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“Jade no se suicidó fue feminicidio, investigan tras 18 meses de exigir justicia"

La madre de Jade, la judoka chiapaneca que presuntamente se suicido en Instituto del Deporte en 2020 dice que no le hacen favor en exhumar cuerpo: "es justicia"

Escrito en ESTADOS el

TUXTLA GUTIÉRREZ.- En enero de 2020, Jade Yuing fue hallada colgada de una de las tribunas del Instituto del Deporte de esta ciudad. Sin ahondar en las investigaciones, la Fiscalía General del Estado determinó que se trató de un suicidio. Año y medio después, el cuerpo de la joven judoka fue exhumado para que se investigue un posible delito de feminicidio.

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Debido a una orden judicial, los restos de Jade Guadalupe Yuing Gómez fueron exhumados del panteón Jardines del Edén, en esta ciudad capital, para luego ser llevados al Servicio Médico Forense (Semefo) donde peritos de la Ciudad de México los analizarían para saber si la judoka fue asesinada dentro del Instituto del Deporte, el 14 de enero del año pasado.

En entrevista con La Silla Rota, Adriana Gómez Martínez, madre de Jade, lamenta que la actuación de la Fiscalía General del Estado (FGE) sea ineficiente, e incluso ha revictimizado a la familia, que recibe un mal trato por parte de un ministerio público,  que entorpece y dilata aún más el caso.

“A nosotros no nos hacen un favor porque, en su momento, la justicia no hizo nada, y tenemos todas las pruebas para comprobar que no se trató de un suicidio”.

Por su parte, Jorge Sánchez, asesor legal de la familia de Jade, advierte que en la actualidad están en la recolección de todos los datos de prueba para demostrar que se trató de un feminicidio.

“Con los estudios que harán los peritos hoy, se obtendrá información muy fuerte, con la cual podremos continuar el trabajo de la carpeta de investigación”.

Según él, en el proceso para analizar los restos de la deportista se requerirían de al menos siete horas, tiempo durante el cual los expertos le realizarán los análisis médicos y así emitir su dictamen conforme a la ley.

FGE OMITIÓ PRUEBAS

En espera en la morgue de Tuxtla mientras se desarrollan los análisis del cadáver, Irinea Buendía, representante del Observatorio Nacional del Feminicidio y cuya hija también sufrió una situación idéntica a la de Jade pero en la Ciudad de México, cuenta que al analizar la carpeta de investigación, se interesó en apoyarlos y por ello hoy las autoridades chiapanecas tienen que dar resultados más transparentes.

La FGE, recuerda, omitió una serie de investigaciones, a pesar de que se trató de una muerte violencia, “no aplicó la debida diligencia, ni el protocolo con perspectiva de género; entonces, por eso le exigimos que se haga una pesquisa conforme a derecho y con base en la sentencia de Mariana Buendía (su hija) de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, porque de lo contrario jamás acreditarán que se trata de un feminicidio”.

De nueva cuenta, Jorge Sánchez, también representante de la Comisión Internacional de los Derechos Humanos en Chiapas, advierte que ha habido tanta opacidad que, ni siquiera para esta diligencia, la FGE obvió notificarle para que se presentara, pese a que es el asesor jurídico de la víctima.

“Entonces continuamos con muchas violaciones procesales dentro de esa carpeta de investigación… si están protegiendo a alguien, no lo sabemos, pero por eso se hace este estudio; ya basta la negligencia de la Fiscalía”, comenta.

Para Adriana Gómez, la confianza ya se perdió hacia las autoridades chiapanecas, aunque ahora cree que, con la intervención del Observatorio Nacional del Feminicidio, habrá un resultado justo.

En su intervención, Irinea Buendía pone el dedo sobre la llaga: “¿Qué pasa con esos feminicidios que ocurren en las comunidades y que no se denuncian? ¿De qué manera los toman en cuenta? Son muchos casos, y lo peor es que el 98 por ciento de éstos no tiene una sentencia”.

JADE, EL DUDOSO AHORCAMIENTO

Como lo informó LSR, Jade era estudiante de la Escuela Secundaria Técnica “Manuel Velasco Suárez” y parte del equipo de yudo del Indeporte, pero, el 15 de enero de 2020, y tras dejar una carta póstuma que fue hallada por un intendente en el lugar, apareció muerta en las gradas de una tribuna.

Sin embargo, hubo una serie de inconsistencias que hacen pensar que este hecho se trató de un crimen. Entre algunos “detalles” que les generan dudas están el que la FGE advirtió que el listón con el que se colgó la menor era naranja, cuando se trataba del rojo, o que la tipografía de dicha carta póstuma, con base en unas pruebas periciales (grafoscopía), no correspondía a la letra de Jade.

Otra de las inconsistencias es que no hubo levantamiento de genética forense, ni de las huellas ni declaraciones de los autores inmediatos dentro de la carpeta de investigación.

Asimismo, la madre o el padre de Jade no fueron llamados por la dirección de la escuela, ni a los servicios de emergencia, entre otros “detalles” que, de alguna manera, empañan el proceso.


Uno de los principales sospechosos es el conserje de ese centro escolar quien, al momento de hablar del tema, reconoció que antes del “suicidio” ya sabía de la carta póstuma, la cual él encontró a 30 metros de donde pendía el cuerpo de un listón.

esc