LOS SOBREVIVIENTES

"Cerramos nuestro negocio, pero el próximo año tendremos nuevos sueños"

por: Mariluz Roldán | 2 de agosto 2020

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La actual crisis, que acumuló el impacto de la pandemia a un magro crecimiento en los años previos, ha arrojado de su empleo o la forma de sustento a millones de personas en México. “Los sobrevivientes” es una serie no periódica de trabajos con los que La Silla Rota buscará contar a fondo las historias de familias que han visto desplomarse su nivel y modo de vida y cómo encaran la adversidad.


“Sentí feo bajar la cortinas, sacar todas las cosas y ver el local ya vacío y las cosas en la mudanza, dices híjole, es un impacto fuerte como empresaria”, enfatizó Susana Noriega, quien el pasado 31 de mayo tuvo que cerrar definitivamente Café del Lago por la crisis económica que generó la pandemia de covid-19 en el país.

Así como la cafetería de Susana, en México 9 mil 984 empresas desaparecieron en los meses de abril y mayo de acuerdo con los datos del Instituto Mexicano del Seguro Social, que reportó esa disminución en el número de patrones afiliados.

Sin embargo, se estima que 500 mil empresas formales cerrarán definitivamente en el país debido a la pandemia de covid-19, lo que generará que se pierdan un millón 573 mil empleos, de acuerdo con la Comisión Económica para América Latina y el Caribe.

En la entrada de la casa de Susana están todos los recuerdos de lo que hasta el 31 de mayo fue Café del Lago, el proyecto que emprendió nueve meses atrás junto con su novio Pedro Antonio Reyes. En el patio están el refrigerador que usaban para guardar los pasteles, los platos, los vasos, el horno de microondas, la cafetera y la crepera.

En la parte de abajo de lo que alguna vez fue la barra de la cafetería todavía están guardados el café y las tizanas que debieron terminar en las tazas de los clientes. Las sillas y las mesas de madera son el recuerdo de las noches en las que las personas se reunían en el lugar.

Se endeudaron, pero hicieron todo lo posible por sobrevivir

“En febrero todavía estábamos bien, en marzo fue cuando ya no, las ventas empezaron a caer, empezó a haber todo lo del covid y ya no podíamos, porque pagábamos de renta 5 mil pesos y de luz 2 mil pesos, entonces eran 7 mil pesos al mes que ya no podíamos sustentarlos”, relató Susana mientras la tristeza se asomaba en su mirada.

Fueron meses de tensión para la pareja, Pedro estaba convencido de que tenían que cerrar porque ya no era posible seguir manteniendo abierta la cafetería, pero Susana se aferraba a que siguiera con vida el proyecto que construyeron juntos.

“Todavía estuvimos marzo, pero ya rasgándonos, endeudándonos y pidiendo dinero y a las tarjetas y pues no. Yo decidí y le dije sabes qué, tienes toda la razón, hay que cerrar. Abril y mayo fueron los dos meses de depósito y el 31 de mayo de 2020 ya cerramos la cafetería”, expresó Susana

Sin embargo, para la joven mujer fue muy difícil comprender que la quiebra de su negocio no fue por ellos, sino por la crisis económica derivada del coronavirus. “Yo decía es que entonces no pegó la cafetería, no pegó esto, qué hicimos mal, pero la realidad es que no fue eso, la realidad es que fue parte de esto del covid. Yo no entendía y yo no quería”, dijo.

El embate de la covid-19 contra las Pymes

José Luis de la Cruz Gallegos, director del Instituto par el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico, explicó que las micros y pequeñas empresas han sido las más afectadas por la pandemia de covid-19 y la crisis económica, lo que ha causado desempleo.

“Yo creo que en estricto sentido se debe a los bajos márgenes financieros que tienen estas empresas, es decir, tienen poca capacidad financiera para poder enfrentar este tipo de problemas, además, tienen poca capacidad de acceso a crédito”.

El 25 de marzo, el presidente Andrés Manuel López Obrador dio a conocer que se otorgarían créditos a la palabra por 25 mil pesos a quienes tuvieran alguna pequeña y mediana empresa para ayudarles a paliar los efectos de la emergencia sanitaria.

Hasta el 29 de julio se había entregado este apoyo a 835 mil 862 beneficiarios, lo que representa un monto total de 20 mil 896 millones 550 mil pesos, de acuerdo con la secretaria de Economía, Graciela Márquez, quien dijo que la meta es ayudar a un millón de personas.

Asimismo, la Secretaría de Desarrollo Económico de la Ciudad de México lanzó el pasado 8 de mayo el programa Impulso para apoyar a pequeñas y medianas empresas con créditos que van de los 25 mil a los 5 millones de pesos a través de Nacional Financiera e instituciones bancarias.

El titular de Sedeco, Fadlala Akabani Hneide, indicó que para este fin se contaría con mil 113 millones de pesos. Los interesados podrán acceder a un crédito a través de 11 instituciones bancarias, a pagar en un plazo de hasta 60 meses y sin tener que dejar bienes en garantía.

