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Guerra por nuevo etiquetado: ¿Qué pesa más, la industria o la salud de los mexicanos?

Desde principio de año la Ssa conformó un grupo de expertos para elaborar un modelo, ya que el actual demostró no ser eficiente contra la obesidad y la diabetes

  • MARILUZ ROLDÁN
  • 24/07/2019
  • 21:36 hrs
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Guerra por nuevo etiquetado: ¿Qué pesa más, la industria o la salud de los mexicanos?

En medio de la discusión en la Cámara de Diputados del etiquetado frontal de alimentos procesados y bebidas azucaradas, con señalamientos de intervención de funcionarios federales para inclinar la balanza, la pregunta es qué pesará más, si la industria o la salud de los mexicanos.

"¿Qué va a poder más, la industria o las fuerzas que hay a favor de la salud de los mexicanos?”, inquiere Juan Ángel Rivera Dommarco, director del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP), en entrevista con La Silla Rota en torno al modelo que se debe implementar en México.

Desde principios de año la Secretaría de Salud conformó un grupo de expertos para elaborar un modelo de etiquetado que sea de fácil comprensión para la población, ya que el sistema de Guías Diarias de Alimentación (GDA) que se utiliza ahora demostró no ser eficiente para reducir las pandemias de obesidad y diabetes que hay en México.

La propuesta que se posiciona con más fuerza es el modelo de advertencia como el que se utiliza en Chile, el cual consiste en octágonos con la leyenda “alto en azúcar”, “alto en sodio”, “alto en grasa” y “alto en calorías”, el cual se ha probado que es sencillo para que lo comprendan desde niños hasta adultos.

El primer paso para modificar el etiquetado ya lo dio la Comisión de Salud de la Cámara de Diputados,  que este miércoles aprobó con 24 votos a favor y dos abstenciones el dictamen para hacer modificaciones  a la Ley General de Salud en materia de sobrepeso, obesidad y etiquetado frontal de advertencia de alimentos, pero se prevé que pase al pleno hasta septiembre y después iría al Senado.

Apenas este martes la Alianza por la Salud Alimentaria denunció que la vicecoordinadora de Morena en la Cámara de Diputados, Tatiana Clouthier, y el diputado integrante de la Comisión de Salud, Javier Hidalgo, se aliaron con la industria para bloquear que se implemente el nuevo modelo de etiquetado.

De acuerdo con Alejandro Calvillo, director de El Poder del Consumidor, “Tatiana estuvo presionando a legisladores para que ese mismo día que era la sesión del pleno en la Comisión de Salud, si se aprobaba eso (un dictamen sobre el etiquetado), se aprobara un transitorio que decía que entonces el etiquetado iba a ser diseñado o coordinado el diseño por la Comisión Nacional de Promoción, Inversión y el Empleo, organismo que se creó con iniciativa de Alfonso Romo, (jefe de la Oficina de la Presidencia) que acaba de ser publicado en el Diario Oficial de la Federación en mayo y que es pro empresarial”.

Sin embargo, ahora se abre la oportunidad a que haya un cambio en beneficio de la población. El doctor Rivera Dommarco explicó que México requiere un etiquetado que sea gráfico, para que el consumidor reciba de manera fácil la información, pueda elegir los productos que son más saludables y evitar el consumo de aquellos que no lo son.

Expresó que Chile es un país muy innovador y que el etiquetado de advertencia que se creó allá ya demostró que cumple con los dos objetivos indispensables: hacer que la gente compre los alimentos sanos y no compre los que dañan,  y que la industria se vea forzada a reducir los ingredientes negativos para que sus productos no tengan los octágonos.

Al ser cuestionado sobre si en nuestro país veremos próximamente un etiquetado de advertencia como el chileno, Rivera Dommarco dice que eso espera; “sin embargo, la industria de alimentos está en contra de ese etiquetado, ¿por qué? Porque evidentemente a ellos les van a reducir las ventas de los productos de baja calidad nutricional que venden”.

La industria tiene mucho poder, entonces aquí la pregunta es qué va a poder más la industria o las fuerzas que hay a favor de la salud de los mexicanos, yo pienso que la Secretaría de Salud actual, afortunadamente está muy motivada y está muy comprometida con que el etiquetado que se utilice en México sea de advertencia, no tiene que ser idéntico al chileno"

 

El director general del INSP detalló que el etiquetado de advertencia va dirigido a toda la población, pero que debe ser principalmente de fácil comprensión para la población escolar, adolescentes y adultos, ya que va a influir mucho en sus hábitos de compra.

Manifestó que se debe poner especial énfasis en las mamás y sus hijos, ya que son ellas quienes deben aprender a conocer cuáles son los alimentos más saludables para los menores con el fin de que tengan una mejor salud.

