ESTADOS

Picachos, el pulmón de Monterrey que están dinamitando

Dos empresas pedreras han deteriorado no sólo la flora y la fauna de unas 75 mil hectáreas de la Sierra de Picachos y secado sus mantos acuíferos

  • DAVID CASAS / CORRESPONSAL
  • 24/07/2017
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Picachos, el pulmón de Monterrey que están dinamitando
Sierra Picachos es devastada por dos pedreras (Foto. tomada de internet)

Monterrey (La Silla Rota).- “Ya no tenemos agua en los pozos, se secaron, batallamos para obtenerla, dicen que es la pedrera la que nos chupa nuestra agua”, se queja Rogelio Martínez González, comunero de San Andrés, en el municipio de los Ramones.

 A unos cuantos kilómetros de ahí, los hermanos Víctor y Benito Martínez, de El Saucito les pasa lo mismo: “Ni agua para tomar, menos para la siembra y los animales”, dicen y señalan la tierra seca.

“El río sardinas se secó y las ventanas y hasta las paredes de las casas en Cerralvo y comunidades cercanas a las pedreras se estremecen, truenan, pareciera que se vendrían abajo”, dice Aristeo Benavides, comunero que encabeza la lucha en contra de que quienes quieren acabar con el entorno donde viven.

Todos los testimonios tienen algo en común:  dos empresas pedreras que pretenden extender sus negocios y que han deteriorado no sólo la flora y la fauna de unas 75 mil hectáreas de la Sierra de Picachos, sino también prácticamente secado los mantos acuíferos y los pozos de abastecimiento de los comuneros de una amplia región del nor-oriente de Nuevo León.

Un área protegida en riesgo

El experto en cinegética, Blas Humberto Escamilla González, dice que Picacho es el área natural protegida que da equilibrio al norte de México al ser refugio de flora y fauna protegidas por legislaciones mexicana e internacional, con más de 85 especies de aves y la mariposa Monarca. Además, ahí se encuentra el único espacio para el lobo gris mexicano, especie en extinción.

Picachos comprende 75 mil 800 hectáreas de los municipios de Cerralvo, Doctor González, Higueras, Los Herrera, Los Ramones, Sabinas Hidalgo, Agualeguas y Salinas Victoria, distantes de Monterrey entre 40 y 100 kilómetros y es onsiderado uno de los pulmones de Nuevo León.

Sin embargo, muchos años atrás, antes de que fuera nombrada como área protegida, se instaron las pedreras Matrimax y  Micer (Minería Cerralvo) que a lo largo de 30 y 20 años respectivamente, han acabado con los mantos acuíferos al contaminarlos con los polvos y explosivos que utilizan para abrir la sierra para sacar la tierra y piedras que venden, además de secar el río Sardinas, según informa Aristeo Benavides, vocero de los mil 361 comuneros que enfrentan más directamente el problema.

El negocio

Minería Cerralvo es una pedrera propiedad del empresario Luis Lauro Ríos, mientras que  Matrimax pertenece a Santos Martínez, ambos del municipio de Cerralvo, quienes han luchado por abrir más pedreras, pese a la oposición de comuneros y ambientalistas.

Por ejemplo, intentaron abrir una nueva en el municipio de Higueras, pero ante la presión de los grupos sociales, desistieron. No obstante,  enfocaron sus baterías al municipio de  Doctor González en donde insisten en instalarse con otra pedrera y aunque presentaron los comuneros una demanda que impidió las abras,  a machete puro, han desmontado un área importante de la sierra.

Los más impactados por la contaminación la seca de pozos y ríos, son los más cercanos al lugar de las explosiones para sacar piedra, los  mil 361 comuneros cuyo presidente es Dionisio Garza y quienes fueron dotados con 65 mil hectáreas.

Para Edgardo David Acosta Canales, director de Parques y Vida Silvestre de la entidad, la operación de una pedrera no está permitida en una zona protegida como Picachos que en el año 2000 fue declarada bajo protección y  luego  en 2013 el decreto se amplió de 33 mil a 75 mil 800 hectáreas.

Pero cabe la posibilidad dice, de que la empresa por haberse instalado antes del decreto y pudiera acudir al amparo.

Hace unos meses,  la Profepa  aceptó una denuncia pero acusa del burocratismo y de la falta de interés en el asunto al que se agrega al registro Nacional Agrario y las dependencias relacionadas con el tema.

“Me pedían para aceptar la denuncia resultados de estudios del impacto de los daños, estudios muy caros de especialistas, pero aceptaron y espero no se quede ahí”, explica al destacar el temor de los comuneros de que se enlate por cuestiones políticas.

En tanto, el gobernador Jaime Rodríguez Calderón no les ha recibido y en las dependencias gubernamentales parece que no hay interés en preservar, salvar ese gran pulmón de Nuevo León, cuyas corrientes de aire de aquella zona van a la zona conurbada regiomontana.

Thelma Benavides, integrante del comité San Vicente, del municipio de Los Herreras, se lamenta que el proyecto turístico que se impulsa para esa región se venga abajo por la falta de agua, los ríos secos, el polvo que emana de las pedreras y la muerte de la flora y la fauna.

“Se secan los río, ya no hay agua en los pozos y la contaminación nos tiene enfermos a los viejos”, esboza Reyes Benavides Serna, de la misma comunidad de San Vicente.

Por su parte, la Asociación Ecológica de la Sierra de Picachos, denunció el peligro en que se encuentra esa reserva natural, así como la flora y la fauna, ésta última con osos, pumas, lobos, tortugas y otras especies.

La zona protegida cumple la función de proteger la zona metropolitana regiomontana de las rachas de aire frío, indica Victoria Montemayor, presidenta de la asociación, en tanto el vocero de la misma Ervey Cuéllar y Victoria Coronado, de los jóvenes de Higueras, denunciaron que se han desmontado ya algunas hectáreas para la obra además de abrir brechas para llevar la maquinaria.

Se contaminarán los mantos acuíferos  con los polvos de la pedrera que pretende instalar la empresa Matrimar, por lo que deben intervenir las autoridades estatales y federales, explican.

La dinamita

Aluden al proceso de cualquier empresa explotadora de piedra que es  la detonación de dinamita y luego el material triturado que produce una nube de polvo que se disemina a un kilómetro a la redonda. El polvo cae sobre la vegetación y animales y ambos, pues al llover se modifican las propiedades y la alcalinidad en deterioro de la flora de la región.

Entre los animales que habitan en esa zona son el oso negro, lobo gris, puma, armadillo, halcón, tortuga, pájaro coa, coralillo, cascabel de diamantes, águila real, codorniz, guajolote y sapo de puntos entre otras especies. También se ubica el pino, encino, barreta, monilla y otros árboles boscosos.

El dirigente del Partido Verde Ecologista de México, Edgar Salvatierra, aprobó la cancelación del permiso de uso de suelo a la empresa Matrimar, SA de CV, que buscaba instalar otra  pedrera en la Sierra de Picachos, en Doctor González. No obstante, comuneros aseguran que siguen operando.

Puntualizó  que las autoridades estatales y municipales no están realizando su trabajo adecuadamente, por lo que continuarán ejerciendo presión ante las anomalías en materia ambiental que suceden en el estado.

En ambas empresas no se obtuvo su versión debido a que solo los propietarios podrían hablar y no estaban localizables.

“Es lo mismo de siempre, al menos ya nos aceptaron la demanda, pero siguen las presiones; ya nos destruyeron los caminos, los pavimentos de las carreteras, acaban con el agua, contaminan, la flora y fauna muere, no hay quien pare a estos devoradores”, menciona Aristeo Benavides.