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Cadáveres y restos humanos sin identificar llenarían tres veces el Auditorio Nacional

De 2010 a 2019, 32 mil 604 cadáveres anónimos, piezas óseas y otros restos humanos han sido encontrados en 26 de los 32 estados del país

  • AXEL CHÁVEZ
  • 27/02/2020
  • 20:30 hrs
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Cadáveres y restos humanos sin identificar llenarían tres veces el Auditorio Nacional

Una cabeza cercenada en la vía pública con un dedo en la boca; a unos metros, una mano mutilada. Los restos los resguarda el Servicio Médico Forense (Semefo), pero no son identificados.  

Cuerpos tirados en un paraje, colgados en un puente, dentro de bolsas de plástico. Calcinado, incompleto, putrefacto… son algunos apuntes que peritos hacen sobre las circunstancias del hallazgo. Nadie los reclama. No se sabe quiénes son los muertos.

De 2010 a 2019 –periodo en el que convergen tres gobiernos y el mismo número de estrategias para combatir el crimen– 32 mil 604 cadáveres anónimos, piezas óseas y otros restos humanos han sido encontrados en 26 estados.

Si cada cuerpo y extremidad –como pies, dedos o manos–, al igual que los fragmentos óseos –como cráneos, mandíbulas y tórax– se colocaran en un asiento, se podrían llenar los estadios Corregidora, de Querétaro; Nemesio Diez, de Toluca o Territorio Santos Modelo, ubicado Torreón; tres veces el Auditorio Nacional, en la Ciudad de México, y quedaría al tope; el Foro Sol, con capacidad para 26 mil espectadores, no sólo estaría saturado, sino que sería insuficiente.

Mediante bases de datos proporcionados por las fiscalías de los estados, La Silla Rota detectó que los sitios en los que ocurrieron más hallazgos tienen presencia, o tuvieron en algún momento, de cárteles, que tienen en su lenguaje la mutilación.

En marzo pasado durante la presentación de los avances del Sistema Nacional de Búsqueda, el subsecretario de Derechos Humanos, Población y Migración, Alejandro Encinas, comentó que se tenía que concretar una política que garantice el trato y la identificación de los cuerpos que se encuentran en los forenses y fosas comunes e incluso en las fosas clandestinas. 

Entonces, Encinas Rodríguez calificó de "muy severa" la emergencia forense en México y anunció nuevos institutos forenses y 15 cementerios en nueve estados del país. 

Dichas instituciones se ubicarían en Coahuila, Nuevo León, Sonora, Baja California Sur, Sinaloa y Veracruz. Mientras que los cementerios se repartirián tres en Veracruz, tres en Sinaloa, dos en Jalisco, dos en Guerrero, y uno en Michoacán, Baja California, Colima, Nayarit y Tamaulipas.

Los Semefos y Servicios Periciales de la mayoría de las entidades federativas identifican mensualmente menos del 20% de los cadáveres que ingresan.

A nivel nacional se cuenta con 217 laboratorios de genética y 263 anfiteatros con una capacidad instalada para almacenar 5,171 cuerpos, lo que implica una sobreocupación de 2,945 cadáveres.

México, sembradío de cuerpos y osamentas

Con la decapitación y el desmembramiento, los grupos criminales no sólo buscan dejar mensajes de poder, también de terror. Empiezan desde un dedo para después cortar la mano, un brazo o cercenar la cabeza, afirmó el investigador y criminólogo Enrique Zúñiga Vázquez en su estudio Decapitados y narcomensajes: el lenguaje del crimen.

A principios de los 90, el entonces brazo armado del Cártel del Golfo, Los Zetas, extendió esta forma de tortura que ponían en práctica grupos de Kaibiles, desertores del Ejército de Guatemala.   

Tras los Zetas surgieron más cárteles sanguinarios como el Jalisco Nueva Generación, que, según el informe Mexico: Organized Crime and Drug Trafficking Organizations, elaborado por el Congressional Reserve Service de Estados Unidos, controla diez mil kilómetros de la costa del Pacífico para el tráfico de cocaína y metanfetamina, en una ruta que se extiende desde el cono sur hasta la frontera de EU y Canadá.

