Desde que lo deportaron, le impiden hablar con su hijo

"Tengo miedo que el gobierno de Estados Unidos me quite a mi hijo", narra Diego, quien cumple siete meses sin poder comunicarse con su pequeño
Desde que lo deportaron, le impiden hablar con su hijo Desde que lo deportaron, le impiden hablar con su hijo

La mirada de Diego Miguel María brilla cuando habla de su hijo, se llena de ilusión y esperanza. También se pone triste al recordar la última vez que lo vio. En marzo de 2016 fue detenido en Estados Unidos por no tener papeles y desde entonces no puede comunicarse con su niño, que hoy, tiene cinco años.

 

El joven fue deportado a la Ciudad de México en julio del año pasado. Antes, estuvo en la cárcel durante cuatro meses, señala en entrevista con LA SILLA ROTA.

 

Diego llevaba 17 años en Estados Unidos. Vivía en Atlanta Georgia y trabajaba en una compañía de alfombras. Manejaba un montacargas.

 

Estar en movimiento es parte de su historia. Nació en Hidalgo. De pequeño se fue junto con su familia a Nezahuacóyotl, Estado de México. Buscó una mejor vida en Estados Unidos. Y ahora se queda con un familiar en Iztapalapa.

 

En el momento que fue obligado a regresar al país, Diego Miguel tenía la custodia temporal de su pequeño. Llevaba un año viviendo con él.

“Me pelee con su mamá y nos separamos, pero ella no tenía los cuidados suficientes para con él. Yo estuve luchando para quedarme con mi hijo, eso duró casi un año. Al final la Corte de EU me lo dio”.

 

El día que fue detenido, había ido a desayunar con su pequeño, ya iban de regreso a casa cuando se encontraron con un retén de la policía. Hasta ahí llegó.

 

“Cuando me detienen, mi hijo iba conmigo, pero no se lo podían llevar, entonces me dejaron hablarles a unos amigos para que fueran por él. Después nos separaron y esa fue la última vez que lo vi y hablé con él. Su madre no me lo permite, no accede a que tengamos comunicación”.

 

Cuenta que el niño regresó a vivir con su mamá. Sin embargo, lo último que se enteró es que ella tuvo problemas con la policía, por lo que el pequeño está con la cuñada de Diego, aun así tampoco puede hablar con él.

 

“Lo que me preocupa es que el Estado se lo pueda quedar y de plano pierda a mi hijo. Estuve luchando mucho, casi un año para tener la custodia y ahora es injusto que ni siquiera tenga el derecho de poder hablar y escucharlo”.

 

Sin un empleo fijo porque todavía no tiene papeles, Diego Miguel busca que el gobierno le brinde asesoría jurídica para atender la situación que atraviesa y asegurar, desde México, que la custodia no la pierda y pase a manos del Estado.

“Yo lo que necesito es tener comunicación con mi niño o poder regresar con él, ya que prácticamente está solo, está con mi cuñada, pero me preocupa de que le pueda pasar algo”.

 

 

Deportados Unidos en la Lucha

Desde hace dos meses y medio, un grupo de mexicanos formó el grupo Deportados unidos en la lucha. Ellos fueron obligados a regresar a México todavía en el gobierno de Barack Obama. Ha sido de las experiencias más fuertes que han vivido, pues después de estar muchos años en Estados Unidos retornaron sin nada, fueron separados de su familia, y ya en el país nadie los ayuda.

 

Ahora, cerca de 15 deportados pelean para que su voz sea escuchada. Cada uno lucha por su caso en particular. Pero decidieron unir fuerzas y brindar atención especial a la historia de Diego Miguel.

 

 

“Nosotros lo que estamos pidiendo es ayuda jurídica para casos como el mío. Que fueron separados de sus hijos y no se pueden comunicar. Estamos luchando para que se hagan valer nuestros derechos, aunque seamos deportados. No soy el único en esta situación. Tal vez hay más personas, pero no sabemos de ellas”, dice Diego.

 

Ana Laura López, fundadora del grupo Deportados Unidos en la Lucha, dijo que necesitan ayuda jurídica especializada, ya que todos están separados de sus familias.

 

“Muchos tenemos casos pendientes, pero tenemos uno en el grupo que es prioridad, el de Diego Miguel, ya que está en riesgo de perder a su hijo”.

 

Desde que llegó Diego Miguel a México, cuenta Ana Laura, a pesar de que acudió al Instituto Nacional de Migración no le han dado seguimiento a este caso.

 

“Nosotros tenemos mucho miedo de que el niño pueda quedar bajo custodia del Estado. Es tiempo que nos ayuden con asesoría jurídica, ya no podemos esperar a que nos sigan dando largas”.


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