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Cinco años esperando noticias de su hijo desaparecido

Yair Dector fue detenido por policías de la AVI en 2013; desde entonces su madre y cuatro hermanas lo buscan en penales y fosas clandestinas

  • MIGUEL ÁNGEL LEÓN CARMONA
  • 26/02/2018
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Cinco años esperando noticias de su hijo desaparecido
Yair Dector fue detenido por policías de la AVI en 2013. (FOTOS POR MIGUEL ÁNGEL LEÓN )

Xalapa, Ver. -La última pista de Yair Dector Pérez después de desaparecer fueron manchas de sangre que quedaron dibujadas en el pavimento. “Vaya a recoger a su hijo, dicen que lo mataron en un operativo”, avisaron a la madre Alejandra Pérez Rosas la tarde del 25 de febrero de 2013.

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La mujer de 52 años y sus cuatro hijas corrieron hasta la colonia Unión y Progreso, en los límites de Río Blanco y Nogales, sin embargo, ya no había señales de Yair, ni de un acompañante, Dorian Luis Mora Morningstar, de origen estadounidense. Los vecinos, ocultos detrás de sus puertas se limitaron a culpar a agentes de la extinta Agencia Veracruzana de Investigaciones (AVI).

De acuerdo con referencias periodísticas, policías estatales marcaron el alto a Yair y a su compañero, que circulaban a bordo de un vehículo Jetta color azul. Ellos descendieron de la unidad e intentaron escapar. Al sujeto norteamericano los uniformados le dieron alcance y dispararon en las piernas y posteriormente en el abdomen.

Yahir corrió dos cuadras hasta un puesto de fruta picada donde fue sometido sobre el pavimento. “¿Por qué me pegan, jefes? Si no he hecho nada malo”, gritaba el hombre mientras era golpeado en el cráneo con cachas de pistolas.

El hecho quedó registrado en medios como un enfrentamiento en policías y delincuentes. En tanto los vecinos refirieron a Alejandra Pérez que a su hijo y al otro hombre los subieron a una patrulla con las características de la Policía Federal.

La madre y sus cuatro hijas acudieron a los separos de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) y de la Policía Federal, pero no hubo rastro de Dector Pérez. Así comenzó la búsqueda para las cinco mujeres, cuyos empleos vendiendo ropa usada en tianguis y limpiando casas, debieron alternarlo con rastreos en cárceles y fosas clandestinas.

Yair habría sido trasladado a un penal de Quintana Roo

Al cumplirse un año desde la desaparición, la familia Dector Pérez fue visitada por un hombre desconocido, quien sugirió que buscaran a Yair en una página de internet del estado de Quintana Roo, que ahí encontrarían respuestas.  

En la página de internet www.elperiodico.com, Alejandra Pérez encontró una nota informativa titulada: “El 50% de los delincuentes queda libre: SSP”.  En la foto de portada la madre identificó a un hombre que no sobrepasaba el metro con 60 centímetros de estatura, de pantorrillas anchas; los pies, la forma del cráneo, el corte al estilo militar y hasta la depilación de las cejas eran las mismas de Yahir.  

La preocupación invadió a la madre, pues el sujeto de la foto vestía camisa amarilla que estaba manchada con sangre a la altura del pecho; tenía también heridas en el cráneo, y una oreja prácticamente desprendida.

El hombre se aprecia custodiado por tres uniformados cubiertos del rostro, en el interior de una locación que simula una prisión. La información sobre dicha fotografía hacía referencia a la captura de un presunto integrante del cartel de Los Zetas.

Alejandra Pérez consiguió dinero y viajó hasta Quintana Roo. Logró dar con el reportero que escribió la nota informativa con la insignia: aascencio@elperiodico.com.mx. “Yo hablé con él, pero me dijo que no había publicado nada, que tal vez había sido otra persona. Quedó de ayudarme, pero ya nunca volví a saber de él”.

La madre también expuso su caso al entonces Fiscal General, Luis Ángel Bravo Contreras, a quien le mostró la fotografía de quien pensaba era su hijo Yahir. El funcionario miró la imagen y sonriendo dijo: ¿Y usted por qué llora?, si aquí tiene a su hijo. No se preocupe, yo le voy a ayudar a recuperarlo”, pero la promesa del funcionario se fue junto con su despido. 

“No sé si a mi hijo los malos negocios se lo llevaron entre las patas”

Alejandra reconoce que el día de la desaparición notó un comportamiento extraño en Yair. “Les dijo a sus hermanas que siguieran estudiando, que no fueran tontas cómo él. A mí me regaló un beso en la frente. Me dijo que me quería mucho y ahí empezó la chingadera”. 

La madre conserva fotografías donde a a Yair se le ve portando un uniforme de la Secretaría de la Defensa Nacional, (SEDENA). Ella relata que durante ocho años prestó sus servicios en el Batallón 65, con experiencias militares en Tabasco, Sinaloa y en el Estado de México.

A su regreso de su período en la milicia, Yahir fue recibido por el desempleo. Probó suerte como policía municipal de Orizaba y Mariano Escobedo, luego se desarrolló como mecánico y hasta ayudaba a su familia con la venta de ropa en los mercados de la región.

Yo creo que en esta tierra no estamos libres de las malas tentaciones, de los malos amigos. No sé si a mi hijo los negocios sucios se lo llevaron entre las patas. Pero tenía derechos y nunca le dejaron hacer una llamada, contratar un abogado, y sabrá Dios si le quitaron hasta el derecho de vivir”, comparte la madre.

Con el paso del tiempo, ella y sus cuatro hijas se unieron al colectivo Familias de Desaparecidos Córdoba Orizaba, justo en abril de 2016, durante la Primera Brigada Nacional de Búsqueda de Personas Desaparecidos, donde se aventuraron a buscar pistas en fosas clandestinas en Córdoba y Amatlán.

Pese a los resultados que dejó la búsqueda,: miles de fragmentos óseos carbonizados y “concinas humanas” en los predios de El Porvenir y San Rafael Calería, en Amatlán, a la fecha los integrantes del colectivo, entre ellas Alejandra, siguen sin conocer los resultados, uno de los compromisos que dejó inconclusos el ex fiscal Luis Ángel Bravo Contreras.

Para Alejandra Pérez el cambio de gobierno no le ha traído avances en su investigación. “Me da igual”, opina. Ella desconoce quién es el fiscal a cargo de su carpeta de investigación 327/2014.

Nadie se ha acercado con nosotras, pero solas lo seguiremos buscando hasta donde Dios nos preste la vida. Y si ya no está en este mundo, sé que como quiera nos volveremos a ver”, concluye la madre.