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A tres años del tiroteo en escuela de Monterrey reina inquietud y paranoia

Padres de familia en Monterrey mantienen una inquietud desde aquel 18 de enero, cuando un joven de 16 años de edad sacó un arma y disparó contra su maestra y compañeros. Tras ese día, se han registrado 11 amenazas de ataques en planteles escolares

  • DAVID CASAS/ CORRESPONSAL
  • 14/01/2020
  • 20:58 hrs
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A tres años del tiroteo en escuela de Monterrey reina inquietud y paranoia
Colegio Americano del Noreste

Monterrey, N. L.-  El próximo 18 de enero se cumplen tres años de que un estudiante del Colegio Americano del Noreste, en disparó contra una maestra, tres de sus compañeros y luego se suicidó. Uno de los sobrevivientes, Luis Fernando, ha perdonado a su agresor.

"Parecía que estábamos en el olvido y aunque no era así, los hechos de Torreón vuelven a hacer sonar la alerta; la inquietud sigue presente, se necesita una acción concreta de autoridad, maestros y padres de familia", explica Luz María Ortiz Quintos, presidenta del Instituto Nacional de Consultoría Familiar.

A estas fechas, pareciera que todo está en el olvido y en calma, pero "hay inquietud en los planteles y padres de familia mientras la autoridad no ha proyectado un plan concreto para enfrentar el problema que se agudiza", dice a su vez el sociólogo Raúl Rubio.

Las aseveraciones de ambos se confirman cuando las estadísticas indican que en el 2019 hubo registradas 11 amenazas de ataques en planteles escolares.

Ortiz Quintos atribuye los sucesos a diversos factores, pero advierte la responsabilidad principal de los padres de familia.

“El común denominador de este tipo de hechos es que los alumnos llevan armas de fuego que encuentran en su casa y cuyos papás no ponen a resguardo".

Insiste en su propuesta de aplicar al menos por algún tiempo la operación mochila para revisar que los estudiantes no introduzcan armas a los planteles. Sin embargo, el secretario de Seguridad Pública estatal, Aldo Fasci no cree en la revisión permanente de las mochilas de los estudiantes "porque no podemos convertir en cárcel a las escuelas".

Las secuelas de aquel 18 de enero

El 18 de enero de 2017, el alumno Federico, de 16 años de edad, sacó un arma calibre 22 de su mochila y disparó a corta distancia contra su profesora y compañeros, dentro del aula del Colegio Americano del Noreste, ubicado en la colonia Paseo Residencial al sur de Monterrey; luego se suicidó.

La profesora Cecilia Cristina Solís, de 27 años de edad, murió dos meses después en un hospital local y el 27 de febrero, Ana Cecilia, una alumna herida por las balas, salió del nosocomio para seguir su recuperación.

Luis Fernando Ramírez y Manuel Chávez, también resultaron lesionados. Una bala atravesó el cráneo de Luis Fernando y estuvo hospitalizado hasta el 15 de marzo.

Luis Fernando ahora estudia el cuarto semestre de preparatoria y se dedica también a dar pláticas motivacionales a otros estudiantes, pero mantiene su sueño de ser cineasta, de estudiar cine y hasta se ve llevando a la pantalla grande su historia.

Su charla titulada "Sé el héroe de tu vida", es llevada a escuelas y a la radio universitaria. 

(Luis Fernando Ramírez)

"No quiero que estos hechos se vuelvan a repetir, me impactó lo de Torreón", dice.

En su mente está grabada la escena, de cómo vio a su compañero con el arma cuando realizaban un examen de química sobre la tabla periódica y cuando la maestra recogía los exámenes, de repente Federico se giró y ya tenía el arma en alto para disparar.

Recuerda que le disparó a la maestra, después maldijo a un compañero y le disparó, volteó hacia otras mesas y disparó dos veces más y luego se disparó a sí mismo.

