¿Qué tanto conviene estudiar un posgrado en México?

Una especialización no garantiza un empleo, pero este tipo de mercado laboral es mucho más estable y mejor pagado que el de universitarios: expertos

Para lograr tener un incremento salarial y mayores oportunidades de conseguir un empleo deseado, estudiar un posgrado podría ser un factor que juegue a favor de los trabajadores, asegura Pablo Clark, investigador del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO).

Un posgrado significa tener muchas ventajas contra quienes solo estudiaron licenciatura, y mucho más contra los que sólo tienen el bachillerato, como un incremento salarial, una tasa de desempleo y una menor tasa de informalidad, detalló.

Mientras que la tasa de desempleo es de 0.9% para los egresados con posgrado, contra la tasa de 2.6% de egresados con licenciatura. En cuanto a la informalidad, 23% de los egresados de licenciatura laboran ahí, mientras que solo 13% en lo que respecta a los estudiantes de posgrado.

“México es el segundo país donde un título universitario te asegura un aumento salarial. Entonces aunque esta creencia de que tener un posgrado no te va a garantizar un empleo se está volviendo cada vez más cierta, pues el mercado laboral de los posgrados está cada vez más precarizado, sigue siendo por mucho más estable y mejor pagado que personas universitarias”, dijo el investigador del IMCO, en entrevista con La Silla Rota.

La proporción de personas con posgrado en el mercado laboral se ha mantenido estable: en 2010, de las personas económicamente activas, 1.2% tenía estudios de posgrado; en 2018, fue 1.6%.

Asimismo, mientras que para 2010 la tasa de desempleo de egresados de posgrado era de 3.1%, para 2018 era de 1.8%.

“Todos conocemos casos de personas que no han encontrado el trabajo que buscan (luego de estudiar un posgrado), pero eso parece una evidencia anecdótica, no es lo que ocurre de manera sistemática en México”, agregó

Sin embargo, la tasa de informalidad de egresados con posgrado creció de 11 a 13.7%, en la misma temporalidad. Y también se redujo la diferencia salarial: para 2010, una persona ganaba 223 por ciento más que una persona que estudió bachillerato; para 2018, el porcentaje bajó a 177%.

De acuerdo con el estudio “Compara Carreras 2019” elaborado por el IMCO las tasas de empleo más altas para personas con posgrado son en campos que se relacionan con la tecnología de la comunicación y la información; seguido de las ingenierías, manufactura y construcción; y, posteriormente, los negocios y derecho.

En cambio, donde se registra un mayor desempleo son los posgrados en artes y humanidades y ciencias sociales.

El especialista asegura que los posgrados más populares en México son los relacionados con la educación, negocios y derecho, ya que no es un campo laboral remunerado ni con tantas vacantes.

Existe una mayor concentración en esos posgrados que los que se relacionan con la tecnología e ingeniería, curiosamente los mejor remunerados.

“En otros países, los posgrados en ciencias son los más populares y en México no es el caso”, aseguró Clark.

Las credenciales alternativas

Esteban Venegas, director del Observatorio de Innnovación Educativa del Tecnológico de Monterrey, asegura que cada vez hay más universidades e instituciones que están creando nuevos cursos masivos en línea que tienen una equivalencia parecida a un título.

“El camino a una especialización está tomando muchas formas. No creemos que desaparezcan las universidades o maestrías, pero se están abriendo los caminos para cursar estos títulos”, explicó.

El escoger estudiar un posgrado en línea será consecuencia de “una labor de búsqueda y compatibilidad, pues hay gente que le parecen muy cómodos los posgrados en línea y otros que no”.

Hace siete años fue lanzado el primer MOOC, como se conocen a los cursos donde los alumnos tienen acceso a videos, foros de discusión, tareas y exámenes calificados de forma automática y revisados por pares.

Desde entonces y hasta el momento, 101 millones de alumnos en el mundo se han inscrito en al menos uno de los 11 mil 400 cursos ofrecidos por más de 900 universidades.

