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Las dudas en torno al doble crimen en Cuernavaca

La Silla Rota te presenta una serie de dudas que persisten dos días después del asesinato de un empresario y un dirigente de comerciantes informales

  • REDACCIÓN
  • 10/05/2019
  • 19:57 hrs
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Las dudas en torno al doble crimen en Cuernavaca
La Silla Rota te presenta una serie de dudas que persisten dos días después del asesinato de un empresario y un dirigente de comerciantes informales

La mañana del miércoles, la capital de Morelos sufrió una sacudida por la acción de un pistolero que frente a cámaras y micrófonos de medios de comunicación atacó a balazos y mató a Jesús García Rodríguez, empresario, y a Roberto Castrejón, líder de comerciantes informales.

Las víctimas realizaban una protesta sobre la avenida Galeana, esquina con Gutemberg, a un costado del Palacio de Gobierno. Los manifestantes bloquearon las vialidades en el centro de Cuernavaca hasta que Maximiliano “N”, vestido con sudadera negra y gorra, llegó para disparar un arma calibre 9 milímetros, primero contra García Rodríguez y después contra Castrejón.

Jesús García Rodríguez murió casi al instante

Ayer, un juez dictó prisión preventiva contra el homicida, y policías catearon el domicilio de Maximiliano “N” en busca de pistas. Sin embargo, persisten más preguntas que respuestas sobre el atentado.

Roberto Castrejón agoniza luego de ser atacado.

La Silla Rota te presenta una serie de dudas sobre este caso:

·         No se sabe con certeza si se trató de un solo tirador.

·         No se sabe cuál es el móvil del doble homicidio.

·         No se sabe si el crimen de Jesús García Rodríguez, “Don Chuy”, está ligado al asesinato de su hijo, ocurrido hace dos años cuando le dispararon por la espalda durante una cabalgata en la misma capital morelense.

·         No se sabe cuánto le habrían pagado en realidad al asesino o si fueron cinco mil pesos, como se filtró en la prensa.

·         No se sabe si la balacera tiene relación con los múltiples grupos de delincuencia organizada que operan en Morelos.

·         No se sabe si detrás del ataque está una disputa intergremial o se trata de la expresión de algún conflicto político más amplio.

·         No se sabe cómo fue que la pistola utilizada para el matar a dos personas pasó de una corporación policial al mercado negro y de allí a las manos del asesino.

·         No se sabe cómo se pudo haber “extraviado” arma bajo resguardo de la Fiscalía del estado. 

·         No se sabe si el homicida, y sus posibles cómplices, contaban con algún tipo de protección oficial y por eso se atrevió a atacar frente a las cámaras de televisión y a unos pasos del Palacio de Gobierno estatal.