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“A mi hijo lo quería reclutar la pandilla y a mi esposa la violaron”: migrante

José Ramón salió con su esposa e hijo de Honduras, porque al menor lo querían reclutar las pandillas; en Chiapas violaron a su esposa y el INM no los atiende

  • CHRISTIAN GONZÁLEZ/CORRESPONSAL
  • 28/04/2021
  • 20:00 hrs
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“A mi hijo lo quería reclutar la pandilla y a mi esposa la violaron”: migrante
José Ramón salió con su esposa e hijo de Honduras, porque al menor lo querían reclutar las pandillas; en Chiapas violaron a su esposa y el INM no los atiende. Fotos Christian González

TUXTLA GUTIÉRREZ.- José Ramón Guerrero, su esposa e hijo de 15 años esperan a las afueras de la Estación Migratoria “El Cupapé I” porque quieren tramitar una credencial para poder continuar su camino al norte de México. Sin embargo, ya recibieron una respuesta: no los atenderán.

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José Ramón, oriundo de Honduras, platica que con su familia hace dos años salieron por primera vez de su país, porque las pandillas estaban al acecho de su vástago para que se sumara a las filas de las mismas y comercializara mariguana, como requisito indispensable para que todos siguieran con vida.

No obstante, en su paso por Comitán de Domínguez, en la región Fronteriza de la entidad chiapaneca, su mujer “se extravió” por casi 36 horas. En su desesperación solicitó el apoyo de las autoridades, quienes la hallaron en un lote baldío; tres sujetos habían abusado sexualmente de ella.

El hombre, quien en su natal comunidad Tela Atlántida se dedicaba a la albañilería, acudió en esa ocasión a la Unidad Integral de Investigación y Justicia Restaurativa de Inmigrantes, de la Fiscalía General del Estado de esa zona para presentar una denuncia por lo que había sufrido su pareja; de esa manera, se abrió la carpeta de investigación 00035-019-1203-2018, pero hasta la fecha no se ha hecho justicia.

“Pusimos esa denuncia, (autoridades) hicieron como que investigaron, pero se quedó ahí nada más”, lamenta el migrante hondureño, quien a la vez advierte que está cansado de que, a cada instante, los quieran extorsionar, como le ocurrió también en La Concordia, cuando viajaban en un colectivo de transporte de pasaje.

NERVIOS Y DESESPERACIÓN LOS CARCOMEN

Tras revelar que tienen que esconder su dinero para que no los dejen de brazos cruzados, Ramón explica de forma detallada todo lo que han vivido en los últimos tiempos: Belky Bustamante, su mujer, presenta una especie de pigmentación blanca en manos y otras partes del cuerpo (vitiligo), pues sus nervios se han deteriorado, y más aún después de que fue ultrajada en Comitán.

Además, en estos momentos el dinero se les agota, y no pueden perder más tiempo en Tuxtla Gutiérrez, por lo que seguirán su curso hasta que, si tienen “suerte”, como hace dos años, lleguen a Mexicali, Baja California, primero, para que los apoyen con los trámites legales.

De forma pausada, enseña un bloque de documentos: desde denuncias hechas en su país y en México por agravios hacia su familia, hasta otros incluso estadunidenses que le permitirían llegar sin problemas.

En un instante, José posa su mano derecha en el hombro izquierdo de su hijo Amado, y dice, sin titubear: “él es mi único varoncito que tengo, no quiero que se eche a perder, quiero que estudie, que sea alguien de bien; que vea mi ejemplo”.

EL HOSTIGAMIENTO DE LA MARA ES CONSTANTE

Si no quiere retornar a Honduras, insiste, es porque la Mara Salvatrucha los tiene en la mira. De hecho, sus otras tres hijas, ya casadas, se movieron de Tela Atlántida, con sus esposos e hijos e hijas, para evitar ser víctimas de los maleantes que los hostigaban. Una de ellas está en Tijuana, México.

El varón de tez morena, cuyos ojos están cubiertos por unas gafas para sol, se encomienda a Dios, y aunque sabe que en esta segunda oportunidad será complicado sortear a las autoridades migratorias o de la Guardia Nacional, no le queda de otra que tomar a su familia y una maleta negra que cargan, para conseguir su sueño, pues en México, al parecer, éste se esfumó.

“La primera vez nos deportaron, nos ‘tiraron’ para atrás seis meses, y como en ese entonces falleció mi suegra, pues nos regresamos. Ahora no sé qué podamos hacer ahora, porque acá no nos atienden, como que nos ven de menos… nosotros no le hacemos daño a nadie, y no sé si esto me perjudicará, pero no me importa, ¡que lo sepa el mundo!”.

Donde tienen probabilidades de que logren algo, acepta, es en la frontera del Norte, pues unos abogados de los EU están prestos para apoyarlos en sus trámites. Sin embargo, tienen que llegar a Tijuana para una audiencia y de esa manera consigan sus permisos.

Cabizbajo, José continuará su camino. En el “Cupapé I”, adonde se han presentado por al menos tres días consecutivos, les niegan una entrevista; las puertas se han cerrado.

esc