El estudio “Edutrends, credenciales alternativas”, elaborado por el Observatorio de Innnovación Educativa del Tecnológico de Monterrey, señala que sólo en 2018, 20 millones de nuevos usuarios se inscribieron en por lo menos un MOOC, comparado con los 23 millones que se registraron en 2017.

El observatorio destaca como a las cinco principales plataformas de MOOC a Coursera, edX, XuetangX, Udacity y FutureLearn.

Dichas plataformas brindan a los estudiantes de credenciales alternativas, que son aquellas competencias, habilidades y resultados de aprendizaje que derivan de actividades no relacionadas con un título profesional o grado y que sirven para demostrar sus conocimientos y habilidades a empleadores potenciales.

Sin embargo, los MOOC solo son un tipo de credencialización alternativa. Los programas de certificación, la formación en el trabajo, los Bootcamps, las Microcredenciales, los micro o nano/grados, las insignias digitales, los certificados profesionales en línea y los programas educativos basados en competencias.

Recomendaciones para elegir un posgrado y beneficiarse laboralmente

Continuar aprendiendo

Ernesto Mauleón, director de Administración y Finanzas de Manpower, recomienda mantener una “mentalidad de autoeducación y autoformación continua.

“Esto es una carrera con el tiempo. Mientras más preparada la persona es mucho mejor para poder cumplir con las expectativas que las empresas están demandando. Un posgrado te da un mayor margen de conocimiento en el entorno global, regional, local, cuando tienes esas tres visiones es una mayor autoformación para la persona que le va a permitir estar más preparado para las exigencias y demandas del entorno”, dijo en entrevista con La Silla Rota.

No basta con el conocimiento técnico, asegura Mauleón, “sino qué tanta curiosidad, deseo de nuevo aprendizaje tenga la persona; que esté continuamente explorando nuevos desafíos”.

“En México hay opciones para todos los presupuestos y tiempos. Se puede estudiar de manera remota. Esto te permite administrar mejor tu tiempo, pues puedes estudiar en un café, en el trabajo, mientras tengas la conectividad.”

Ser resiliente

Los egresados con posgrado deben adaptarse y reponerse de circunstancias que pudieron haber representado un fracaso en el mundo laboral, académico, social y familiar.

“Cuando la persona tiene la capacidad de reponerse y transformarse hacia el futuro es bien importante. Cuando es al contrario, y se queda sumida en el fracaso, pierde una ventaja competitiva contra quien sí lo sabe hacer”, explicó.

Generar valor para la empresa

El simple hecho de estudiar un posgrado no implica un incremento automático en el salario, por lo que Mauleón recomienda platicar la intención de estudiarlo y explicar las formas en las que esos conocimientos impliquen una mayor contribución a la empresa.

“Una recomendación es platicar con sus jefes o supervisores el por qué quiero desarrollar una maestría y cómo puedo generar un mayor valor a las organizaciones. Dónde voy a poder generar una mayor contribución con el hecho de haber adquirido un nuevo conocimiento y fortalecido habilidades y competencias”, agregó.

Entender el lenguaje del negocio

Algo que las empresas están demandando es que todo el personal entienda y domine el lenguaje de negocio.

“Por ejemplo, una persona en Recursos Humanos debe saber lo que significa el resultado financiero de una organización. Una persona que está en ventas debe entender cuál es la contribución de esa venta en la rentabilidad del negocio, cómo optimizar los recursos para generar un mayor retorno. Cuando una persona sabe eso, tiene una nueva perspectiva y amplía su campo de acción”, explicó.

Mauleón asegura que deben entenderse conceptos como cuáles son las métricas financieras, la participación de mercado, mayor rentabilidad, mayor generación de flujo de caja y qué mejor que los trabajadores entiendan estos temas.

En México, menos títulos y posgrados que en el resto de la OCDE

De acuerdo con datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) que solo el 17 por ciento de mexicanos de entre 25 y 34 años tiene de un título universitario, una cifra muy inferior al promedio de la OCDE, de 37%.

