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“Me quedo en México, a Cuba ya no regreso”: migrante

Carlos es técnico en médico veterinario, formó su familia y soñó con obtener un empleo digno en Cuba, su país natal; ahora espera su residencia en México

  • CHRISTIAN GONZÁLEZ/CORRESPONSAL
  • 29/07/2021
  • 20:00 hrs
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“Me quedo en México, a Cuba ya no regreso”: migrante
Carlos, de origen cubano, espera su pase para trámite en la estación “El Cupapé I” del Instituto Nacional de Migración (INM), en Tuxtla Gutiérrez. Fotos Christian González

TUXTLA GUTIÉRREZ.- Carlos Rodríguez terminó su carrera como técnico en médico veterinario, formó su familia y soñó con obtener un empleo digo, pero en su país natal Cuba, eso fue imposible.

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La pobreza, la violencia y la “cerrada” política que oprime al pueblo lo obligaron a abandonar la isla, su territorio Santa Clara, e internarse, hace como dos años, en Uruguay, donde su situación mejoró.

Antes del éxodo, el padre de familia trabajó en un Centro de Elaboración de Alimentos y en otros lugares, pero el sueldo era raquítico y no le alcanzaba para mantener no solo a su familia, sino a su madre y a otros allegados que no tenían ni para comer.

Sin embargo, desde hace tres meses tuvo que emprender otro viaje, pues por la pandemia por el covid-19 se quedó sin empleo y no tenía cómo enviarle recursos a su hijo y esposa. Si ha sobrevivido, confiesa en entrevista, es porque su suegra le deposita dólares desde los Estados Unidos.

En el país sudamericano, recuerda mientras espera su pase para trámite en la estación migratoria “El Cupapé I” del Instituto Nacional de Migración (INM), en Tuxtla Gutiérrez, se enfrentó a la crisis y, durante un semestre, no pudo percibir dinero porque quedó desempleado, y por ello decidió abandonar esa nación.

Por el momento, dice, cuenta con una cédula de identidad que obtuvo en Uruguay, pero ahora espera que le den su residencia en México, donde el joven de 29 años de edad augura quedarse, pues se animó ante la promesa hecha hace poco por el presidente Andrés Manuel López Obrador, mismo que “le abrió las puertas” a más de un millón de personas, no solo de Cuba sino de otros países, para que se queden aquí, donde no sufrirán.

“No pienso regresar (a Cuba), solo quiero ir de visita, a ver a mi familia, y sacarla de allá. Pero volver ya no”, confiesa quien, además, advierte que hay médicos y otros profesionistas, muchos de ellos sus parientes o amigos, que buscan una mejor vida en otros países.

REFUGIO EN MÉXICO. ¿QUÉ OCURRE EN CUBA?

Durante el primer semestre de este año, según la Comisión Mexicana de Ayuda Refugiados (Comar), Cuba aparece como el tercer país que más solicitudes ha hecho en México: cerca de 5,147; en primer lugar está Honduras con 22,826 y luego Haití con 9,327.

De acuerdo con la misma fuente, Chiapas es uno de los 10 estados del país que concentra la mayor cantidad de solicitudes de refugio, con 37 mil 332, seguido de Tabasco (4,235) y la Ciudad de México (2,814).

Con base en algunos medios de comunicación internacionales, Cuba vive uno de los momentos más complicados de su historia, pues se palpa el desabasto de medicamentos, los continuos cortes de energía y, a duras penas, las familias pueden conseguir alimentos básicos como frijol o arroz.

Así lo advierte The New York Times, mismo que rememora: “Un fuerte declive económico —que ha provocado dificultades que los cubanos no veían desde que el colapso de la Unión Soviética devastó las finanzas de su país en la década de 1990— desencadenó el mayor movimiento de protestas sucedido en las últimas décadas, lo que generó el respaldo de muchos políticos estadounidenses y airadas amenazas del gobierno cubano”, encabezado por Miguel Díaz-Canel Bermúdez.

Incluso hasta el mismo presidente estadunidense, Joe Biden, se sumó a las voces de miles de cubanos inconformes y señaló a Canel de encabezar un régimen autoritario. En esa isla, incluso, se habla ya de una posible revolución.

A pesar de todas las vicisitudes, Carlos Rodríguez refiere que, en su paso por tierras aztecas, no se ha topado con malos tratos, ni hostigamiento ni persecución, sino todo lo contrario. “Estoy en espera de mi visa humanitaria, y demostrar que los cubanos somos trabajadores”, externa quien, al igual que la mayor parte de sus connacionales, se concentra en Tapachula, la ciudad fronteriza del sureste.

Lo que no puede negar es que tras él, vienen más conocidos, quienes huyen de tierras cubanas porque allá el progreso está sepultado. “Insisto, si Dios me permite, no pienso regresar a Cuba, porque también la violencia está al acecho, aunque traten de ocultarla”, advierte el varón alto y de tez morena.

esc