La pandemia por coronavirus dejó a Antonia sin recursos para alimentar a su hija, pedía dinero en las calles. Debido a las medidas de aislamiento para evitar los contagios, las transeúntes desaparecieron y así los donativos que recibía. La precarización económica en la que se encontraba se agudizó y se vio forzada a robar. Ella sólo es una de las madres que han padecido las consecuencias de esta crisis sanitaria por covid-19.

Las medidas sanitarias han afectado más a las mujeres que a los hombres, los avances que se habían tenido en cuestión de género, se podrían revertir, señaló la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Uno de los problemas, ha sido la falta de perspectiva de género en la estrategia sanitaria que deja fuera a las mujeres y sobre todo a las madres solteras, primerizas, en situación de pobreza y con hijos que tienen alguna discapacidad.

Contagio por covid, primera causa de muerte materna

En cuanto a las mujeres embarazadas, el contagio por covid-19 se ha convertido en la primera causa de muerte materna. El primer fallecimiento se reportó el 9 de abril de 2020. Hasta el 19 de julio, se contabilizaron 81 muertes de embarazadas por el coronavirus; en todos estos casos se confirmó la presencia del SARS-CoV-2 con la prueba de diagnóstico.

Cuatro de cada 10 de estas muertes ocurrieron en el tercer trimestre del embarazo, mientras que 34.6% fueron en el parto. Además, 2 mil 682 embarazadas dieron positivo a coronavirus, igual que 606 recién nacidos que se contagiaron del virus SARS-CoV-2, de acuerdo con cifras de la Secretaría de Salud.

La mitad de las embarazadas, mil 175, se contagió durante el tercer trimestre de gestación; 31.6% fue durante el segundo y 18.7% en el primero. El 27.6% de ellas, 191 mujeres, requirió de hospitalización, mientras que al 72.4% restante se le dio manejo ambulatorio. Casi tres de cada 10 tuvieron cuadro grave por coronavirus.

Desde el inicio de la pandemia se ha estudiado a 7 mil 182 mujeres en la etapa de gestación o de parto, 739 aún son casos sospechosos y 3 mil 486 dieron negativo, según cifras oficiales.

Médicos sin cubrebocas en labores de parto

Ángel Sebastián nació el 10 de mayo, periodo en el que la Ciudad de México enfrentaba uno de los picos más altos de la pandemia. El embarazo de su madre, Alejandra Silva, se consideró de alto riesgo por lo que se adelantó y tuvo que cambiar de un hospital privado a una clínica de ginecoobstetricia del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS). En el hospital sólo le pidieron portar un cubrebocas y no le hicieron ni una prueba de laboratorio.

“Sólo me preguntaban si tenía algún síntoma, mientras que los doctores no usaban cubrebocas, lo que me dio más miedo de contagio porque fue cesárea y me daba pánico que a mi bebé le fueran a transmitir el virus los doctores que lo recibieron y lo cargaron. Tampoco ocurrió después del parto, en el área de recuperación que compartía con mi hijo; solo una vez pasó una doctora y le pidió a todos protegerse", dijo.

Pandemia afectará más la salud mental de las mujeres

La ONU también ha advertido que la salud mental de las mujeres y niñas se verá más afectada que la de los hombres. La pérdida de empleo, el trabajo no asalariado y el repunte de la violencia doméstica son algunos de los factores, entre ellos, el miedo de las embarazadas de que sus hijos se contagien del virus SARS-CoV-2.

Aunque la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha confirmado que las mujeres en gestación no pueden transmitirle el virus a sus hijos, la incertidumbre persiste. Marimar Álvarez, cirujana plástica e integrante del Centro Luperca (centro que brinda atención a embarazadas en la Ciudad de México) señaló que esta aseveración de la OMS no dejo de alterarla, ya que también se publicó que el virus afecta más a las embarazadas.

“Se difundió que a nosotros nos iba peor porque el embarazo crea una mayor presión dentro del abdomen y eso hace que se restrinja un poco la respiración en los campos pulmonares”, dijo la doctora quien cumplió los primeros tres meses de cuarentena, después salió. Su hiperactividad la hizo regresar a trabajar con todas las medidas de seguridad.