En Jalisco, bajo el dominio del cártel que comanda Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”, 7 mil 990 cadáveres, osamentas y demás restos humanos sin identificar han sido localizados entre 2010 y 2019 y enviados a fosas comunes, de acuerdo con la base de datos que proporcionó su fiscalía. Los municipios con mayor incidencia fueron Guadalajara, con mil 680; Zapopan, con mil 266; Tlajomulco, con mil 170, y Tlaquepaque, con 978, todos bajo el control del CJNG. No obstante, este recuento es a partir de 2012, debido a que en 2010 y 2011 la dependencia dijo que no capturaba el lugar de localización. 

Asimismo, dio a conocer que de éstos, 904 cadáveres sin identificar fueron inhumados entre 2017 y 2019, sin dar cuenta de su disposición final.

Jalisco, en la última década, fue el estado del país en el que más cuerpos y partes cercenadas aparecieron, pero nadie los reclamó ni identificó.

El segundo en incidencia fue el Estado de México, con 5 mil 248 cadáveres anónimos. Apenas el 29 de enero la policía municipal de Los Reyes encontró en la avenida Independencia, esquina con calle 21 de Marzo, tres bolsas de plástico en las que había brazos, piernas y la cabeza de un hombre, con los ojos cubiertos y la boca tapada con cinta canela.  

Con base en el listado de grupos criminales elaborado por el Centro Nacional de Planeación, Análisis e Información para el Combate a la Delincuencia (Cenapi) de la Fiscalía General de la República (FGR), en la demarcación gobernada por Alfredo del Mazo opera una célula de la Familia Michoacana conocida como La Empresa, además de un grupo desertor de ésta que se hace llamar La Nueva Empresa y antes era conocido como Guerreros Unidos. La DEA también incluye al CJNG en esta entidad.  

Por el mensaje que dejaron cerca del cuerpo desmembrado del 29 de enero, una de las líneas de investigación que sigue la Fiscalía General de Justicia del Edomex es una disputa entre la Familia y el CJNG por la extorsión y el narcomenudeo.  

El Estado de México informó que, además de los más de 5 mil cadáveres anónimos, en 2011 halló diez cuerpos en bolsas de plástico, canales de aguas negras, carreteras o parajes, en Tlalmanalco, tres de éstos con signos de tortura. Asimismo, que en 2018 encontró uno más en San Simón de Guerrero, que tampoco fue identificado.

Frente a la Basílica de Guadalupe, junto a la estatua de Juan Pablo II, un cráneo humano fue encontrado el 16 de febrero pasado, en la Ciudad de México. Con la categoría “restos diversos”, el Instituto de Ciencias Forenses de la capital registró 512 piezas humanas. Su recuento llega hasta el 16 de julio de 2019, cuando localizaron piezas humanas en Jardines de Coyoacán, aunque no identificaron si eran de hombre o mujer. Asimismo, recibieron 2 mil 965 cadáveres anónimos entre 2010 y 2019, que remitieron a las fosas comunes.

El triángulo de la muerte

Triángulo Dorado es el nombre que recibe la región mexicana que conforman Durango, Sinaloa y Chihuahua, zona de control del Cártel de Sinaloa y, según la DEA, refugio de Ismael El Mayo Zambada.

En este triángulo, tres mil 610 cadáveres anónimos y restos óseos han sido descubiertos.  

En Chihuahua, 2 mil 519; en Durango, 451. El año con mayor registro en esta última entidad fue 2011, con 240, en los municipios de Durango, Vicente Guerrero, Pueblo Nuevo, San Juan del Río, Cuencamé, Tepehuanes y Santiago Papasquiaro, mientras que en Sinaloa 640 han aparecido de 2010 a 2018.

El Cártel de Sinaloa, mediante Los Salazar y Los Memos, también está en Sonora, enfrentado con la célula de El Dos mil y/o El Panchillo Huevos, que pertenece a Los Beltrán Leyva. En esta entidad, mil 598 cuerpos, osamentas o restos óseos fueron remitidos a la fosa común tras ser encontrados en Hermosillo, Magdalena, Nogales, Peñasco, San Luis Río Colorado, Cananea, Caborca, Navojoa, Obregón y Guaymas.

