Teatros del IMSS van por su 'segundo aire' | La Silla Rota

Teatros del IMSS van por su 'segundo aire'

por Mariluz Roldán

26 de diciembre de 2019


“Los señores del gobierno tienen que entender que un pueblo culto es un pueblo diferente”, enfatiza la actriz Luz María Aguilar, una de las primeras actrices que estuvo en uno de los escenarios de los 38 teatros del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), los cuales fueron creados con la idea de hacer accesible el arte para los derechohabientes y que ahora parece que tendrán un segundo aire con la actual administración que encabeza Zoé Robledo.

Aunque se ha cuestionado si hace algunos años se dejó en el abandono a estos teatros, lo cierto es que las cifras del Fideicomiso de Administración de Teatros y Salas de Espectáculos del IMSS muestran lo contrario, ya que en los últimos cinco años han generado ingresos por 129 millones 415 mil 468 pesos, y ha recibido al menos a 13 millones 919 mil 327 espectadores.

Los teatros del Seguro Social fueron creados en el sexenio de Adolfo López Mateos, en el periodo de 1958 a 1964, cuando Benito Coquet fue director del IMSS. Ambos se interesaban mucho en la cultura y ese fue el parteaguas para que se construyeran una infraestructura teatral sin precedentes en México y América Latina, con el fin de ofrecer a un costo accesible las obras.

La principal diferencia de estos espacios culturales con los que ya existían es que fueron construidos con una estructura en la que todos los espectadores vean bien y no haya distinciones sociales, por eso no tienen palcos (a excepción del Teatro Hidalgo) que era la zona preferida de las personas de mayor estatus social.

Otra diferencia es que tampoco cuentan con estacionamientos, pero esto se debe a que respondían a las necesidades de la época en la que se construyeron ya que la gente estaba acostumbrada a estacionar sus vehículos en las calles.

El primer teatro que se construyó fue el Julio Prieto, mejor conocido como el Teatro Xola, se inauguró el 19 de mayo de 1960 y en él inició también el Programa de Teatro del IMSS con la puesta en escena Marcopolo, dirigida por Ignacio Retes.

Paulatinamente se concretó también una Compañía de Teatro del Seguro Social y para el final del sexenio ya se habían realizado 38 obras, 19 dirigidas por Retes, 13 por José Solé y el resto por otros personajes del medio como Julio Bracho y Salvador Novo.

Esta época fue un parteaguas para el mundo teatral en México, ya que estas obras catapultaron a la fama a primeros actores como Héctor Bonilla, Ignacio López Tarso, Susana Alexander, Norma Lazareno y Luz María Aguilar.

“San Benito Coquet, de verdad, le tendrían que haber hecho 80 homenajes todos los actores. Yo ahí trabajé con Nacho López Tarso en Un hombre contra el tiempo, en el Teatro Hidalgo, era cuando se hacía teatro de martes a domingo y teníamos agotadas todas las funciones”, relata la actriz Luz María Aguilar.

“Benito Coquet, además de hacerlos, estaba muy interesado en que todos estuvieran trabajando. Tenían siempre como unas tres filas para que toda la gente que trabajaba en el Seguro Social se cultivara también, se interesara por el arte, porque no nada más en esta vida todo es vivir, comer y trabajar, sino también entretenerse con algo importante, como el teatro griego, que es el origen de todo”, añade.

Hace poco tiempo tuvo la oportunidad de regresar a estos recintos del IMSS, en esta ocasión al Teatro Xola, con la obra Maduras, solteras y desesperadas, de la mano de la productora Rebeca Moreno. En esta puesta en escena comparte escenario con Norma Lazareno, quien también fue de las primeras actrices en formar parte de este proyecto.

Lazareno comenta que a lo largo de su carrera ha tenido la oportunidad de participar en cinco obras que se han llevado a cabo en los teatros del Seguro Social. La primera fue Tartufo, en el Hidalgo, después siguió Rodeo, en la que compartió el escenario del Teatro Reforma con Otto Sirgo.