En algún momento de su embarazo, esta cirujana se dio cuenta que la ansiedad causada por el confinamiento y la pandemia le estaba haciendo una mala jugada. Pese a que hacía yoga todos los días y meditaba, la incertidumbre sobre qué pasará con su trabajo y la salud, la alteraba.

“No creo que no exista en este momento, una mamá que no sienta ansiedad e incertidumbre. Al parecer a estos niños se les va a llamar la ‘generación pandemia’ y yo creo que hasta que mi bebé crezca, se empezará a estudiar la parte psicológica o quizás alguna secuela de toda la ansiedad que estamos viviendo durante el embarazo”, señaló.

Aumento de las jornadas de trabajo

En cuanto las cargas de trabajo dentro del hogar, éstas se han duplicado para las mujeres, señaló la ONU. En México, antes de la cuarentena, el 77.3% de los cuidados y tareas dentro de casa eran realizados por ellas; ahora este porcentaje incrementó. Ante este panorama podemos agregar las declaraciones del presidente Andrés Manuel López Obrador quien ha dicho que son las hijas quienes se hacen responsables de los padres, a diferencia de los hombres.

Al respecto, la diputada Martha Tagle ha dicho que el impacto de este discurso por parte de un jefe de gobierno, López Obrador, una figura pública, tiene consecuencias graves que no abonan a la igualdad de género. Un caso es el de Jazmín Cáceres, madre de Paloma, una niña con autismo a quien debe cuidar y ayudar con su aprendizaje; además de trabajar vía remota, “atender” a su pareja y hacerse cargo de las tareas del hogar.

Sin embargo, no todas las mujeres tienen la fortuna de hacer home office como es el caso de Yeriza, madre soltera, quien está a cargo de dos hijos y debe salir a trabajar. No le queda otra opción porque es la responsable y única proveedora de su familia.

En el caso de la actriz Zoraida Gómez, ella trata de mantener su estabilidad emocional practicando yoga. Las madres deportistas Shei y Jane Valencia, primera mujer mexicana en conseguir su clasificación a los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, practican ejercicio con sus hijas para mantenerlas entretenidas. Otra de las medidas que han tomado Zoraida y Zaira Jiménez para no alterarse más ha sido alejarse de las noticias.

El privilegio de estar confinada no las salva del estrés

Para Alejandra Silva, madre de Ángel Sebastián, la parte final de su embarazo fue la más difícil. En los últimos dos meses tuvo que laborar en su casa, lo que alargó sus jornadas de trabajo y, con ello, sumar cansancio y estrés a su proceso.

El estar confinada tampoco fue sano para la doctora Marimar Álvarez quien decidió regresar a su consultorio pese a estar embarazada.

“Decidí que regresaría sin operar, sólo para ver uno que otro paciente porque encerrada me estaba volviendo loca. Volví a trabajar con todas las medidas, ¡parezco astronauta! De pronto es un poco incómodo, pero trato de cuidarme a mí y al bebé lo más que puedo”, dijo.

Confinamiento ha cambiado la dinámica familiar

Como medida de prevención, algunas madres del sector salud han decidido enviar a sus hijos a otra residencia como es el caso de Alejandra, médico del Instituto de Perinatología.

También ha cambiado la dinámica familiar con los recién nacidos y el contacto con los abuelos. Fue hasta los dos meses cuando los familiares de Ángel Sebastián lo conocieron. Además, el distanciamiento social provocó que el pequeño fuera registrado a mediados de julio, cuando sus padres al fin pudieron acudir al Registro Civil.

En el caso de Marimar Álvarez, le dice a su hijo que pronto podrán volver abrazar a la abuela a quien la visitan pero no se bajan del auto. “La veíamos desde el coche, bajamos la ventana y desde ahí con sana distancia. Mi mamá se moría, creo que era la que más trabajo le costaba”.

“Fue sorprendida robando leche”

Por Iván Mejía

La gente que le daba algún dinero a Antonieta se confinó en sus hogares, no había a quién pedirle una ayuda, esto la orilló a robar en un supermercado. La joven de 25 años narró a La Silla Rota, que el flujo de carros disminuyó, debido al confinamiento, y que los pocos automovilistas que circulaban por los cruceros en los que ella pedía limosna, no le apoyaban.