Los de Sinaloa también ejercen control en Coahuila, donde 793 cuerpos y restos óseos han sido localizados: 36 en la región Norte 2; 66 en Norte 1; 18 en la región carbonífera; 85 en Centro; 215 en el sureste; 50 en Laguna II, y 323 en Laguna I.

En esta parte del norte del país, el simbolismo que tiene el desmembramiento humano es distinto: en el panteón Jardines del Humaya, en Culiacán, Sinaloa, sobre la lápida de mármol de la tumba del capo Arturo Beltrán Leyva, El Jefe de Jefes, en una ocasión una cabeza humana ensangrentada fue colocada y junto a ella dos arreglos florales. Era una ofrenda; la decapitación, explicaría entonces el criminólogo Enrique Zúñiga, había alcanzado niveles de ritual y goce por la muerte.

Lugar de cárteles, lugar de muertos

En Tamaulipas, centro de operaciones del Cártel del Golfo (CDG) y plaza que, tras escindirse de ellos, le pelearon Los Zetas, 700 cadáveres no identificados han sido enviados a la fosa común, y 232 osamentas y otros fragmentos humanos han sido localizados.

Mediante sus células de Los Talibanes y Los Pelones, el CDG también está en Quintana Roo, donde Servicios Periciales de la Zona Sur reportó 73 cadáveres no identificados en nueve años. Sólo uno es femenino y fue encontrado en 2018 en Othón P. Blanco. El ministerio público estableció en la causa de muerte “homicidio”.  

Del total, en los expedientes de 47 cuerpos el servicio médico forense colocó como motivo del deceso: “natural”, sin más pormenores. La fiscalía, además, reconoció 74 osamentas de 2007 a 2018, 60 sin identificar.

De igual forma, Servicios Periciales Zona Norte reportó dos cadáveres anónimos enviados a la fosa común en 2015, tres en 2017 y dos en 2018, más cuatro que permanecen en resguardo del Semefo de Cozumel: uno hallado en 2018 y el resto el año pasado.

En Michoacán, con Los Caballeros Templarios en pugna con el Cártel Jalisco, 446 cadáveres no identificados y 16 restos óseos entre 2017 y 2019 han aparecido, en tanto que en Guerrero 907 cuerpos han sido hallados, 674 en la región de Acapulco, donde opera el Cártel Independiente de Acapulco, que la FGR supedita a Los Beltrán Leyva. Además, otros 185 hallazgos corresponden osamentas y otros restos humanos.

Los Beltrán también se encuentran en Aguascalientes, que registra 87 cadáveres no identificados de 2010 a 2018; además, hasta noviembre de 2019 la Dirección General de Investigación Pericial tenía 19 más en refrigeración en espera de completar el archivo básico y que el Ministerio Público definiera el destino de cada uno.

El Cártel Jalisco, la organización criminal más poderosa, según EU, con presencia en 24 estados, domina Guanajuato –672 cuerpos no reclamados de enero de 2012 a septiembre de 2019, la mayor incidencia ocurrió en León, con 127, 57 de estos el año pasado–, y también Morelos, donde en 2016, del 24 de mayo al 3 de junio, fueron inhumados 117 cadáveres en la fosa ministerial de la Fiscalía General del Estado, ubicada en el Panteón Jardines del Recuerdo, en Cuautla.

Asimismo, en Colima, otra de las plazas que controla, la Dirección de Servicios Periciales documentó 354 cadáveres anónimos de 2010 a 2019, incluidas osamentas y otras partes no especificadas de siete cuerpos de hombres hallados en Alcaceres, el 15 de septiembre de 2017. 

Además, en otra clasificación denominada “osamentas y otros restos humanos” registró 72 hasta 2018, más 132 en 2019, clasificados como “indicios o restos humanos”.  

Incluso, la llegada del Cártel de Sinaloa, quien disputa la plaza al CJNG, fue anunciada con una decapitación: los primeros días de junio de 2015 la organización, que entonces mandataba “El Chapo”, colocó un mensaje junto a un hombre cuya cabeza había sido cercenada en Manzanillo; anunciaba su incursión al territorio y lanzaba la amenaza de “cazar” a los “contras” bajo las órdenes de “El Mencho”.

