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Niños y adolescentes pobres, la pandemia más aguda de Chiapas

A pesar de que entre los años 2018 y 2020 esta entidad registró una baja en pobreza y pobreza extrema, aún ocupa el primer lugar en ambas condiciones

  • CHRISTIAN GONZÁLEZ/CORRESPONSAL
  • 02/09/2021
  • 20:32 hrs
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Niños y adolescentes pobres, la pandemia más aguda de Chiapas
Desde que tenía 4 años de edad, Mayra viajó de la comunidad San Antonio Bellavista, municipio de San Cristóbal de Las Casas, a esta ciudad tuxtleca, con la intención de comercializar las artesanías que elabora junto a sus hermanas y de esa forma sobrevivir. Fotos Christian González

TUXTLA GUTIÉRREZ.- Desde que tenía 4 años de edad, Mayra viajó de la comunidad San Antonio Bellavista, municipio de San Cristóbal de Las Casas, a esta ciudad tuxtleca, con la intención de comercializar las artesanías que elabora junto a sus hermanas y de esa forma sobrevivir.

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Aunque en la actualidad tiene tres lustros de vida, la más pequeña de 8 hermanas y 6 hermanos en lo único en que piensa es en vender las blusas, camisas, sandalias u otros bordados que elabora con esfuerzo.

Pero la situación es compleja para ella: se tiene que separar, por largo tiempo, de su madre y padre, quienes se encargan de una tienda de abarrotes en San Cristóbal, mientras que sus hermanos emprendieron el éxodo como migrantes, desde hace algunos años, hacia Estados Unidos, en busca del sueño americano.

En Tuxtla, la acompañan una sobrina de 14 años y al menos dos de sus hermanas, con quienes rentan un espacio para dormir, debido a que su jornada laboral empieza a las 8 de la mañana y termina a la medianoche, de lunes a domingo.

La adolescente, hablante de la lengua tsotsil, desea continuar sus estudios, algún día, aunque en estos momentos el tiempo lo emplea al 100 por ciento en ofrecer sus productos, en un área de un parque público.

Ante este panorama, Mayra y su sobrina a duras penas sacan para alimentarse y apoyar en la renta del cuarto que alquilan, en el centro de Tuxtla, pero saben que no pueden parar, ni mucho menos pensar en divertirse o acudir a la escuela.

“A veces nos dan ganas de irnos a Estados Unidos, porque allá le va bien a mis hermanos y a algunos tíos, pero acá al menos sacamos algo”, confiesa quien, para bordar una sola blusa (que ofrece al público a 100 pesos) emplea hasta cuatro días.

POBREZA ENRAIZADA

A pesar de que entre los años 2018 y 2020 esta entidad presentó una baja en pobreza y pobreza extrema, aún ocupa el primer lugar en ambas condiciones, con cifras muy altas, de acuerdo con el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval).

Es decir, en pobreza hubo una reducción de 85.5% a 83.6% y en pobreza extrema de 42.2% a 36.3%, en el mencionado lapso.

Además, los últimos datos indican que esta entidad aparece también “a la cabeza”, en todo el país, con un porcentaje mayor de niñas y niños menores de 6 años en esa condición, es decir en un 83.6%.

Según el informe denominado “Pacto por la primera infancia”, mismo que será presentado este jueves, le siguen Guerrero (75.6%), Oaxaca (70.6%), Puebla (69.6%) y Veracruz, este último con 69.3 puntos porcentuales.

Sin embargo, entre 2018 y el año pasado Chiapas apareció entre las 11 de las 32 entidades federativas de la República Mexicana que mejoraron su porcentaje de pobreza en primera infancia.

No obstante, el panorama es más grisáceo de lo que parece: educación y salud fueron dos de las seis carencias que se agravaron en tierras chiapanecas entre los años 2018 y 2020, pues el primero pasó de 15% a 15.3%, mientras que el segundo subió de 35.2% a 49.4%.

Para Jennifer Haza, directora de “Melel Xojobal”, organización civil que defiende y apoya el trabajo infantil en San Cristóbal de Las Casas, lamenta que, pese a una leve reducción entre esos años, los indicadores de pobreza son demasiado preocupantes, y sobre todo en el caso de niñas, niños y adolescentes.