Esto fue el inicio de un calvario para la madre soltera, quien renta un cuarto en la zona Centro de la Ciudad de México, optó pedir dinero en los vagones del Metro, pero ahí la intentaron extorsionar y fue sacada por no traer cubrebocas. "Un señor me vio pidiendo dinero y me dijo que tenía que darle una lana. Que porque si no los polis me iban a llevar a la cárcel. Pero quería que le diera 50 pesos diarios, pero sólo conseguía 60 o a veces menos", comenta la oriunda de Oaxaca.

Después le ofrecieron hacer limpieza en una casa, pero sólo duró un par de días porque el hombre se molestaba cuando su “retoña” lloraba, no tenía con quien dejarla. Con los pocos ingresos que generó, pagó la renta de su cuarto, para no dormir con su hija en las calles, como lo hizo por varios años cuándo se salió de su casa porque su padrastro le pegaba e intentó abusar de ella.

Pagar la renta la dejó sin dinero para comprar comida. Así que decidió sustraer leche y pan de un supermercado para que su bebé comiera. Pero fue sorprendida por los elementos de seguridad privada del lugar. Ella les explicó su situación. Al verla afligida, los vigilantes decidieron no presentarla ante las autoridades, al contrario, uno le dio 20 pesos para que comprara algo de comer.

“Si vives con miedo, nunca vas a llegar a hacer nada”

Por Israel Velázquez

PUEBLA.- Cuando no había pandemia, Yeriza debía levantarse temprano, preparar el lunch, el desayuno, llevar a sus hijos a la escuela y después ir al trabajo. Ahora ya no se levanta temprano pero sigue haciendo las demás tareas. “Yo me siento más segura de que mis hijos estén en casa, casi medio día se la pasan en clases en línea. Tengo un poco más de contacto y comunicación con ellos. Es como ver el lado positivo de la situación”, platica.

Para Yeriza ser madre es como tener otro trabajo, es demandante estar con los hijos, lavar, planchar, hacerles de comer, “pero es algo que disfruto, porque quisiera toda la semana estar con ellos”.

Pese a la crisis de salud, Yeriza tiene que salir a trabajar y usar transporte público. El uso del cubrebocas y gel antibacterial son nuevos hábitos para ella. Pese a que estudió diseño gráfico, decidió trabajar como administrativa en una clínica dental porque le ofrecieron más sueldo, si no fuera madre soltera se atrevería a ejercer su profesión, pero su responsabilidad la limita

“No puedo hacer que no pasa nada, tal vez mi hija se está azotando”

Por Alejandra Galicia

CANCÚN.- La pandemia ha sido más difícil para las madres que tienen hijos con alguna discapacidad, como es el caso de Jazmín Cáceres, de 35 años. La joven tiene a una hija de siete años con autismo a quien debe cuidar, además de trabajar en casa y dedicarse a las tareas del hogar, entre ellas “atender” a su esposo.

El nivel de estrés de Jazmín aumentó durante esta pandemia porque no cuenta con el apoyo de las educadoras y aunque tuviera asistencia virtual, tendría que estar al pendiente porque su hija no puede enfocarse. Además, le es muy desgastante convencer a su pareja de que debe involucrarse en el cuidado de su hija.

“Siempre estoy corriendo para poner la computadora y conectarme. Los horarios me dan en la torre. No puedo hacer una burbuja en mi mesa, de no veo, no escucho; porque tal vez mi hija se está azotando o salió y rompió las plantas, se echa la sopa caliente encima; a veces lo hace porque cree que es divertido, está en su juego imaginativo, a veces está enojada, a veces estos niños no saben comunicar qué es lo que siente, y se van a los extremos”, explica la madre.

"A pesar de la pandemia, he vivido los mejores momentos"

Por Isaac Ramírez

Para Alejandra Silva, madre de Ángel Sebastián, la parte final de su embarazo fue la más difícil y es que prácticamente los últimos dos meses de su periodo de gestación, hizo home office debido a la contingencia sanitaria, lo que la llevó a alargar sus jornadas de trabajo y, con ello, sumar cansancio y estrés a su proceso, pues en ocasiones el equipo de cómputo no funcionaba o pedía actualizaciones que requerían del apoyo técnico de su empresa.

