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Impunidad y olvido, a un año de la masacre de 15 en Reynosa

Abuelitos, obreros de la construcción y maquila, taxistas, un joven recolector de basura, la familia García Olguín, comerciantes y un enfermero, las víctimas

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CD. VICTORIA.- A un año de la masacre en Reynosa, Tamaulipas, donde un grupo armado ligado al Cártel del Golfo (CDG) asesinó a 15 personas que se topaba en la calle, el caso está envuelto entre la impunidad y el olvido.

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Adultos mayores, obreros de la construcción y de la maquila, taxistas, un joven recolector de basura, la familia García Olguín, comerciantes y un enfermero fueron las víctimas del ataque, registrado al mediodía del 19 de junio de 2021.

Una de las primeras víctimas reconocidas fue Fernando Ruiz Flores, técnico en enfermería de 19 años. El joven originario de Río Bravo trabajaba en una cuadrilla de obreros de la construcción de la empresa Tracotamsa, cuando el grupo armado les disparó y quitó la vida a él y 2 compañeros.

Fernando acordó con su padrastro, Jesús Martínez, laborar de albañil para pagar los estudios en medicina. Su tutor estuvo en el lugar del asesinato y, al escuchar los disparos, ordenó a la cuadrilla protegerse, pero 3 de ellos no lo lograron, entre ellos su hijastro, y él quedó herido.

Otra víctima de la masacre es Eduardo, trabajador de maquilas en Reynosa. El exdiputado local Alberto Lara Bazaldúa publicó un video junto a la hermana de la víctima, momentos antes de ingresar al funeral en la colonia Almaguer.

El entonces legislador, quien es secretario general del Sindicato Nacional de Industrias Maquiladoras, refirió que Lalo laboró en las empresas BBB, Cornelius y otras compañías establecidas en el municipio fronterizo.

El ataque evidenció la fragilidad de la estrategia de seguridad implementada por los gobiernos de Andrés Manuel López Obrador y Francisco García Cabeza de Vaca; ambos prometieron que no habría impunidad por los asesinatos.

¿Y LA JUSTICIA?

Policías estatales capturaron a Jonathan “B”, Alfonso Margarito “A”, alias “Simba y/o 41”; Ramiro “L”, alias “Wero”; José Reynaldo “V” y Ricardo Manuel “L”, quienes fueron vinculados a proceso por su probable culpabilidad en los asesinatos.

Aunque la Fiscalía General de Justicia (FGJ) de Tamaulipas abrió la carpeta de investigación, el caso fue atraído por la Fiscalía General de la República (FGR). A la fecha, las audiencias no han avanzado y el proceso se mantiene en etapa de investigación por los delitos de delincuencia organizada, privación ilegal de la libertad, homicidio calificado y portación de arma de fuego de uso exclusivo del Ejército.

Las imputaciones contra Ramiro “L”, Alfonso Margarito “A”, Jonathan “R” son mayores, ya que parte de las víctimas de secuestros los señalaron como responsables directos. Los familiares de los primeros 2 reclamaron que los jóvenes no eran culpables, pues tenían privados de su libertad desde el 24 de abril y 24 de mayo, respectivamente.

Sin embargo, fuentes judiciales refirieron que existen videos donde se observa los rostros y fisonomías de las personas y en el transcurso de la masacre los hombres armados secuestraron a 3 personas, entre ellas un ciudadano norteamericano al que le robaron un coche de lujo y sus hijos fueron abandonados en la vía pública. Una de las tres personas sobrevivientes de secuestro identificó a 2 hombres, que fueron detenidos el 23 de junio.

LA SOBREVIVIENTE

El 6 de julio del año pasado, Verónica Aimee García Olguín, sobreviviente de la masacre decidió hablar en entrevista con la periodista Carmen Aristegui y Carlos Manuel Juárez, director de Elefante Blanco.

Al mediodía del 19 de junio, la hermana de Aimee entró corriendo a su casa y la alertó del choque en que su hermano se había accidentado. Al salir en búsqueda de su pariente, ambas hermanas se toparon con un grupo de hombres armados.

{"quote":"En el momento en que yo grito: ‘¡qué pasa!, ¡es mi hermano!’, se voltean todos y uno inclusive se acerca a mí y me pregunta:‘¿tú quién eres?’. Le digo que es mi hermano y me pregunta ‘¿qué quieres?’"}

Me golpea en el labio y me mete al carro, en la parte de atrás y en eso identifico a uno que estaba al lado de mí. En eso gritan: ‘¡No!, métela a la cajuela’. Me meten a la cajuela, pero en el momento en que yo volteo veo a mi padre; estaba tirado, lo estaban golpeando… cierran la cajuela, vuelven a abrir la cajuela, meten a mi hermana y mi padre lo único que dijo fue: ‘Métete no pongas resistencia, al rato te sacamos’. Esas fueron las últimas palabras que escuché de mi padre”.





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