De la Cruz Gallegos recordó que las encuestas que hicieron organismos empresariales como Concamín también muestran que la mayor afectación se tuvo en pequeñas empresas y micronegocios y alertó que la quiebra de estos establecimientos puede continuar en los siguientes meses ya que la crisis económica no ha terminado.

“En el sector formal registrado por el IMSS, en el peor momento llegaron a ser 10 mil (empresas que cerraron), pero en la informalidad, y a reserva de que se tengan más estadísticas, lo que se puede observar es que el riesgo de quiebra, de cierre, aunque sea temporal sí puede llegar hasta más de 200 mil empresas”, destacó.

La caída de la noche a la mañana

Susana y a Pedro llevan cuatro años juntos y siempre han sido emprendedores. Él tuvo un bar y después compraron un puesto de hamburguesas, la cafetería fue el proyecto más grande que se animaron a hacer juntos y a principios del año pasado encontraron un local que les gustó en la colonia Agrícola Oriental.

Ella estudió comercio internacional y en ese entonces trabajaba en una empresa donde se dedicaba a llevar la logística en el área farmacéutica; aunque le gustaba lo que hacía, el ritmo que tenía ya era muy absorbente y decidió renunciar el 15 de agosto de 2019 para dedicarse de lleno a la cafetería.

“Decidí salirme del trabajo, fue una etapa muy difícil para mí, porque pues es lo que me gustaba, también parte de mi carrera, pero era decir ya quiero algo mío, ser emprendedora, tener un negocio propio, ser responsable de mis horarios, de todo”, declaró Susana.

El 31 de agosto del año pasado se inauguró Café del Lago, la fachada color azul y las mesas de madera le daban un aire vintage que llamó la atención de los clientes. La pareja llevó a cabo varias estrategias para atraer más gente, llevaban bandas para que tocaran, hacían catas de café y daban degustación de pasteles.

El horario en el que llegaban más clientes a Café del Lago era por la noche, a partir de las 6:00 de la tarde hasta las 11:00 o 12:00, aproximadamente tenían entre 20 y 25 clientes en ese periodo de tiempo.

Poco a poco la gente los fue conociendo y se hicieron de clientes. Todavía en febrero de este año les fue bien, sobre todo el día del amor y la amistad, pero con el confinamiento que se implementó por el covid-19, sus ventas cayeron mucho.

“Yo ya no tenía gente, solamente tenía una persona que nunca dejó de ir, desde que nos conoció por una vecina, realmente ahí nos hicimos muy buenos amigos. Esa persona nunca dejó de ir, fue fiel a nosotros, en la tarde iba por su sandwich, invitaba a otra persona, pero nada más tenía una persona y ya no tenía más.

“Decía yo qué pasó aquí, no voy a sobrevivir con 200 pesos, porque él era lo que consumía, porque llevaba a su amiga o porque él se llevaba cosas para su mamá o porque compraba mermeladas”, narró.

Erika Villavicencio Ayub, coordinadora de Psicología Organizacional en la Universidad Nacional Autónoma de México, recordó que la pandemia ha generado un impacto negativo en la población que se dedica al sector informal y en quienes tienen micros, pequeñas y medianas empresas.

“Aquellas que estaban casi, casi al día, efectivamente van a tener que cerrar la cortina y van a desaparecer y el número es muy fuerte, pero creo que es un llamado a las personas que están dirigiendo las organizaciones, ¿cómo me preparé para la crisis? Ahorita se llama covid, pero después se puede llamar sismo, tsunami o lo que sea, las crisis nunca van a dejar de existir y si la organización no estaban lista, no tiene resistencia, no tiene gestión en crisis, pues la consecuencia es así”, señaló.

"Me deprimí mucho"

El cierre de Café del Lago representó un impacto emocional muy fuerte para Susana, quien relató que desde marzo, cuando las ventas bajaron, se empezó a deprimir. Posteriormente el estrés también le afectó, porque terminaron en saldos rojos, ya que estaban pagando un automóvil que sacaron en 2017 y debían dinero en dos tarjetas de crédito y a conocidos.

“Hubo un momento en que yo pues me deprimí mucho”, expresó Susana con la voz entrecortada y mientras las lágrimas comenzaron a brotar. “Y todavía sigo deprimida, pero ya no tanto”, destacó al tiempo que llevó su mano hacia sus ojos para evitar que las lágrimas rodaran por su rostro.

“Pedro fue el apoyo incondicional, estuvo conmigo, me alentaba y me decía 'no, mira, es que no fue cosa de nosotros, fue cosa de toda esta enfermedad, de lo que sucede’. Te clavas en tus ondas, pero te das cuenta de que muchas empresas cerraron, te das cuenta que las personas mueren y entonces es cuando abres tus ojos y dices o sea no fui yo. Sí lo compramos con mucho esfuerzo, con trabajo y horas de estar estudiando el café, muchas cosas, dándole buena cara al cliente”, enfatizó.