El embarazo de Alejandra fue catalogado como de alto riesgo, por ello tuvo que cambiar de una clínica privada a un hospital del IMSS. Aunque los médicos no usaron cubrebocas ni el personal de enfermería, la decisión de asistir al Seguro Social fue la mejor para ella. El hospital privado al que acudía, le había asignado una clínica ubicada hasta Toluca porque aparentemente había menos contagios en esa ciudad.

"Soy mamá primeriza y a veces te llenas de miedo por las cosas que pasan en la televisión sobre la infección y el riesgo que corren los recién nacidos, pero cuando hemos ido a la consulta con el pediatra, llevamos en todo momento cubrebocas, gel y guantes y regresamos a bañarnos. A Ángel, lo llevamos bien abrigado para que no le pegue el viento y nadie se le acerque", platica.

Aunque a Alejandra sólo le quedan 15 días de incapacidad para reincorporarse al trabajo, afirma que, a pesar de la pandemia, ha vivido uno de los mejores momentos desde el nacimiento de Ángel.

Madres médicas han tenido que cambiar de residencia

Por Sharira Abundez

La ginecóloga Alejandra, como muchas mamás doctoras, han tenido que cambiar de residencia o tuvieron que dejar a sus hijos a cargo de un familiar para continuar ejerciendo la profesión y cuidar de los pacientes.

El mayor giro que dio su vida fue cuando llegó al Hospital de Perinatología la primera paciente que dio positivo a covid. Su esposo, quien también es personal médico, tuvo contacto con esta paciente.

El doctor se puso en cuarentena y después se realizó la prueba, aunque salió negativo, la familia ya había decidido cambiarse de residencia, lo que ha sido difícil para ella y sus hijas.

“Siento que voy como astronauta al hospital”

Por Erika Flores

“Al principio decía pobres de las embarazadas que nacen sus bebés en abril ¡Qué horror! ¡Qué ansiedad!”, dijo la doctora Marimar Álvarez, cirujana plástica. “Ahora digo: ¡benditas las embarazadas que sus bebés ya nacieron en abril! Porque ya saben que sus hijos estarán bien. Nosotras desconocemos cómo será el protocolo”. El parto de la doctora está programado para septiembre, es su segundo embarazo y sabe que esta vez no será igual. “Si salgo positiva, tendré que entrar a la parte donde están los enfermos de coronavirus y eso me da ansiedad”.

Los primeros tres meses los pasó en aislamiento junto con su esposo e hijo pero no aguantó el encierro y decidió salir a trabajar. Marimar sale de casa vestida en una pijama quirúrgica; ¡siento que voy como astronauta!, señaló. Ya en el trabajo se pone una bata encima, después una mascarilla de protección que le cubre cabeza, orejas y pecho para que no entre ningún virus; y al final los guantes.

“El chiste es tener una muy buena higiene. Creo que no podremos tener a los niños dentro de una burbuja siempre; tendré que contarles a mis hijos que la historia ha sido así, como la gripe española y las pestes. Y que todo va dejando huella en el camino y va haciendo que la humanidad cambie las formas de relacionarnos; en este caso con el coronavirus no sabemos aún si las vacunas van a funcionar o no, o si habrá un rebrote. En cuanto a la lactancia, sé que mi leche será lo mejor para mi bebé contra el coronavirus. Y hasta que no tenga las primeras vacunas, él se quedará en casa”.

Llegó su primer bebé de forma sorpresiva

Por Nayelli Langarica

El embarazo de la actriz Zoraida Gómez se dio de forma sorpresiva, durante cinco meses intentó convertirse en madre, pero no había tenido éxito. “Sabes… es como cuando deseas mucho algo, lo buscas y lo buscas y no se da. Al final te resignas, decides seguir adelante con tus planes y la vida te sorprende”, comparte.