Los documentos "Educación superior en México" y "El futuro de la educación en México" señalan asimismo que la mitad de los egresados de las universidades mexicanas trabajan en empleos que no corresponden a su nivel de preparación, pues están sobre calificados.

La organización apunta que solo el 5.9% de los estudiantes de educación superior matriculados en programas de especialización y maestría, frente al promedio de la OCDE del 16%; y menos del 1% en programas de doctorado, frente al promedio de la organización del 2.4%.

El problema del estudio del posgrado en México se agrava pues, según datos de la OCDE, solo el 21.5%, es decir, 2 mil 297 de 10 mil 645, de los programas de posgrado han sido acreditados por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), casi dos terceras partes de ellos en universidades federales o públicas estatales.

México ha pasado, en los últimos 30 años, de ser una economía "relativamente protegida y dependiente del petróleo a un centro de manufactur, inversión internacional y exportaciones", apunta la OCDE. Pero, el país no ha logrado ponerse al nivel de las economías altamente desarrolladas en el tema de la productividad.

"Entre los esfuerzos realizados por México para mejorar la productividad se incluyen la apertura a la participación privada en sectores tales como las telecomunicaciones, la electricidad y el petróleo, los cuales están dando muestras de algunos incrementos de productividad", señala la OCDE.

También, asegura la organización, México ha desarrollado planes estratégicos para aumentar la productividad como centrarse en un conjunto de industrias con alta productividad y potencial crecimiento, y mediante la investigación y el desarrollo (I+D), la innovación tecnológica y los servicios empresariales complejos.

La OCDE advierte que la capacidad de innovación es muy limitada en el país ya que solo hay 0.7 investigadores dedicados a la I+D por cada mil trabajadores, comparado con 7.7 en los países de la OCDE, y el 25% de ellos trabajan en el sector privado.

"México necesita formar a estudiantes de maestría y doctorado para aumentar las actividades de I+D e impulsar la innovación en el sector privado, especialmente en sus industrias estratégicas, como son la energética, automotriz y aeroespacial.

De acuerdo con datos de la Secretaría de Educación Pública (SEP), de 2016 a 2017, cerca del 6% de los estudiantes se matricularon en programas de maestría y el 1% en programas de doctorado.

La matriculación en programas de posgrado se concentró en su mayoría (37.8%) en administración de empresas y derecho, mientras que solo un 8.1% se matriculó en programas de ingeniería y el 4.5% en ciencias naturales, matemáticas y estadística, según datos de la OCDE.

"La mayoría de los programas de posgrado se imparten por instituciones privadas de educación superior, mientras que la provisión por parte de las instituciones públicas es limitada. El alto precio de las matrículas en las instituciones privadas de educación superior podría disuadir a candidatos cualificados de emprender estudios de posgrado", advierte la organización.

Si bien Conacyt ofrece becas a estudiantes para cursar programas de posgrado de reconocida calidad (PNPC), su número es limitado (cerca de 22 mil), y aproximadamente dos terceras partes están destinadas a estudios en las ramas de ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas.

“En nuestro país, hay entre 6 mil y 11 mil instituciones que te otorgan títulos de posgrado. Alrededor de una cuarta parte de ellos están dentro del PNPC, el programa de Conacyt para certificar la calidad de los posgrados. Hay regulación, pero falta mucho por hacer; hay una demanda por estos estudios, pero la oferta es de baja calidad”, explicó Esteban Venegas.

La OCDE recomienda concienciar a los estudiantes y a las instituciones de educación superior sobre la importancia de los programas de técnico superior universitario y profesional asociado y conseguir que estos programas sean más atractivos mediante iniciativas que demuestren cómo los egresados de estos programas pueden lograr resultados en el mercado laboral.

También introducir un nuevo mecanismo de financiamiento para la educación y ofrecer becas a los estudiantes para animarlos a que se matriculen en programas que están alineados con las necesidades del mercado laboral.