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A Shalom de LeBarón y Vicenta Bahena las unió el dolor de perder a sus hijos

Nunca imaginaron conocerse pero la tragedia y el dolor las puso de frente el pasado 11 de febrero, pues a ambas la violencia en el país les arrebató a sus hijos y nietos y hoy exigen justicia

  • ESTRELLA PEDROZA/CORRESPONSAL
  • 13/02/2020
  • 20:00 hrs
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A Shalom de LeBarón y Vicenta Bahena las unió el dolor de perder a sus hijos
Shalom Tucker de LeBarón y Vicenta Bahena, ambas víctimas indirectas de la violencia en México

Guerrero.- Mil 910 kilómetros es la distancia entre el municipio Galeana del estado de  Chihuahua y Cocula del estado de Guerrero,  sitios de donde son originarias, respectivamente, Shalom Tucker de LeBarón y Vicenta Bahena, ambas son madres y a las dos la violencia e inseguridad que se vive en México les arrebató a sus hijos e hijas.

Nunca imaginaron conocerse pero la tragedia y el dolor las puso de frente el pasado 11 de febrero.

Vicenta velaba a su hija Adeline y a su hijo Alexis, 13 y 16 años de edad, en una casa prestada, porque su casa es muy pequeña y por seguridad, situada en la comunidad de Tomás Gómez, del municipio de Cocula, luego de que hombres armados les disparara a unos metros de su casa y en plena calle, tras someter a su padre.

Shalom Tucker de LeBarón, llegó junto con su esposo Adrián y sus sobrinos Julián y  Brayan LeBarón –familia que perdió a varios miembros en la masacre del 4 de noviembre en Sonora-  al municipio de Cocula– que está marcado como pocos por la guerra entre grupos de la delincuencia organizada y fue en esta zona donde, de acuerdo a la verdad histórica, los 43 jóvenes de Ayotzinapa fueron incinerados en un basurero situado en la sierra- para dar el pésame a la familia Ocampo Bahena.

Apenas se vieron, y sin conocerse, se abrazaron. En medio del dolor y el llanto Vicenta  expresó:

-Mis hijos

Shalom le compartió:

-También a mí me los quitaron (se refiere a  Rhonita y sus nietos).

Se aferraron al abrazo.

Las dos mujeres son de realidades  diferentes, Vicenta vive en municipio rural considerado por el INEGI con alta marginación y pobreza y Shalom vive en uno de los municipios más prósperos de Chihuahua. Pero el  dolor es el mismo.

Vicenta dijo: “Es un dolor muy grande, ya no están, ya se van mis hijos”

Por lo que Shalom Tucker contestó: La acompaño en su dolor…  deberás que sé lo que está pasando.

Y explicó que a su hija Rhonita y sus nietos se los mataron “los calcinaron a mi hija y mis nietos de 10 y 12 años y unos cuatitos”.

Pedro Ocampo, sobreviviente del ataque a sus hijos, recibió una ofrenda floral de manos  de Adrián LeBarón.

Ambas familias platicaron, oraron y pidieron por el descanso de los jóvenes.

Las personas que acompañaron a la familia Ocampo externaban tristeza e indignación sobre lo ocurrido a los jóvenes, pero pocos se atrevían a hablar de la realidad que azota a la comunidad de Tomás Cocula.


Curiosamente, lo que más se observaban eran mujeres y pocos hombres.

La explicación uno la comprende al escuchar varios testimonios de mujeres que en los últimos 5 años han perdidos a alguno de los hombres de su familia, asesinados a quemarropa por hombres armados.

Maximina Vences Acosta perdió a su hijo hace tres años, él trabajaba de taxista y una tarde lo balearon. Nunca supo la causa.

Otras mujeres comentan durante el velorio que su padre, su hermano o esposa también fueron asesinados.

La muerte de Adeline y Alexis en Cocula

Dos grupos delincuenciales se disputan el territorio de Cocula: “Los Rojos “ y “Los Números”  pero también en la comunidad de Tomas Gómez existe la presencia de una policía comunitaria denominada “La Campanera”.

