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Con 120 pesos al día, familia sobrevive en Huimanguillo, Tabasco

Este municipio es testigo de la pobreza extrema en el estado, donde el 46 por ciento de la población tiene carencia para acceder a la canasta alimentaria

  • ROBERTO BARBOZA SOSA
  • 09/08/2019
  • 13:07 hrs
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Con 120 pesos al día, familia sobrevive en Huimanguillo, Tabasco
Pobreza en México (Especial)

SAN FERNANDO, Tabasco (La Silla Rota).- Sin estufa, lavadora, plancha, refrigerador, agua potable ni drenaje en su casa, y sin comer nunca carne de res, la familia García Ramírez - conformada por tres integrantes, “más uno que viene en camino”-, sobrevive día a día con el salario de 120 pesos que obtiene el jefe de la familia por jornal diario en labores del campo.

Los esposos Erika y Andrés carecen de vivienda propia, viven en el cuarto de lámina que les presta el suegro en esta comunidad cañera del municipio de Huimanguillo, desde hace cinco años cuando contrajeron matrimonio.

A nivel estatal, este municipio, el más extenso en superficie de la entidad, registra varios de indicadores de carencia social, como los que presenta la familia García Ramírez.

Incluso se le puede catalogar en la clasificación de pobreza extrema realizada por el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL): “Cuando tiene tres o más carencias sociales, de seis posibles y, además, su ingreso total es menor que la línea de bienestar mínimo. La población en esta situación dispone de un ingreso tan bajo que aun si lo dedicase por completo a la adquisición de alimentos, no podría acceder a aquellos que componen la canasta alimentaria”.

Según la medición de pobreza extrema del CONEVAL, durante 2018, en la entidad ocupó el quinto lugar nacional con mayor población que vivía en esa condición socioeconómica, con el 12.3 por ciento, un 0.5 por ciento mayor que en el 2016, y 1.3 puntos mayor que en 2014. Hasta 2008, 2010 y 2012 fue mayor que el año pasado.

En Tabasco el 46 por ciento de la población tiene carencia para acceder a la canasta alimentaria, incluso con índices más altos que Chiapas y Guerrero y Michoacán que tienen el más alto porcentaje de pobreza.

Con cuatro meses de embarazo, a doña Erika, 25 años, a quien se le observa palidez en el rostro a pesar de su piel morena, relata que con el salario solo compra lo necesario para la alimentación familiar. 

La dieta es principalmente a base de frijol, huevo y arroz. Alguna vez puede comprar un kilo de pollo, y siempre adquiere un kilo de harina de maíz que le alcanza para elaborar tortillas dos días y hacer “refresco”.

Es la misma alimentación que le comparten a su hijo de cinco años. El esposo se a trabajar a los cañaverales luego de “tomar su café con galletas”.

Para que les rinda el dinero, dice, tratan “de no comer comida grande” que les pueda absorber un mayor porcentaje del salario de su marido.

Este hogar tabasqueño, que carece de todo tipo de electrodomésticos, los alimentos se cocinan en el fogón con la leña que sale a buscar el jefe de familia. También tienen dificultades para contar con atención médica, para lo cual viajan una hora a Villa La Venta, donde no los quieren atender, dicen, un solo integrante paga 100 pesos de pasaje de ida y vuelta.