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Remigio, tres años sin casa ni tranquilidad por los sismos de Oaxaca

Para los habitantes de Oaxaca la herida sigue abierta, en la mente el crujido de los edificios, los vidrios reventando, la desolación y la tragedia

  • CITLALLI LÓPEZ VELÁZQUEZ/CORRESPONSAL
  • 09/09/2020
  • 21:00 hrs
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Remigio, tres años sin casa ni tranquilidad por los sismos de Oaxaca
(Cuartosucro)

OAXACA.- Entrado en años y sin fuerza suficiente en las piernas más que para aguantar un paso a la vez, durante los últimos tres años, Remigio Salvador, zapoteco oaxaqueño, ha ido de trámite en trámite, oficina en oficina buscando dejar de vivir en las ruinas que dejó el sismo de 2017.

El hombre es una de las 600 personas contabilizadas por la Red Regional de Vecinos Afectados por los sismos que, hasta el momento, continúa en la lucha por alcanzar apoyo para la reconstrucción de sus viviendas, la de él ubicada en Santo Domingo Tehuantepec, Oaxaca, una de las zonas más afectadas por el movimiento telúrico de 8.2 grados Richter de aquel año. 

La noche del 7 de septiembre él y su familia platicaban en el corredor de su casa cuando vino el estruendo. La furia explotada debajo de sus pies tronó paredes, ventanas, cornisas y su tranquilidad. Le arrebató el patrimonio de toda la vida.

Imagen de los daños del sismo del 7 de septiembre  en Oaxaca

La casa la construyó con sus propias manos, cada sábado hacía un poco de block hasta que tuvo el suficiente para levantar paredes y techo para él, su esposa, cuatro hijas y tres nietas. 

“Yo hice mi block, pagaba al albañil de poco en poco hasta que construí mi casa. Fueron como diez años. No fue fácil. Hubo mucho sacrificio. Yo no descansaba los sábados y domingos, me la pasaba construyendo mis blocks. Así poco a poco logramos hacerlo”. A las 23:49:18 horas del 7 de septiembre la furia del sismo destruyó en pocos segundos su esfuerzo.

Hoy el hogar se encuentra vacío. No hay muebles. El piso del corredor es cama de Remigio, quien se niega a abandonarlo esperanzado en que en cualquier momento lleguen a censarlo como damnificado. El lugar está venteado, agrietado, endeble a otro sismo. No es habitable y por lo mismo su familia tuvo que acomodarse en otro sitio.

El primer año, “yo no me moví de mi casa, estuve esperando a que llegaran a censar. No me salgo para estar al pendiente de cuando lleguen, pero nunca pasaron por acá”. Él habita en el Barrio Guichivere de Santo Domingo Tehuantepec. Recientemente cumplió los 65 años, cada paso lo da apoyado en bastón. La rodilla, como él dice, lo venció, tras varias caídas en su trabajo como obrero. 

“Yo tengo fe en que nos van a dar un apoyo para a ver si podemos arreglar la casa otra vez porque ahora sí que fue un sacrificio el construirla”.

A tres años, reconstrucción de viviendas no concluye

De acuerdo con el Censo de viviendas y acciones para la reconstrucción: transparencia y rendición de cuentas, de la Secretaría de Desarrollo Territorial y Urbano, los sismos de 2017 dejaron daños en 63 mil 336 viviendas ubicadas en 41 municipios de Oaxaca. El registro de la Red Regional de Vecinos Afectados por los Sismos, que en Oaxaca aglutina a 42 pueblos del Istmo, señala es que hasta el momento hay al menos 600 familias con viviendas incompletas.

Maricela Barriga Rodríguez, coordinadora de la Red en Tehuantepec e integrante del Movimiento de Mujeres en Resistencia, señala que lo anterior se debe a que la forma en la que se estuvo operando el recurso no fue la correcta, “hubo corrupción y desvió de recursos” así como entrega de bonos de daño parcial cuando fueron pérdidas totales.

A lo lardo de éstos tres años las familias damnificadas han logrado la obtención de recursos para la reconstrucción de sus viviendas a base de tomas en Bansefi, Palacio Nacional, plantones en la Cámara de Senadores, manifestaciones en la Cámara de Diputados, hasta llegar a las oficinas de Naciones Unidas para visibilizar la problemática de abandono de las familias.

En septiembre del año pasado, las representaciones de la Red de Chiapas, Morelos, Puebla y Oaxaca, estuvieron en la Ciudad de México frente a Palacio Nacional solicitando una partida especial en el 2020 para el tema de reconstrucción lo que permitió la cobertura de familias que no habían sido atendidas.

Actualmente, parte de esas 600 familias -expuso- están viviendo hacinadas en casa de parientes cercanos y lejanos, algunas más arriesgándose en casas a punto de caer.

“Hay familias que permanecen aún en las condiciones en que están sus casas, esperando, confiando en que sí van a ser reparadas sus viviendas”, destacó Barriga Rodríguez.

Indicó que, en este marco de conmemoración, enviarán al gobierno federal una propuesta al presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, para atención a las personas damnificadas que continúan pendiente.

Para los habitantes de Oaxaca, la herida sigue abierta, imborrable. En la mente el crujido de los edificios, los vidrios reventando con el ruido ensordecedor que anuncia muerte, desolación, tragedia. Ahora, en medio de la pandemia por la Covid-19, la desgracia se ahonda en la zona del Istmo, doblemente castigada.

Edificios públicos e históricos, sin reparación

“El proceso de reconstrucción de nuestros pueblos ha sido difícil, no es solo por la recuperación de una vivienda digna, sino también por la crisis económica que se agudiza con la pandemia. Ha sido muy difícil para nuestros pueblos reactivar la economía familiar de nuestros municipios y a pesar de eso han salido adelante”, agregó Magali Sánchez Santiago, también integrante de la Red Regional de Vecinos Afectados por los Sismos y Mujeres en Resistencia ubicada en Juchitán de Zaragoza.

En este punto del Istmo de Tehuantepec, los edificios públicos e históricos aún se encuentran en proceso de reparación como lo es el Palacio Municipal, la Casa de la Cultura, el Edificio de Símbolos Patrios. “Se siguen reparando a tres años. Es como si llegaran y vieran todo como su hubiera sido ayer el sismo porque todavía no hay una reconstrucción completa”.

A estas alturas -asentó- la red sigue recibiendo casos de familias afectadas en sus viviendas.


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