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Fracasa el Sistema Nacional Penitenciario; se dispara reincidencia delictiva

De 2007 a 2014 pasó de mil 484 a 10 mil 901 reincidencias, es decir, un aumento de 634 por ciento.

  • PARIS ALEJANDRO SALAZAR
  • 19/02/2016
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Fracasa el Sistema Nacional Penitenciario; se dispara reincidencia delictiva

La “marginal reinserción social” en los centros penitenciario federales en los últimos años generó un aumento de la reincidencia delictiva en México. En 2007 había mil 484 reincidentes, mientras que en 2014 se incrementó a 10 mil 901 internos, es decir, en siete años se registró un crecimiento del 634%, reveló la Auditoria Superior de la Federación,

 

Aunque reconoció que durante el 2014 se implementaron acciones para fortalecer el Sistema Nacional Penitenciario, estas fueron “insuficientes”, por lo que persistieron problemas en los mecanismos de reinserción social, “situación que se manifiesta con los altos índices de población penitenciaria reincidente en los centros de readaptación social del país”.

 

El Sistema Nacional Penitenciario constituye una pieza clave para mejorar las condiciones de seguridad pública en el país, ya que tiene la responsabilidad de establecer mecanismos de reinserción social –educación y capacitación-, para que los individuos que obtengan su libertad una vez cumplida su sentencia, se reincorporen a la vida laboral y productiva.

 

“Los incipientes avances en el fortalecimiento del Sistema Nacional Penitenciario ponen de manifiesto las deficiencias en los tratamientos de reinserción, lo que provocó que a 2014 no se registraran avances de consideración en la superación del problema que dio origen a la política pública, lo que pone en riesgo la reinserción a la sociedad de los 24,776 internos recluidos en los CEFERESOS, así como la contención de su reincidencia y, en consecuencia, la contribución al mejoramiento de las condiciones de seguridad pública”, indicó la ASF.

 

Tras una serie de auditorías y diagnósticos gubernamentales como parte del Informe del Resultado de la Fiscalización Superior de la Cuenta Pública 2014, la ASF señaló la “marginal reinserción social de los individuos que compurgaron sentencia en un centro penitenciario federal, situación que incide en el incremento de los niveles de reincidencia delictiva, que deteriora las condiciones de seguridad pública”.

 

La ASF identificó una “limitada efectividad de los tratamientos de reinserción aplicados a los internos procesados y sentenciados”, ya que en 2014 la población penitenciaria en CEFERESOS ascendió a 24 mil 776 internos, de los cuales el 88.3 por ciento (21 mil 874) participó en actividades de reinserción social; sin embargo, el 44 por ciento (10 mil 901) reincidió en la comisión de uno o más ilícitos, “lo que significó que una mayor participación de internos en actividades de reinserción no se asocia con una disminución considerable de los niveles de reincidencia”.

 

Sobrepoblación y hacinamiento

En 1994 existía en las prisiones del país capacidad para 88 mil 071 personas y había 86 mil 326 internos, y en 2015 la capacidad es para 203 mil 084 personas y existían 254 mil 705 internos, es decir, un déficit de 51 mil 621 lugares, que representan una sobrepoblación del 25.4 por ciento.

 

La sobrepoblación penitenciaria genera otros problemas, entre ellos el hacinamiento, como resultado de una ausencia o inadecuada clasificación de la población; además de falta de control de la autoridad y el autogobierno, toda vez que, al tener un mayor número de internos frente a un menor número de empleados de las instituciones penitenciarias, se presentan problemas de ingobernabilidad.

 

De igual forma la sobrepoblación conlleva insuficiencia de servicios básicos, de alojamiento en condiciones de vida digna en prisión y falta de oportunidades reales de acceso a los medios para lograr la reinserción social efectiva.

 

En octubre de 2015, Tercera Visitadora General de la CNDH, Ruth Villanueva, al presentar el Diagnóstico Nacional de Supervisión Penitenciaria 2014, señaló que en 388 centros penitenciarios del país había sobrepoblación, es decir, en más de la mitad de estos lugares.