Para evitar estados de ánimo poco favorables optó por alejarse de las noticias. Ha dado seguimiento puntual a todas las indicaciones de los médicos. Incluso ha tenido que cambiar el ejercicio de alto impacto por uno más ligero.

“El doctor me recomendó que hiciera bicicleta estática, yoga prenatal, que comiera tres frutas al día y por lo mismo creo que no he tenido tantos antojos, porque en realidad me alimento muy bien”, con asombro, la actriz resalta que ahora se encuentra quince kilos arriba de su peso normal.

Zoraida no sólo ha vivido cambios físicos, sino también en su forma de pensar. Lo más importante es que ha aprendido a adaptarse. La actriz confiesa que ya no aguanta las ganas de saber si será un niño o una niña, así que lo consultará en su próxima consulta médica.

Yoga y meditación para bajar la energía de Isabela

Por Daniela Muñoz

Para Shei, una joven madre de 27 años, la cuarentena complicó su rutina, ella y su hija Isabela de tres años, se han enfrentado al estrés y ansiedad por estar encerradas. “Tuve que bajar mis prácticas de yoga y ahora hago otros ejercicios que ella pueda hacer más fácil”.

“Como mamá ha sido una situación a veces demasiado estresante, demasiada ansiedad de ella y mía, que se ve reflejado en el mal humor de las dos, a veces ella deja de comer y ha tomado conductas que no tenía antes”, comparte.

Cuando Shei recibió la noticia de que se iban a adelantar las vacaciones, le dio mucha angustia porque no sabía cómo iba a entretener a su hija. Desde el año y medio, la menor va a la escuela por ser muy hiperactiva.

Durante esta cuarentena encontró rutinas de yoga para su pequeña, así bajar su nivel de energía. Además, en las noches practican meditaciones guiadas para que pueda dormir la pequeña.

Prepararse mentalmente para no perder el entusiasmo

Por Marco Antonio Martínez

El embarazo de Zaira también fue una sorpresa, ella se enteró de la noticia a su regreso de un viaje de Italia, el 18 de febrero. En ese momento las restricciones eran menores. “Ya tenía pocos síntomas, los comunes, pero a veces uno los confunde, tenía mucho cansancio pensaba que había sido por el viaje”.

Al principio, Zaira no temía por el virus sino hasta que fueron aumentando los casos, por lo que decidió asistir a un hospital privado. “Donde voy atienden a puras embarazadas, no cualquiera ingresa al hospital. Ha sido una buena decisión. En el IMSS no he querido atenderme, mi miedo aumentaría”, reconoce.

Por parte del hospital recibe cursos virtuales para el momento del parto. Sin embargo, ella ha decidido prepararse mentalmente, trata de no perder el control y mantenerse entusiasta. “Busco ser positiva, sigo trabajando. No estoy al cien por ciento pegada a las noticias, mi mente está ocupada y eso es una diferencia con las personas que lamentablemente no tienen un empleo o lo perdieron”.

“Trato de mantener activa a mi hija, explorando su cuerpo”, Jane Valencia

Por Daniela Muñoz

Jane Valencia, originaria de Guadalajara, Jalisco, y primera mujer mexicana en lucha en conseguir su clasificación a los Juegos Olímpicos Tokio 2021, combina sus entrenamientos con su faceta como mamá, donde ha logrado incluir en todas sus actividades a su pequeña de tres años, mejorando su relación mamá e hija.

Dentro de sus objetivos está ganar una medalla en los Juegos. Aunque ha aprovechado el tiempo en casa para estar con su hija, señala que ha sido complicado mantenerla ocupada. Asegura que no sólo se ejercitan, también hacen otras actividades como pintarse las uñas.

“Yo trato de incluir a mi hija en todo lo que hago, es muy chiquita, apenas tiene tres años, entonces no se separa mucho de mí. Mantenerla también a ella activa, haciendo cosas diferentes y explorando su cuerpo, ha mejorado nuestra relación mamá e hija. Incluirla, explicarle que mamá también va a hacer ejercicio y que ella también lo puede hacer, eso es lo más importante que he aprendido a hacer esta cuarentena, tener paciencia y no nada más enfocarme en mí, sino incluirla a ella”, comparte la luchadora tapatía.