Perder una pierna no es el final | La Silla Rota

Xochiquetzal, la casa donde quieren olvidar su pasado triste

A sus 18 años, David Eliseo Hernández Díaz pensó que su vida se acabaría cuando le amputaron la pierna izquierda a causa de un osteosarcoma. Ahora, ocho años después, el mayor sueño de este atleta de alto rendimiento es obtener una medalla en Juegos Paralímpicos y ser un ejemplo para otras personas que vivan una situación similar.

Aunque el camino no ha sido sencillo, poder tener una prótesis le ha cambiado la vida, porque le ha ayudado a ser independiente y le permite continuar entrenando para cumplir su meta.

En los últimos 20 años la industria de dispositivos médicos ha dejado beneficios en la salud de la población, como en el caso de David, ya que según datos de ADVAMED y Espicom gracias a estas herramientas tecnológicas se redujeron 15% las tasas de mortalidad, 25% las discapacidades y 56% los días de hospitalización.

Esta industria ha logrado posicionarse en el extranjero, pero a nivel nacional aún enfrenta retos como el consumo bajo de los productos y procesos de hasta cuatro años para tener los registros y permisos necesarios que permitan que lleguen a los pacientes, explica Ana Riquelme, directora ejecutiva de la Asociación Mexicana de Industrias innovadoras de Dispositivos Médicos (AMID).

Cuando tenía 17 años, David comenzó a sentir dolor en su rodilla, el cual aumentó hasta llegar a un punto en el que fue insoportable. Después de realizarle estudios, el diagnóstico fue algo que nunca había pensado: osteosarcoma.

Aunque recibió tratamiento de quimioterapia y los médicos del Instituto Nacional de Cancerología hicieron todo lo posible por salvarle la extremidad, la situación llegó a un punto en el que tuvo que elegir: "Decidí que era más importante mi vida que mi pierna".

“La verdad, es muy difícil tener una enfermedad a esa edad y más después de la enfermedad adquirir una discapacidad. Es doblemente difícil poder sobrellevar toda esa parte”, dice este joven, quien después de perder su extremidad tuvo que adaptarse a su nueva vida.

Los siguientes dos años fueron quizá los más complicados, ya que tuvo que usar muletas hasta que una organización lo apoyó con una prótesis, la cual le permitió recuperar su vida y poder hacer lo que más deseaba, dedicarse al deporte.

“El principal beneficio que he encontrado es hacer una vida independiente, eso te lo da una prótesis. Ya no dependes de tu mamá, de tus muletas. El día que no la uso me siento incompleto, porque la verdad yo ya me acostumbré a hacer mi vida, a andar de aquí para allá, a comparación de traer unas muletas y que a veces quieres cargar una maleta o traer cosas y no puedes”, afirma.

Actualmente tiene dos prótesis, una para su vida cotidiana y otra para entrenar, ya que el deporte es lo que le ha permitido reincorporarse por completo a la sociedad. David es atleta de alto rendimiento en la categoría de salto de longitud.

Se pone su prótesis, hace estiramientos, corre, salta. David se mueve con gran agilidad, destaca que es un hombre biónico, este dispositivo médico ya es una extensión de su cuerpo, es parte de él.

A sus 26 años, dice que quiere pasar a la historia por sus logros, por lo que hizo después de perder una pierna y superar el cáncer. “Mi mayor sueño es que todas las personas que han pasado por una situación como la que yo pasé, sobre todo los niños, sepan que perder una pierna no es el final, sino que solamente es el comienzo de poder lograr tu sueño de diferente manera”, enfatiza.

El caso de David es un ejemplo de cómo los dispositivos médicos tienen un impacto benéfico en la calidad de vida de las personas en las áreas de prevención, diagnóstico, tratamiento, monitoreo y complicaciones.

En entrevista con La Silla Rota, Ana Riquelme, directora ejecutiva de la AMID, destaca que falta mucho por hacer para avanzar en el mercado interno. Ante ese panorama asegura que el primer paso es que la industria esté en la mente de los pacientes y del nuevo gobierno, con quienes ya ha habido acercamientos para dialogar sobre la importancia de invertir en el rubro.

De acuerdo con datos de la AMID, México es el proveedor más importante de dispositivos médicos de Estados Unidos y el octavo exportador a nivel mundial. La industria tiene un valor de 4 mil 909 millones de dólares y los productos que generan representan beneficios para 75 especialidades médicas.

Sin embargo, Riquelme enfatiza que es importante eliminar puertas que frenan que los dispositivos lleguen a la población que los necesita. “Si tú comparas la tecnología de un dispositivo médico con un producto de consumo como un celular, las versiones se están constantemente actualizando, en beneficio de la propia tecnología, pero si un dispositivo médico recorre un camino de tres o cuatro años, para cuando llega al paciente ya no es un producto de última generación”.

"La cobertura de enfermedades crónico-degenerativas, a través de fondos públicos, llámese Seguro Popular o de cualquier tipo, se queda corta, porque las secuelas no son vistas ni atendidas como se debe. Las prótesis son un tema tangible de esta desprotección, que queda al amparo de las de por sí precarias economías familiares. Y alguien debe asumir los costos, generalmente las fundaciones", apunta José Carlos Gutiérrez-Niño, director de la Asociación Mexicana de Ayuda a Niños con Cáncer (AMANC).

Explica que una de las partes complejas del proceso es que tienen que tocar varias puertas. La primera es el registro sanitario de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios.

Después, los dispositivos médicos tienen que ser incorporados en el Cuadro Básico Interinstitucional, que es generado por el Consejo de Salubridad General, con la participación de organismos como el Instituto Mexicano del Seguro Social, el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado y la Secretaría de Salud.

El tercer paso es que entren al Cuadro Básico Institucional y para lograrlo tienen que acudir con cada una de las instituciones, como IMSS, ISSSTE, Sedena, Semar y Seguro Popular. Riquelme menciona que la AMID acepta estos procesos, pero que podrían simplificarse en beneficio de los pacientes.

Respecto a cuánto invierte el Sector Salud en dispositivos médicos, ella explica que no hay un dato exacto por la diversidad del sector y porque están muy pulverizados a lo largo de claves de cuadro básico.

“Lo que sí podemos decir es que representamos un total en producción y de valor de 4 mil 909 millones de dólares. Obviamente esto representa una gran oportunidad, hay otros sectores en donde se invierte más, por ejemplo, en la industria automotriz o en la farmacéutica, pero en la medida que nosotros mismos podamos consolidar estos datos con las autoridades, sabremos que podremos poner las cosas sobre la mesa”, asegura.