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Desisten migrantes de cruzar el Río Bravo

Migrantes deciden esperar en territorio mexicano que Washington les otorgue visas humanitarias, tras la muerte de Óscar y su hija Valeria en el Río Bravo

  • ARNOLDO GARCÍA/ CORRESPONSAL
  • 01/07/2019
  • 14:46 hrs
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Desisten migrantes de cruzar el Río Bravo
Migrantes deciden esperar en territorio mexicano que Washington les otorgue visas humanitarias, tras la muerte de Óscar y su hija Valeria en el Río Bravo. Fotos Cuartoscuro

CD. VICTORIA.- Tras el deceso de los salvadoreños Óscar Alberto Martínez y su hija Valeria, los migrantes decidieron desistir de su intención de cruzar el Río  Bravo de manera ilegal y, por ahora, se mantienen a la espera de ser llamados por las autoridades de migración estadounidenses para obtener una visa.

Grupos de migrantes se mantienen en las inmediaciones de los puentes internacionales de la frontera de Tamaulipas y Texas, pero entre ellos ya no existe la intención de querer cruzar a nado.

A una semana del deceso de los migrantes salvadoreños, los migrantes se niegan a cruzar las aguas del Bravo o en balsas, como les ofrecen los “polleros”, no quieren seguir arriesgando su vida por alcanzar el sueño americano.

Ondina Espinoza, hondureña, quien tiene el número de espera 2,217 en Migración de los Estados Unidos, sostiene: “no nos vamos arriesgar a perder la vida por entrar a Estados Unidos, si Dios nos socorre, que nos va ayudar, lo haremos cruzando el puente con los pies secos”.

Y añade: “Yo ya no puedo nadar, me canso”.

Con ella viajan tres hijos, un joven de 17 años, un adolescente de 15 años y una niña de un año de edad. “No los voy arriesgar a morir solo por querer entrar a Estados Unidos”.

Ondina Espinoza salió de Honduras el 20 de enero y desde hace un par de meses se encuentra en Matamoros en espera de ser llamada por el Servicio de Migración y Naturalización de Estados Unidos para obtener una visa humanitaria.

“Honduras, en nuestro país no hay trabajo, solo violencia, muerte, está muy feo”, comentó y añadió: “Si no nos conceden la visa, pues nos quedamos a vivir por aquí. Buscaré un empleo y mis hijos también. El dinero se nos está acabando y cada vez es más difícil el poder permanecer aquí. Entre los migrantes compartimos nuestra comida. Viene gente y nos trae comida, algo de ropa para mantenernos”.

Pero Oscar Alberto y Valeria no son las únicas vidas que han rendido tributo a la migración al intentar ingresar de manera ilegal a Estados Unidos en el curso del presente año; tan solo en Nuevo Laredo han sido encontrados 16 cuerpos de migrantes ahogados en las aguas del río Bravo. Se estima que desde Matamoros a Nuevo Laredo pueden ser más de 30 los migrantes muertos en el río, además de que se reconoce que algunos cuerpos se encuentran atorados entre ramas y no han aparecido.

Víctor José Santos, guatemalteco de 20 años de edad, comenta: “por ahora nadie de los que estamos aquí queremos cruzar el río a nado. Las aguas son traicioneras, hay pozos, se hacen remolinos. Por ahora nadie se quiere arriesgar con lo que pasó a los compañeros salvadoreños ya nadie quiere arriesgar a cruzar el río a nado”.

“Si hay necesidad, mucha necesidad de tener trabajo vivir mejor. Pero si pierdes la vida, pues ya no tienes nada y entonces para qué, no vale la pena arriesgar”.

Continuó diciendo que si van y se asoman al bordo del río a ver cómo están las aguas, pero tampoco se asoman mucho “te agarra la policía, pues saben que vas a cruzar y te llevan para deportarte”.

“Hay policías buenos, gente buena, a mi agarraron y me dejaron ir, comprenden nuestra situación y nos ayudan. Únicamente nos piden que no nos metamos al río y que no provoquemos desórdenes donde estamos”, comentó.