Otras de las puestas en escena en las que participó fueron Los hijos de Kennedy y Quién teme a Virginia Wolf. Destaca que cuando se inauguraron estos recintos contaban con los adelantos técnicos de la época en cuanto a iluminación, sonido, butaquería y camerinos, por lo que a los actores les gustaba trabajar ahí.

“La primera obra que fue Tartufo, era una compañía encabezada por el señor Sergio Corona, que hacía Tartufo con gran suntuosidad. Era un honor, aparte del gusto de ser actriz y de presentar una obra de Moliere tan significativa en la cultura y el teatro clásico, como que había un nivel muy especial, sentías como que le dabas un escalón a tu carrera, el que perteneciera al Seguro Social, era una medallita más colgada a nuestra cabeza, a nuestro ego profesional”, afirma la primera actriz.

Respecto al impulso que le quiere dar la actual administración del IMSS a estos recintos, Lazareno indica que “está bien si es para que los teatros estén mejor adaptados, actualizados, con un mantenimiento constante. El teatro, como una casa, si no le das mantenimiento pasan los años y no basta, se necesita tenerle mucho cuidado y mucho cariño, porque son otras generaciones las que van llegando. Hay que actualizarlos en todos los sentidos y si lo están proyectando, pues es bienvenido y maravilloso”.

El pasado 26 de noviembre inició temporada la puesta teatral Felipe Ángeles en el Teatro Juan Moisés Calleja del IMSS, la cual estará en cartelera hasta el 29 de diciembre. Esta obra es la primera de tres que se pondrán en marcha y representa el inicio de una nueva etapa para estos espacios culturales.

“Por eso es que hoy con esta puesta en escena en el Instituto Mexicano del Seguro Social pretendemos relanzar junto con la Secretaría de Cultura, el Centro Cultural Helénico y la Compañía Nacional de Teatro toda nuestra red, y con ello un nuevo sentido: recuperar esa idea del bienestar social más amplia, más envolvente, mucho más profunda de lo que durante algunos años se intentó plantear”, dijo el director general del IMSS, Zoé Robledo Aburto.

Quien también se ha pronunciado por apoyar y dar un nuevo impulso a los 38 teatros del Seguro Social es el diputado Sergio Mayer, presidente de la Comisión de Cultura, quien dice que ha trabajado con el IMSS para la recuperación de estos espacios culturales en beneficio de los mexicanos.

“La idea es que durante la semana puedan ser utilizados como cines y el fin de semana como teatros, obras de calidad, pero con precio accesible. Y sí hay interés de alcaldías, Canacine, de la iniciativa privada, pero hay buena disposición. Evidentemente hay interés en llevar cine mexicano, también invitamos a representantes de Cineteca Nacional. Por un lado tenemos que en la comunidad artística no hay espacios y por otro lado tenemos estos espacios maravillosos”, declaró en octubre pasado en el programa de radio LA SILLA ROTA.

Teatros autosustentables, a pesar de que algunos no operan de manera normal

Durante algún tiempo se señaló que los teatros del Seguro Social se encontraban en el abandono y que era probable que tuvieran que bajar el telón. Sin embargo, las cifras muestran lo contrario, porque de 2014 a julio de 2019 generaron ingresos por 129 millones 415 mil 468 pesos, mientras que sus gastos ascienden a 61 millones 479 mil 106 pesos. En ese mismo periodo han recibido a 13 millones 919 mil 327 espectadores.

De acuerdo con datos obtenidos por LA SILLA ROTA con base en la Ley de Transparencia, los ingresos que generan al año los 38 teatros son superiores a los gastos que tienen, lo que indica que cumplen con su objetivo de ser autosustentables.

