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“Cerraba mis ojos por la tortura, pero me despertaban a golpes”: Marmiko

Durante su cautiverio dice que sus plagiarios le ofrecieron de comer y mandaron a comprar medicamentos para la diabetes, que sufre desde hace años

  • RODRIGO BARRANCO DÉCTOR/ CORRESPONSAL
  • 13/06/2019
  • 19:03 hrs
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“Cerraba mis ojos por la tortura, pero me despertaban a golpes”: Marmiko
Durante su cautiverio dice que sus plagiarios le ofrecieron de comer y mandaron a comprar medicamentos para la diabetes, que sufre desde hace años. Fotos Rodrigo Barranco

BOCA DEL RÍO.- “Cerraba mis ojos para deprenderme de la tortura, pero me despertaban a golpes y gritos”, recuerda el periodista Marcos Miranda Cogco, mientras descansa en la sala de su casa. Afuera, en una colonia de Boca del Río, la vivienda es custodiada por elementos de la Secretaría de Seguridad Pública del Estado y de la Policía Ministerial de Veracruz

Eran cerca de las 10:00 de la mañana, el teléfono celular del reportero no dejaba de sonar, le llamaban para mostrarle su apoyo, de pronto, desatiende el móvil, por momentos desaparecen la tranquilidad que mostraba y la sonrisa de su boca. Al borde del llanto se reencuentra con su nieta de 10 años, la última vez que la vio fue el miércoles a las 7:45 de la mañana, cuando la iba a dejar al colegio. 

Pasaron algunos minutos abrazados, pero una vez que se sobrepone a la emoción sigue atendiendo a todas las personas que lo buscan para reconfortarlo, luego que sujetos armados lo privaron de la libertad. 

Las casi 18 horas que estuvo retenido, lo mantuvieron desnudo en una casa de seguridad, desnudo y con el aire acondicionado a todo lo que daba, sin sillas, sillones o mesas. Todo el tiempo estuvo sentado o acostado en el piso. 

Miranda relata que cerraba los ojos e imaginaba que su alma se desprendía del cuerpo, con el ejercicio intentaba soportar los gritos y amenazas que sufría en esos momentos. Sin embargo, cuando casi se quedaba dormido, siempre llegaba alguien para despertarlo de un golpe. 

Yo les preguntaba, pero me pegaban en la boca, porque tenía que contestar cuando ellos me preguntaban y me pegaban en la oreja, traigo un zumbido, me duele el ojo porque me pegaba la venda y las muñecas que me pusieron esposas muy apretadas, pero nunca me dijeron por qué fue

Marcos Miranda es conocido en toda la zona conurbada Veracruz-Boca del Río como Marmiko, debido a que el diario Notiver, donde trabajó por muchos años, firmaba sus fotografías así, por las iniciales de su nombre. 

En el 2012 fue nombrado “Marmico I, Rey del Carnaval de Veracruz”, luego de ganar la contienda del comité organizador bajo el distintivito verde. 

La mañana del miércoles, sujetos armados chocaron su auto cuando iba a dejar a su hija al colegio, lo bajaron del coche y se lo llevaron hasta que fue rescatado por efectivos de la Secretaría de Seguridad Pública del Estado en un camino vecinal de la zona rural del municipio, ya en la madrugada del jueves. 

Pese a las peripecias, Miranda asegura que lo trataron bien, porque le ofrecieron de comer, pero no aceptó porque no le dio hambre y por el temor de que la comida estuviera envenenada. 

Sus plagiarios le preguntaron si sufría de alguna enfermedad, él les explicó que era diabético y necesitaba tomar su dosis de Metformina, al paso de unas horas le llevaron el medicamento. Aunque nunca pudo ver la pastilla por las vendas, contó que la textura y forma, así como el paquete, eran iguales a las que usaba a diario. 

“Si me trataron bien, me daban de comer, quién quiere comer a esa hora, me daban agua y me llevaban al baño, pero había un tipo que le caía yo mal y me golpeaba”.