ESPECIALES LSR

Los “malabares” en el Instituto Nacional de Rehabilitación para que funcione

Desde 2016, en el INR, las cirugías, urgencias y consulta externa los números van a la baja pese a que los recursos han ido en aumento en los últimos sexenios

  • MARILUZ ROLDÁN
  • 03/06/2019
  • 20:50 hrs
  • Escuchar
Los “malabares” en el Instituto Nacional de Rehabilitación para que funcione

“Los médicos tienen que hacer malabares para cubrir su trabajo”, dice Enriqueta Hernández, paciente del Instituto Nacional de Rehabilitación (INR) “Luis Guillermo Ibarra Ibarra”, otros de los hospitales de especialidades en donde las carencias se han acentuado de 2016 a la fecha.

Ella ha visto los problemas de recursos que tiene el INR, a donde acude desde marzo para que le den tratamiento por una lesión medular que sufre, producto de una anestesia mal puesta.

Esta mujer de 48 años viene desde Veracruz a que la atiendan aquí en la Ciudad de México, porque afirma que allá no tienen un hospital de especialidades de este tipo. Tras dos meses de ser atendida por los especialistas, asegura que ha visto avances, porque ahora se puede valer por sí misma.

“No había encontrado la solución al problema que traía yo y, por coincidencia, una amiga me trajo y la verdad no me puedo quejar, ya no tengo dolor, ya camino mucho mejor y la atención es muy buena”, dice.

Sin embargo, destaca que a lo largo de su tratamiento ha detectado que en ocasiones los médicos no cuentan con los insumos que necesitan, lo que los pone en aprietos para poder brindar la atención que la gente requiere. 

“Sí hay carencias, definitivamente, por ejemplo, para nosotros en los baños no hay jabón, no hay gel antibacterial. Para mi terapia, los médicos a veces me ponen como unas correas que ya están muy viejitas, muy desgastadas, tienen que hacer mil cosas para poder realizar su trabajo”, señala.

Esta situación también fue reconocida por un médico, quien prefirió mantener el anonimato, quien declaró que en varias ocasiones les han cancelado intervenciones quirúrgicas por falta de insumos, hecho que retrasa la atención a las personas, a quienes les agendan las cirugías desde mucho tiempo antes e incluso vienen desde otros estados a que se las realicen.

“A mí me preocupan los pacientes, porque muchos de ellos se programan con mucho tiempo de antelación para que después nos digan que no hay insumos, ¿cómo les decimos nosotros eso a ellos? Es bastante complicada la situación”, dice el especialista.

De acuerdo con datos obtenidos con base en la Ley de Transparencia, ha ido a la baja en el número de intervenciones quirúrgicas que realiza, ya que en 2016 hizo 11 mil 623; en 2017 disminuyó a 10 mil 142 y en 2018 la cifra cayó hasta 8 mil 359.

Lo mismo sucedió en el área de Urgencias, en donde dejaron de hacer más de 9 mil consultas en los últimos tres años, en 2016 realizaban 24 mil 602, en 2017 hicieron 20 mil 981 y de nuevo en 2018 registraron otra baja en los servicios, ya que brindaron 15 mil 467. En este año el panorama no parece mejorar, ya que hasta marzo habían hecho 3 mil 234 consultas, mientras que en el primer trimestre del año pasado llevaron a cabo 4 mil 190.

En consulta externa también registraron una disminución como en las otras áreas, ya que de 214 mil 877 servicios que realizaron en 2016, bajaron a 191 mil 776 en 2018, es decir, 23 mil 101 menos en dos años.

Como en la mayoría de los Institutos Nacionales de Salud, el presupuesto es un problema para poder brindar mejor atención, ya que los recursos parecen ser insuficientes en comparación con el aumento de demanda de la población. Para 2019, al INR le asignaron un presupuesto de mil 629 millones 416 mil 566 pesos, del cual había ejercido 121 millones 446 mil 315 hasta marzo.

Cabe mencionar que los recursos han ido en aumento en los últimos dos sexenios. Por ejemplo, en 2007 le asignaron 781 millones 301 mil 358 pesos, mientras que sólo su gasto de operación fue de 217 millones 968 mil 934; el resto de su presupuesto es para salarios de personal. En 2013 le aprobaron mil 311 millones 497 mil 797 pesos, de los cuales usó 446 millones 784 mil 822 pesos para su gasto de operación. De igual manera, el resto del presupuesto se fue al pago de sueldos.

Los recursos para este año estuvieron en riesgo hace algunos días, cuando la Secretaría de Hacienda congeló 2 mil 400 millones de pesos a los Institutos, los cuales se liberaron el pasado 24 de mayo. En esa ocasión el INR alertó que tenía un déficit presupuestal de 93 millones 727 mil 075 pesos.

Sin embargo, en el informe final que presentaron los Institutos, el INR no dio a conocer su información, por lo que no se sabe a detalle cuáles son las áreas son las más afectadas por la falta de recursos.

Suele haber escasez de medicamentos, alertan pacientes

“A mi hermano lo rechazaron la primera vez que venimos, una senadora nos tuvo que ayudar para que lo aceptaran”, dice Jimena Martínez mientras espera en la entrada del INR. Ella y su familia han presenciado también las carencias que hay en el hospital.

En 2015, su hermano Carlos sufrió un accidente en un camión de carga en el estado de Morelos. Al principio lo trasladaron a un hospital privado, pero después los médicos le dijeron que debían trasladarlo a otro lugar, porque su pie izquierdo estaba en muy malas condiciones.

“Entonces aquí lo trajimos (al INR), pero nos lo rechazaron la primera vez. Entonces con la ayuda de una senadora que conocían mis papás logramos meterlo y desde el 2016 él entró aquí a rehabilitación, pero en 2017 le hicieron la amputación de su pie, lucharon lo más que se pudo, pero ya no pudieron porque sus arterias ya no reaccionaban”, relata Jimena.

Destaca que hasta ahora la atención que ha recibido ha sido buena, aunque cree que les han dado prioridad porque tienen el respaldo de la senadora, de quien prefirió no dar su nombre. Sin embargo, señala que en este tiempo sí han notado que les faltan algunos recursos como insumos y medicamentos, para brindar la atención necesaria. 

“Sí suele haber escasez de medicamentos, porque cuando ellos no los tienen o no está a su alcance darlo es cuando le dicen a los familiares que les den ese apoyo, porque no se los pueden dar. Entonces tiene que entrar uno al quite”, comenta. 

En esta ocasión, ella está esperando en el Instituto porque su hermano fue internado por una operación que le hacía falta en su pierna, en donde le pusieron un clavo y le colocaron un injerto, entre otros procedimientos. Sin embargo, todavía les espera otro largo proceso, porque requiere de otra cirugía y de rehabilitación para poder usar una prótesis.

AJ