De acuerdo a la familia y vecinos cercanos, Adeline y Alexis, regresaban a bordo de un auto junto con su padre de comprar miel, hicieron escala unas cuadras de su casa -apenas descendían del vehículo- cuando hombres armados “me sometieron y dispararon contra ellos”, comentó Pedro Ocampo, padre de las víctimas.

Adeline cursaba el segundo año de secundaria y Alexis apenas se reponía de una fractura en la pierna derivado de un accidente que tuvo a bordo de una motocicleta que ocupaba para vender pollo rostizado en los pueblos cercanos.

Actualmente vendían tacos y lo que se pudiera en “el tope” (el reductor de velocidad) para  ayudar en los gastos de la familia ya que Pedro tiene una enfermedad que le impide trabajar.

Los vecinos, amigos y familiares coinciden en que los adolescentes “eran muy tranquilos y no se metían con nadie”.

A unas horas de su muerte, Vicenta  Bahena, madre de Adeline y Alexis, exigió justicia al  gobierno federal.

“Pido que busquen a esas personas que hacen tanto daño y que caiga el peso de la Ley, yo sé que, aunque los tengan o paguen, a mis niños jamás me los van devolver, hoy soy yo y mañana puede ser otra mamá y es un dolor que no se le desea a nadie “, dijo.

Para ella, la presencia de la familia LeBarón los fortalece, y se muestra agradecida por la presencia de la familia mormona originaria del municipio de Galeana, Chihuahua.

Adrián LeBarón cuestionó la falta de respuesta de las autoridades para atender este caso, de la misma forma que no atendió la masacre de 4 de noviembre, cuando perdió a su hija Ronitha y nietos, y donde, señaló, las autoridades tardaron mucho en reaccionar, tiempo suficiente para perder evidencias.

También cuestionó el proceder de la Comisión de Atención a Víctimas por permanecer  inmóvil al conocerse de casos como el de la familia Ocampo Bahena.

Frente a los féretros de los adolescentes, Adrián LeBarón solicitó un minuto de silencio y se comprometió a darle seguimiento personalmente para que la familia obtenga justicias.

Verdad histórica, “una basura”

Previo al llegar al sepelio, Adrián, Brayan y Julián LeBarón, hicieron un recorrido en el  basurero de Cocula  y testificaron el sitio que dio origen a la verdad histórica sobre lo ocurrido con los 43 jóvenes de Ayotzinapa, que apunta a que los estudiantes de la Normal Rural Isidro Burgos, habrían sido incinerados.

Julián Lebarón calificó esa versión como una basura.

“Creo que la verdad histórica es una basura y parece que la primera víctima de cualquier crimen en México es la verdad (…) esto también representa la mentira y la traición, representa el crimen, la violencia, el engaño y es responsabilidad de todos superar esto“, señaló.

Caminata por la paz, avanza

Desde que participaron en la Caminata por la Verdad, Justicia y la Paz –realizada del 23 a 26 de enero de Cuernavaca a Ciudad de México, convocada por el escritor Javier Sicilia-, los LeBarón han replicado la camina primero en León, Guanajuato y durante el pasado fin de semana en Guerrero (una de las entidades donde las desapariciones, asesinatos y desplazamientos forzados es el día a día de la región) concretamente en el municipio de Chilapa, sitió que por más de una década ha vivido violencia, primero en manos del grupo delincuencial “Los Rojos” y ahora en manos de “Los Ardillos”.

Desde ahí, José Díaz Navarro, coordinador del Colectivo Siempre Vivo, solicitó al Senado de la República que Chilapa sea considerada zona de desastre humanitario. Sin embargo, las autoridades estatales calificaron la petición de una exageración al respecto.

Brayan LeBaron lamentó la postura e invitó a las autoridades a preguntar a las familias  que han perdido a los suyos si es, o no, una exageración.


(Brenda Lugo)