Destaca que los recintos que obtienen más ingresos son aquellos en los que se implementó el Programa Productor Preferente, que consiste en que productores externos rentan los teatros por cierto periodo y entregan parte de la taquilla. Con este contrato, ellos se encargan de programar los eventos culturales que se realizarán, producir obras y la parte más complicada, lograr que el público asista a las funciones.

Cinco de los 38 teatros son los que se encuentran en este programa: el Julio Prieto o Xola, en manos de Rebeca Moreno; el Hidalgo, con Juan Torres; el Independencia o San Jerónimo, que tiene Daniel Gómez; el Tepeyac, del que se encarga Alejandro Medina, y el Legaria, con Antonio Escobar.

Los datos muestran que estos cinco teatros son los que han generado más ingresos de 2014 a 2019. Encabeza la lista el Julio Prieto, que ha obtenido un total de 15 millones 094 mil 208 pesos; le sigue muy de cerca el Hidalgo con 14 millones 481 mil 731; en tercer lugar está el Indepedencia con 13 millones 184 mil 311; el cuarto puesto lo ocupa el Tepeyac, con 12 millones 645 mil 002 pesos. El Teatro Legaria fue el que menos recursos generó, ya que obtuvo 3 millones 921 mil 375 pesos.

Por el contrario, los recintos del IMSS que menos ingresos obtuvieron en este periodo fueron el de Nuevo Laredo, en Tamaulipas, que sólo obtuvo 84 mil 950 pesos en el periodo de 2014 a 2016 y desde entonces se dejaron de realizar eventos.

En una situación similar está el Monterrey, en Nuevo León, ya que 2014 es el último año en el que estuvo operando, con ingresos de un millón 990 mil 426 pesos, pero desde entonces ya no se han realizado obras.

El Teatro Monclova, en Coahuila, tiene ingresos bajos en comparación con los otros teatros, ya que en cinco años recaudó sólo 194 mil 552 pesos, a pesar de que estuvo funcionando todos los años. En la misma entidad, el Teatro Monclova obtuvo 371 mil 605 pesos en este periodo.

Respecto al gasto, la mayoría no dio a conocer cuánto utilizó en algunos de los años, por ejemplo, el de Villahermosa, en Tabasco, sólo muestra los datos de 2019, cuando requirió de 128 mil 016 pesos para su funcionamiento.

El que tiene mayor gasto es el Teatro Julio Prieto, con un total de 4 millones 735 mil 417 pesos de 2014 a la fecha; en segundo lugar está el Guadalajara, en Jalisco, con 4 millones 257 mil 588, y el Tepeyac con 4 millones 030 mil 008 pesos.

Estos datos indican que aún en los teatros que tienen menor actividad, sus gastos no superan sus ingresos, exactamente como se planearon desde el principio por Benito Coquet, quien buscaba que fueran autosustentables para que no se tuviera que destinar presupuesto de otras áreas.

Olga Georgina Martínez Montañez, coordinadora de Bienestar Social del IMSS, destaca que 14 de los teatros tienen agenda muy activa, 21 de ellos tienen programación constante. Sin embargo, algunos de los que tienen menores ingresos, eso se debe a que enfrentan algunas problemáticas, por ejemplo, el Teatro Monterrey se encontraba el litigio, pero ya está libre y se tiene que rehabilitar.

El Teatro Villahermosa se inundó hace cuatro años y está en reparación desde hace cuatro años, en tanto que el de Nuevo Laredo tiene problemas en su instalación eléctrica, esto aunado a que varios de los recintos se encuentran en zonas de alta criminalidad del país.

En total, de 2013 a mediados de 2019 se llevaron a cabo 46 mil 706 eventos en los 38 teatros del Seguro Social que hay en el país, en promedio se llevaron a cabo entre 6 mil y 7 mil anualmente. Al hablar de espectadores, estos recintos han escuchado las risas y el llanto de al menos a 13 millones 919 mil 327 personas que han acudido a alguna de las puestas en escena.

