lo podrían hacer con lo que gana. "Aquí aporto y hasta comemos carne, porque mi papá tiene su pensión. Sin su ayuda no la haría", dice.

Luna señala que casi todos los jóvenes que entran a una fábrica de obreros ganan apenas poco más del mínimo, pero ya con experiencia suben hasta diez mil o más pesos al mes.