Villavicencio Ayub explicó que la reacción emocional que tengan las personas frente a una situación de este tipo depende mucho de la historia de ese negocio, pero a final de cuentas se trata de una pérdida y puede tener efectos en la salud mental, como depresión y tristeza.

“Sí se vale entristecerse, esta parte del duelo como lo haces con cualquier otra pérdida, hay que trabajarla y superarla. La idea es que la supere lo más pronto posible. Procesarla y si es necesario acudir con un especialista para cerrar ese evento y la persona se prepare para lo que viene”, indicó.

Para esta pareja fueron meses muy difíciles, porque el tema de la cafetería también los llevó a pelear mucho. Él tenía claro que ya no podían seguir, pero ella se resistía. A final de cuentas lograron superar esta prueba y mantenerse unidos después de este embate.

Al preguntarle qué fue lo que más le dolió por el cierre de la cafetería, Susana respondió: “El hecho de ver el negocio y decir lo hicimos con amor, con mucho esfuerzo, me dolió mucho porque íbamos a cerrar, porque siento que todavía no era el tiempo de cerrar, siento que todavía nos faltaba más, porque ni siquiera fue el año.

“Yo decía cómo es posible que vamos a cerrar, cómo es posible que todo esto se caiga de la noche a la mañana y tantos meses trabajar para que en unas horas, en unos días cierres la cortina y digas ya acabó aquí. Eso es lo que me dolía”, enfatizó.

Sentada en un sillón de su casa, donde vive con sus padres, su tía y su prima, Susana mantiene una sonrisa a pesar de la adversidad, tiene una esencia alegre y mucha fe. En medio de su depresión llegó un momento en el que se dio cuenta que tenía que “salir del hoyo” por ella misma y porque tiene una pareja y una familia que la apoyan.

“Los sueños no se acaban hasta que mueres”

Al cerrar su cafetería, Susana y Pedro tuvieron que buscar otra fuente de empleo para mantenerse y para pagar sus deudas. Él comenzó a trabajar en la relojería que tiene su suegro y aunque no sabía cambiar una pila ni un perno, aprendió rápido a hacerlo.

Ella empezó a buscar empleo, no de su carrera, sino en algunas otras áreas, pero no la contrataron. Entonces, su familia le tendió la mano para que siguiera con su sueño de empresaria, aunque de otra manera.

“Mi prima me dio dinero, yo creo que me vio muy mal y me dijo ten mil pesos y vete a comprar cosas para que vendas y mi tía me dijo ten, otros mil pesos y compra las cosas que tú quieras."

“Yo dije y ahora qué voy a hacer con 2 mil pesos, entonces empecé a comprar monederos, cosmetiqueras, bolsas, un montón de cosas, cilindros, tazas y me puse afuera del local de mi papá a vender cosas y me está yendo muy bien, tengo mi página de internet en Facebook y me piden cosas”, dijo contenta mientras mostraba sus productos.

Monederos con forma de cupcake, pandita, de aguacate o de guitarra, cosmetiqueras de colores y con brillos, ventiladores con figuras tiernas, espejos con luz en forma de catarina o de ositos, macetas con plantas, botellas pintadas a mano y muchas cosas más son las que vende Susana.

Indicó que se ha sorprendido gratamente porque le ha ido bien comercializando estos productos, por ejemplo, en un día vendió mil 400 pesos y tiene bastantes pedidos en su página de Facebook que se llama Venta de artículos Susitzin.

Sin embargo, esta pareja no cede en su ideal de seguir siendo empresarios y ya tienen planes a futuro. “Ahorita el proyecto que queremos hacer para el próximo año es poner nuestro propio negocio, otra vez buscar un local, otra vez empezar desde cero, empezar otros proyectos, otros sueños, porque yo creo que no se te acaban los sueños hasta que te mueres, entonces estamos empezando a soñar otra vez con muchas cosas”.

Aunque el gran sueño de Susana va más allá de tener éxito como empresaria, ella desea ayudar a los demás. “Mi sueño es poner una casa hogar para los niños de calle y que no tienen papás”.

De la Cruz Gallegos dijo que sí es posible que reabran negocios que en este periodo de emergencia quebraron, aunque advirtió que a México le tomará todavía un largo tiempo recuperarse de la crisis económica.

“A final del día como varios son micronegocios que tuvieron que cerrar por la contingencia, que enfrentaron problemas financieros, pues muy probablemente puedan empezar a reactivarse en los meses de julio y agosto, aquí el detalle va a ser si tendrán la misma capacidad de inversión, la misma capacidad para poder reactivarse o si será en una menor escala”.

Al respecto, Villavicencio Ayub destacó que “hay otras cosas por hacer, echarle creatividad y que la persona entienda cuáles son las necesidades ante una modificación de comportamiento de los consumidores y es ahí donde nos tenemos que anticipar para tener éxito y no ser parte de la estadística”.