“Yo aseguro que cualquier mamá que supiera que los refrescos le hacen daño a los niños, trataría de dejarles de dar refresco. Muchas veces es porque no saben o porque no se dan cuenta que la cantidad de azúcar es muy alta y estos etiquetados de advertencia sirven para recordar eso”.

Sin embargo, recordó que el sistema GDA fue diseñado por la industria, que ya veía que se estaban promoviendo otros etiquetados que serían poco favorables para la venta de comida chatarra.

Rivera Dommarco señaló que el etiquetado actual además es engañoso porque indica que el máximo de consumo de azúcar son 90 gramos,  cuando las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud establecen que es de 50 gramos por día y que incluso se debe bajar a 25 gramos en una dieta de 2 mil calorías.

“En el etiquetado de México hay además una gran irresponsabilidad, porque están haciendo que la gente piense que si consume 90 gramos de azúcar, está apenas consumiendo la cantidad adecuada, cuando están sobrepasando por mucho los límites que muestran aumento en riesgo de obesidad, de diabetes y de varios otros problemas de salud”, alertó.

Cambiar ambiente obesogénico

En entrevista con LA SILLA ROTA, Simón Barquera, director del Área de Investigación en Políticas y Programas de Nutrición del Centro de Investigación en Nutrición y Salud del INSP, dijo que con el etiquetado GDA se perdieron muchos años en los que se podrían haber obtenido resultados positivos en beneficio de la población, como los que se lograron con el impuesto a los refrescos.

Sin embargo, ve con optimismo que ahora se promueva la implementación de un etiquetado frontal de advertencia que fue decidido por un Grupo Intersectorial para la Salud Alimentaria que convocó la Secretaría de Salud, en el que participaron distintos sectores y también especialistas internacionales de la Organización panamericana de la Salud (OPS)  y de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

Todos coincidieron en que México requiere un etiquetado de advertencia claro como el de Chile, aunque las empresas fabricantes han manifestado oposición a que se modifique. “Yo creo que lo que la industria tiene que entender es que esto es un derecho humano, a la salud y al bienestar, es equidad.

“Lo que se ha visto en otros países es que aunque se pongan los sellos (de advertencia), no hay pérdidas en el crecimiento económico, porque al final la industria se va adaptando a los puntos de corte de referencia y genera productos más saludables”, explicó Barquera Cervera. 

Detalló que para cambiar el ambiente obesogénico es necesario “controlar la mercadotecnia dirigida a niños, que es un problema enorme y también ya se está empezando a identificar esta revisión a las leyes de publicidad”.

El especialista del INSP resaltó que los menores de edad son un sector de la población muy vulnerable, porque a esa edad apenas están en desarrollo y en una etapa en la que forman hábitos para toda la vida, por lo que el gobierno, la sociedad y la academia deben trabajar para mejorar las condiciones en las que están creciendo.

Al ser cuestionado sobre qué hace falta para cambiar el chip de los ciudadanos con el fin de tener mejores hábitos alimenticios, dijo que justamente es necesario hacer estos cambios en materia de etiquetado y publicidad, para fomentar que las decisiones fáciles sean las saludables.

Como ejemplo puso lo que sucede en las escuelas, donde los niños al salir encuentran jugos y comida chatarra, en lugar de agua y alimentos saludables. Por eso destacó que es fundamental que se hagan cambios en el ambiente que fomenten las elecciones que sean mejores para la salud.  

En México las enfermedades crónico-degenerativas son un problema de salud pública que va en aumento y que ya representan una mayor carga para los servicios de salud en el país. Solamente en 2018, 81% de la atención que se dio en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) fue por estos padecimientos, con un gasto de 76 mil millones de pesos.

Actualmente, de acuerdo con el IMSS, los fallecimientos se deben en primer lugar a la diabetes mellitus, pero le siguen la cardiopatía isquémica, la enfermedad cerebrovascular, las  enfermedades hipertensivas, la insuficiencia renal y las neoplasias malignas.

En el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) se presenta la misma situación, ya que de los 11 padecimientos que concentraron la mayor parte de su gasto (26 mil 948 millones de pesos), cinco eran enfermedades crónico degenerativas, que representaron 80% de la utilización de esos recursos.

En México se registra una epidemia de enfermedades crónico-degenerativas, ya que nuestro país es el segundo país con obesidad, de acuerdo con Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), mientras que 15.9% de los adultos padece diabetes.

Estos problemas de salud de la población se presentan por el aumento en la alimentación no saludable, la falta de actividad física y el abuso de alcohol y tabaco. Estas acciones combinadas con la herencia genética han incrementado los factores de riesgo metabólico para que una persona tenga una enfermedad crónica, como elevación de los niveles de azúcar, de presión arterial y de lípidos.

JGM