ESTADOS

“No matamos por gusto, es protección a la patria”

Julio César Jirón, teniente de la Fuerza Aérea, asegura que más allá de las masacres, los militares tienen un lado humanitario

  • MÓNICA MIRANDA / CORRESPONSAL
  • 21/07/2017
  • 00:00 hrs
  • Escuchar
“No matamos por gusto, es protección a la patria”
Julio César Jirón, teniente de la Fuerza Aérea Mexicana

Sonora (La Silla Rota).- La mirada de miedo y desconfianza que lanzan las personas al verlos uniformados en las calles, en un principio era incómoda, pero con el paso de los años en servicio se acostumbraron a que fuera esta la única apreciación hacia su figura.

“Creen que porque traemos armas y uniforme dejamos de sentir y de pensar como ellos, también tenemos familias, salimos al súper, hacemos deporte y vamos al cine, ¿Qué sí hemos tenido que matar? Sí, pero ha sido por nuestro trabajo en defensa a la patria”, relata Julio César Jirón Morales, teniente de la Fuerza Aérea Mexicana.

Pero más allá de las masacres, situación a la que cree la sociedad que se enfrentan día con día, dijo, está la labor humanitaria, por la que cursaron su formación como militares durante 4 años.

Desde desastres naturales como incendios, inundaciones, huracanas, terremotos o cualquier contingencia que ponga en riesgo la vida de un civil, atiende un soldado de la Fuerza Aérea, señaló el hombre de 44 años, aunque su fuerte es detectar la emergencia desde los cielos.

“A nosotros no nos entrenan para matar, si no para defender a la patria y eso implica la protección de las personas en cualquier situación riesgosa”.

Ver el rostro de pánico de una familia completa al ser rescatada de una inundación en su hogar a causa de una tormenta en el estado de Tabasco, ha sido uno de los sucesos más impactantes que le ha tocado vivir en sus 24 años de servicio en la Fuerza Aérea Mexicana.

El especialista en electrónica de aviación originario de Oaxaca compartió que desde su adolescencia tuvo la inquietud de ser parte de las fuerzas armadas del país y defender a la patria en misiones de alto riesgo.

“Me ha tocado más que nada intervenir en incendios y apoyo a la población civil, fue en Tabasco, prácticamente era una casa que no tenía ningún lugar por donde salirse, no tenía la gente por donde salir, tuvimos que sacarlos por aire a ellos, era una inundación en 2008”.

En Sonora dijo solo ha estado un par de veces y la sensación de inseguridad no se siente con la misma intensidad que en otros estados como Michoacán, ya que pese a la presencia del crimen organizado las ciudades se mantienen tranquilas.

Proveniente de una familia de escasos recursos, a sus 18 años decidió jugarse su futuro y entrar a estudiar a la escuela Militar de Mantenimiento y Abastecimiento en Zapopán Jalisco.

Las misiones más difíciles, narró que no son los operativos para combatir criminales, si no donde está en riesgo vidas humanas como inundaciones e incendios.

“Desde niño me gustaba ver a los soldados y todo eso, por eso fui buscando, me informe y como me gusta la electrónica me especialicé en eso, aunado a la aviación, apoyo en todo lo que es el mantenimiento de los sistemas del helicóptero para que siga operando”.

Su lealtad a la patria le ha costado la estabilidad de su matrimonio, pues el estar lejos de casa hasta por dos meses, hizo que hace algún tiempo se separara de su esposa.

Por el contrario dijo, sus hijos han aprendido a verlo con orgullo, el más grande de 19 años sueña con llegar a ser mi8litar por el ejemplo de su padre.

La más grande satisfacción de su trabajo, compartió que es servir al país, sin esperar a cambio algún reconocimiento, ya que es el compromiso que forjan desde la escuela de formación militar.

“En casi todos los apoyos, en los pueblos que llegamos básicamente todas las personas llegan y se nos acercan, señoras de la tercera edad y nos dan las gracias, nosotros para eso estamos, las fuerzas armadas son para salvaguardar al pueblo en situaciones de emergencia”.