 

“De los datos recabados del proceso de elaboración del Diagnóstico, se pudo identificar el problema bajo criterios de riesgo bajo, alto y crítico, detectando que en 28 centros existe sobrepoblación con riesgo críticos debido a que exceden en más de 40% su capacidad”, informó.

 

Además, en 20 penales del país hay riesgo alto en virtud de que rebasa su capacidad en 20% y en otros 24 hay riesgo considerado como bajo, pues la población es más, aunque no rebasa el 20%.

 

“En 10 años la sobrepoblación no ha bajado de 25%”, dijo la Visitadora.

 

Bajas calificaciones

En el Diagnóstico Nacional de Supervisión Penitenciaria 2014 los CEFERESOS tiene un 6.8 de calificación promedio en el tema de la reinserción social.

 

Las evaluaciones más bajas se encuentran en los aspectos de reinserción social, 3.65 en actividades laborales, 3.4 en capacitación.

 

Otro aspecto donde la evaluación de los centros penitenciarios federales es baja es en el tema de la separación entre procesados y sentenciados en dormitorios y áreas comunes, donde se alcanzó un 4.7 de calificación promedio.

 

En materia de reinserción social, la CNDH encontró CEFERESOS con las calificaciones más bajas son el número 11 de Hermosillo, Sonora con 5.14 y el de “Laguna del Toro” (máxima seguridad de Islas Marías) con 5.54 de evaluación.

 

Mientras que los centros penitenciarios estatales tienen una calificación promedio de 6.02, los penales con las evaluaciones más bajas, de acuerdo a la CNDH, son los de Quintana Roo con 3.67 y Nayarit con 3.97.

 

La reinserción de los internos no se cumple a pesar de que es una obligación, como lo establecen las Reglas Mínimas para el Tratamiento de los Reclusos, “el tratamiento de los condenados a una pena o medida privativa de libertad debe tener por objeto, en tanto que la duración de la condena lo permita, inculcarles la voluntad de vivir conforme a la ley, mantenerse con el producto de su trabajo, y crear en ellos la aptitud para hacerlo. Dicho tratamiento estará encaminado a fomentar en ellos el respeto de sí mismos y desarrollar el sentido de responsabilidad”. (Regla 65).

 

El penal de Topo Chico, en Nuevo León, donde hace poco más de una semana se registró un enfrentamiento entre internos que dejó como saldo 49 muerto tenía 5.72 de calificación. Se denunció que existían cobros por protección, visitas, uso de teléfonos, alimentos, además que no había separación de internos, procesados y sentenciados.

 

En la Recomendación No. 22/2015 la CNDH pidió a los gobiernos estatales y al federal que “se instruya a quien corresponda para que las administraciones del sistema penitenciario tanto federal como de las entidades federativas, realicen los ajustes presupuestales y administrativos a efecto de que se destinen los recursos humanos, materiales y financieros suficientes para que la plantilla del personal penitenciario sea acorde con las funciones necesarias para lograr la reinserción social de los internos y la seguridad del centro”.

 

Persisten autogobiernos

La organización México Evalúa también advirtió de la crisis del sistema penitenciario nacional: sobrepoblación, tasas de reincidencia, altas; y los grupos criminales operan al interior de los penales.

 

“Todos estos hechos nos indican que el sistema penitenciario no está cumpliendo con sus objetivos sociales y legales”, señala la organización.

 

Reconoció en el estudio “Situación y desafíos del sistema penitenciario” que la sobrepoblación deteriora la vida en las prisiones y obstaculiza la “reinserción efectiva”.

 

La sobrepoblación y el hacinamiento dificultan la eficacia de las políticas y programas de reinserción, no sólo por la baja cobertura de los servicios frente a extensas poblaciones, sino porque en la adecuación de los espacios para dar cabida a más internos hay una reducción y adecuación de espacios como dormitorios.