Buscaban ruinas, hallaron hueso

Aunque no contestó la última solicitud, en 2017 Hidalgo afirmó que desde 2011 y hasta noviembre de ese año había encontrado 337 vestigios humanos, de los cuales sólo en siete casos tenía indicios de identidad.

Uno de los sucesos es el de un grupo de jornaleros que, en busca de piezas arqueológicas, excavó en el cerro de San Pedro, zona limítrofe entre los municipios de Apan y Almoloya, en el Altiplano. En una cavidad encontraron un fémur junto con posibles vestigios de una cadera.

El 8 de enero de 2017, unos metros delante de donde fueron halladas dos manos cercenadas frente al bar Montecarlo, en la colonia Barrio Alto, en Tula, policías municipales encontraron una cabeza mutilada. Tula, sede de la refinería Miguel Hidalgo, es una plaza disputada por el CJNG y Los Zetas Vieja Escuela; ahí, según el mapeo delictivo del Ejército, pelean tanto por la droga como por el huachicol.

En Zacatecas, una cabeza, pies y manos fueron hallados en un predio denominado El Paplote o El Salto Noria de Ángeles. El cráneo, que había sido perforado con arma blanca, forma parte de los 317 cadáveres completos o incompletos, así como restos óseos contabilizados por la fiscalía estatal.

En Oaxaca, con base en los archivos del Servicio Médico Forense, 42 cadáveres han sido inhumados de 2014 a 2018 –único registro que proporcionan– y 23 restos óseos han aparecido desde 2014, los últimos 14 en 2019: uno en cada uno de los siguientes municipios: Silacayopan, Huajapan, Tlazoyaltepec, Zimatlán, Tehuantepec, Ayutla, San Lorenzo Cacaotepec, Etla, San Agustín de las Juntas, Pochutla y Ejutla de Crespo, así como dos en Santa Cruz Xoxocotlán y Miahuatlán.

Además de estos 23, el Semefo reportó una pierna cercenada en Tlacolula de Matamoros, en 2019.

Puebla documentó 988 cadáveres sin identificar entre enero de 2010 y octubre de 2019, la mayor incidencia ocurrió en el último año: 250, entre estos, 22 en Metlaltoyucan, 30 Xicotepec y 35 en Huauchinango.

Querétaro tiene 250 cadáveres y restos humanos, pero su recuento llega hasta 2017. Tabasco, 345 cuerpos, más cinco osamentas halladas en 2017, 13 en 2018 y dos en 2019. Del total de cadáveres anónimos, 248 aparecieron en Centro, 25 en Huimanguillo y 16 en Macuspana, los municipios con mayor incidencia. Mientras que Chiapas contó 283 cuerpos no identificados en la zona metropolitana. En todos estableció como causa una muerte violenta.

Nuevo León sumó mil 974 cuerpos no identificados enviados a las fosas comunes de Monterrey, Cerralvo y Melchor Ocampo, más 848 osamentas o restos humanos; Yucatán, 302 cadáveres y 41 osamentas no identificadas, mientras que Campeche sólo reconoció diez cadáveres anónimos entre 2014 y 2019: seis en la capital, uno en Cakini, otro en Carmen, uno más en Champotón y el último en Escárcega. Antes de ese periodo, afirmó, no tiene estadística. 

Tlaxcala, San Luis Potosí y Baja California no respondieron a las solicitudes de La Silla Rota, en tanto que en Baja California Sur, disputada entre la célula Del 28 del Cártel de Sinaloa y Los Mazatlecos de Los Beltrán Leyva, aunque en el portal Infomex hay un documento con el folio 00523819, que corresponde a la solicitud, la plataforma no permite descargarlo.

Tampoco contestaron Nayarit ni Veracruz, con presencia del Cártel Jalisco Nueva Generación. En el caso de la entidad gobernada por Cuitláhuac García pese a que en Tihuatlán, en un rancho que fue propiedad de Los Zetas, La Galeana, los huesos de personas que fueron asesinadas no dejan de brotar de la tierra.

(diego joaquín)