“El teatro es muy mágico”

En el escenario del Teatro Julio Prieto resalta la escenografía de la obra Las mamás presentan: Una noche de Navidad, a la espera de que empiece la temporada y se levante el telón para que los espectadores se diviertan y se olviden por un rato de todo lo que los rodea.

La productora Rebeca Moreno le abrió las puertas del Teatro Xola a LA SILLA ROTA para conocer más sobre cómo se vive este ambiente. Sonriendo dice que los del Seguro Social “son teatros bonitos, bien hechos y muy nobles”.

“El teatro es muy mágico”, enfatiza mientras detalla las obras que se presentan actualmente en este recinto, como Los chicos de la banda, Bye bye Bird, 12 Princesas en pugna y Wenses y Lala.

El encanto del teatro está en la atmósfera que los actores y el público logran crear, como sucede en Wenses y Lala, donde dos actores sentados en una banca recrean su historia de amor de una manera divertida y al mismo tiempo interactúan con quienes están en las butacas, donde la gente rompe en carcajadas.

Otra de las obras que terminó temporada en el Teatro Xola, pero que sigue en escena, es Maduras, solteras y desesperadas, una comedia sobre tres “solteronas” que comparten departamento, lo emocionante sucede cuando llega un cuatro rommie que es hombre y además es guapo, situación que les desata las hormonas y sirve para recordar que no hay edad para enamorarse, pero que la amistad es fundamental para ser felices.

La magia del teatro está en el escenario, pero también en lo que sucede detrás. Eso lo sabe Erick Santos Sánchez, quien fue administrador del Teatro Xola durante 17 años, desde 2002 hasta julio de 2019, pero ahora sueña con participar en una obra.

A sus 56 años, es alumno de un curso de teatro para personas de la tercera edad que se imparte en el Xola desde 2017, ya que el lugar donde se realizaban las clases sufrió daños por el terremoto de ese año.

Actualmente es jubilado del Seguro Social y durante esos 17 años vió las puestas en escena desde el público, ahora busca vivirlas en carne propia. “Yo desde pequeño me sentí atraído por el teatro, por ahí tengo algunas fotos en donde estoy representando al cura Hidalgo, eso me lo asignó mi maestro de quinto año, con el que ya había trabajado en otra obra”, relata Erick.

“Ese sentimiento del gusto por los aplausos se me quedó siempre y sí estudié teatro en la Facultad de Filosofía y Letras”, comenta. Aunque su camino estuvo encaminado a lo administrativo, afirma que su empleo en el IMSS le permitió continuar en contacto con su pasión por la actuación.

Durante su etapa como administrador de un teatro del Seguro Social no todo fue fácil, ya que tenía que estar en contacto con las autoridades, con el sindicato, y con los actores, cada uno con fines diferentes que no siempre eran las puestas en escena.

“En algunas ocasiones nosotros teníamos un presupuesto asignado y de repente nos decían: ‘pues es que ya se decidió que el presupuesto del teatro como no es muy importante se va a usar en una clínica, en un hospital’.

“Estas situaciones son muy complicadas para volver a trabajar con nuestros directivos inmediatos y convencerlos de que hay que luchar por esos presupuestos para poderlos ocupar y lograr cosas. Porque decían que lo esencial es la atención médica, entonces la cultura al final, y si no pues ya no hay problema, se los podemos limitar”, narra Érick.

Ahora que toma el taller, Érick espera con ansias poder pisar de manera formal un escenario y sentir el aplauso del público. Su primera experiencia fue cuando el actor que hacía a San José en una pastorela, no llegó a tiempo y él sacó sus dotes histriónicos para salvar la situación.

Destaca que para él, el teatro “es un arte que me permite salir de mí mismo, hay cosas que el teatro me da la oportunidad de hacer, que normalmente no hago y entonces es la otra parte de mi vida. Me voy a morir y voy a seguir haciendo teatro”.