Cuando Luis Fernando salió del hospital, presentó disminución de la movilidad en una parte de su cuerpo y sólo podía comunicarse con señas. Ahora prácticamente está bien, aunque siendo derecho solo puede escribir con la mano izquierda;  tiene una placa de acrílico en el cráneo, además de que una enfermera le acompaña para algunos traslados en la escuela.

El año pasado Luis Fernando anunció que tras terapias físicas, cognitivas y de aprendizaje, ya puede hablar y caminar. Y en efecto, se desenvuelve y avanza.

Padres mantienen gran parte de estos ataques

Para la presidenta del Instituto Nacional de Consultoría Familiar, Luz María Ortiz, aunque el gobierno tiene injerencia, la responsabilidad es de la familia: “Los muchachos pueden  tener problemas psicológicos, depresivos, de dependencias, de videojuegos, pero los padres tienen las armas a la vista, a la mano, somos culpables", recalca.

Asegura que la intranquilidad perdura, el miedo se agudiza y los padres dejamos todo a los maestros, a la autoridad. 

“No tenemos opción, platiquemos con los hijos, escuchemos, sepamos qué hacen, donde están, qué problemas tienen, no los abandonemos, de lo contrario, seguirán estos hechos de terror", advierte.

El sociólogo Rubio coincide en que la familia es responsable principalmente de la conducta de los hijos, pero atribuye este tipo de hechos a la violencia televisiva y de juegos diversos con falsos héroes que contribuyen a influenciar a los muchachos.

Constantes las amenazas de ataques en planteles educativos

Durante 2019 en la zona metropolitana de Monterrey se reportaron once amenazas de presuntos tiroteos en planteles escolares.

Las advertencias se han registrado a través de redes sociales por parte de presuntos estudiantes, lo que movilizó a policías locales y estatales así como autoridades educativas.

Con base a ese recuento, en el cual las advertencias de concentran en los últimos tres meses del año, al inicio de octubre se corrió el rumor en redes sociales de que habría un ataque en la secundaria No. 41 en la colonia Santa Cecilia, en Monterrey.

El 10 de octubre se recibió otro reporte a través de redes sociales que advertía sobre un posible ataque en el Colegio Oxford en San Nicolás. Policías de Fuerza Civil y municipal revisaron la escuela sin encontrar nada aunque al día siguiente volvió a presentarse la amenaza son consecuencia alguna.

El 17 de octubre, un alumno envió a través de su cuenta de Facebook un mensaje que atacaría a balazos a  sus compañeros de la preparatoria 15 de la UANL, para después quitarse la vida.

Al día siguiente corrió el rumor de un ataque en la secundaria 69 ubicada en el municipio de Santa Catarina. Para el 22 de octubre hubo dos amenazas de un joven, que a través de sus redes sociales dijo que realizaría un ataque a una universidad y a un colegio privado en la localidad de San Nicolás.

Otra movilización policía se dio el cuatro  de noviembre en la preparatoria 7, ubicada en la colonia  Las Puentes en San Nicolás, donde alumnos denunciaron a los maestros que  un supuesto alumno de la institución había publicado amenazas en sus redes sociales.

Alumnos de la Prepa Tec, campus Santa Catarina, encontraron el 21 de noviembre un mensaje escrito en inglés en un barandal de la institución que decía "Estoy deprimido, necesito ayuda, un tiroteo está cerca".

Para el 25 del mismo mes, también en redes sociales se lanzaron advertencias de un presunto ataque a la secundaria 13 ubicada del municipio de Guadalupe.

En diciembre hubo amenazas en la secundaria 50 de un supuesto artefacto explosivo que obligó a evacuar a los alumnos, además de que en un plantel de Apodaca, se difundió que habría un ataque.

A tres años de la tragedia del Colegio Americano del Noreste, Luis Fernando Ramírez ya no tiene esa carga: "Me liberé, he perdonado".


(Brenda Lugo)