De hecho, se pregunta cuáles tienen que ser las políticas públicas a desarrollarse para que las familias de Chiapas presenten mejores condiciones de vida, porque hasta el momento –acepta-- no ha visto ni una sola.

Se les tiene que garantizar sus derechos a la salud, educación, vivienda, alimentación, entre otros que les brinden los recursos necesarios para su subsistencia, y eso el Estado no lo hace ni lo ve


CARGA A SU HIJA Y VENDE PALETAS

Desde temprana hora y con el sol a plomo, Jorge camina por las calles de esta ciudad capital, con una bolsa de paletas en una mano, y con otro brazo carga a su hija de 3 años de edad. Durante al menos 8 o 10 horas, busca vender esos dulces para juntar recursos y llevarle a su familia.

Pero la situación se complicó. Aunque es originario de Frontera Comalapa, Chiapas, donde se dedica a la albañilería, desde hace dos meses se trasladó a Tuxtla Gutiérrez porque un familiar está grave en un hospital público, y no le quedó de otra que sumarse a la ayuda para la compra de medicamentos y otras cosas que se requieran.

“Con esta pandemia se hace más difícil conseguir el recurso”, confiesa el padre de dos niñas (la otra de 8 años), quien agrega que sin duda como albañil gana un poco más al día, pero desde hace meses no hay obras importantes y por eso no le quedó de otra que salir a buscar la moneda.

Pese a que se siente abrumado, Jorge continúa su caminata por el “corazón” de la ciudad, para al menos recabar entre 200 o 250 pesos y, con ello, comprar algo para comer y, si se requiere, para su familiar que está hospitalizado por un problema del miocardio.

“Ya quisiéramos retornar a Frontera Comalapa, a nuestra humilde casita, pero tenemos que apoyar”, externa quien, de hecho, ya acudió a una empresa constructora de esta capital a solicitar empleo de lo que sabe hacer.

Sin embargo, está consciente de que tiene que picar piedra para tener dinero, mientras que su esposa se mantiene en su tierra natal donde, si se puede, se dedica al trabajo doméstico para conseguir unos pesos más y de esa forma brindarle educación a sus dos hijas, quienes cursan el primero de kínder y el tercero de primaria.

LOS PEQUEÑOS TIENEN QUE CHAMBEAR

Aunque hace como dos meses arrancó en Tuxtla Gutiérrez una campaña para erradicar el trabajo infantil, Jennifer Haza, de “Melel Xojobal”, cuestiona lo que ha hecho el Estado para abonar a ese tema: “Desde lo que nosotros conocemos, esta acción solo se ha basado en poner lonas, en las que criminalizan el trabajo familiar en la vía pública”.

Sin embargo, evidencia que no se palpan los resultados, debido a que son estrategias que no están “acuerpadas” con acciones sociales, pues ni siquiera Tuxtla Gutiérrez, la capital chiapaneca, ha echado andar su Sistema Municipal de Protección de Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes.

Es decir, amplía la experta, se carece de un programa de atención para ese sector vulnerable o que labora en vía pública, “recordemos, pues, que crecieron la pobreza y la pobreza laboral en el país, por lo que aumentó el desempleo, y parece que las políticas que se implementan en Tuxtla sobre el trabajo de las infancias, no reconocen cuál es la situación, el contexto, en el que a diario las familias tienen que ver los medios por los cuales obtener ingresos”.

A pesar de estas “restricciones”, considera que, ante la pandemia, el incremento de infantes trabajadores es más grande, lo cual pueden analizar en San Cristóbal de Las Casas, donde tienen presencia.

“Hay otros elementos como la violencia social, ya sea en San Cristóbal o en el mismo Tuxtla, entre los cárteles, el crimen organizado, que sin duda afectan las vidas cotidianas, y eso es lo que buscamos visibilizar”, refiere quien, además, pugna por que haya presupuesto y programas suficientes para proteger y garantizar los derechos de las infancias, pues insiste: “campañas como las referidas los colocan en mayor vulnerabilidad”.

 

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