Durante una semana, Ámsterdam albergó a más de 15 mil personas, entre ellas científicos, activistas, defensores de derechos humanos, artistas, integrantes de las familias reales,  políticos, médicos, entre otros, quienes compartían una preocupación: cómo disminuir las tasas de VIH en la población mundial y lograr el Objetivo de Desarrollo Sostenible 3, referente al ámbito de la salud y que plantea poner fin a las nuevas transmisiones del virus de inmunodeficiencia humana en el planeta para 2030.

Reunidos en el marco de la 22 Conferencia Internacional de Sida, cuyo lema fue Rompiendo barreras, construyendo puentes, no escucharon noticias tan alentadoras los primeros días. Un reporte del Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH y Sida (Onusida) reveló que las nuevas infecciones del virus sólo han disminuido un 18 por ciento durante los últimos siete años, de 2.2 millones en 2010 a 1.8 millones en 2017, lo cual aún es insuficiente para reducirlas a menos de 500 mil al año, como medida para controlar la pandemia y erradicarla en los próximos 12 años.

Virus de Inmunodeficiencia Humana

Sin embargo, en el ombligo del evento, el miércoles, se presentaron los resultados del estudio PARTNER 2, una investigación consistente en evaluar la transmisión del VIH por parte de una persona que vive con el virus, pero que toma su tratamiento, a una persona que no lo tiene, mostró que tomar los medicamentos antirretrovirales de manera correcta mejora de manera considerable la condición de salud de quien vive con el VIH, al grado de que su sistema inmunológico funciona a su máxima capacidad, se reduce la concentración del virus en su sangre y la posibilidad de que lo transmita a otra persona es prácticamente de cero por ciento.

Este estudio ratificó lo que tres estudios presentados en años anteriores proponían. El uso de medicamentos antirretrovirales, aquellos que inhiben la replicación del VIH en el organismo, en forma adecuada, disminuye de manera sustancial la posibilidad de transmitir el virus a otras personas. En las tres ocasiones anteriores, las tasas disminuían de manera considerable. Ahora, el equipo de investigadores afirmó, de manera tajante, que una persona con calidad de indetectable, es decir, cuyos niveles de virus en la sangre son casi nulos, no puede transmitir el VIH a otra. Un mensaje de esperanza, coincidieron muchos de los asistentes.

Ahora el reto consistirá en ampliar la cobertura, pues cifras de ONUSIDA indican que de los 36.9 millones de personas con VIH alrededor del mundo, sólo 21.7 millones están bajo tratamiento.

Otro de los temas discutidos fue el del respeto a los derechos humanos de las personas con VIH y los cambios legislativos en las leyes de más de 70 países que sancionan penalmente a quienes, presumiblemente, pudieron haber expuesto o transmitido el virus a otra persona, a pesar de que no hay manera científica de comprobarlo, pues la punición, la discriminación por condición de salud, y el estigma alrededor del tema son factores sociales que impactan en la respuesta a la situación, pues desincentivan a las personas a realizarse pruebas de detección y genera la pervivencia de un ambiente de condena.

Criminalización del VIH

En México, este tema se debatió en la Suprema Corte de Justicia de la Nación el pasado 30 de abril al analizar la acción de inconstitucionalidad 139/2015, promovida por la Comisión Nacional de Derechos Humanos, a petición del Grupo Multisectorial en VIH/sida e ITS del estado de Veracruz, ante la modificación del artículo 158 del Código Penal veracruzano, que establecía penalizaciones a quienes pusieran en riesgo a otra persona de una infección de transmisión sexual. La sentencia fue en contra de la reforma.

El tema fue monitoreado por organizaciones nacionales como la Red Mexicana en contra de la Criminalización del VIH, e internacionales como la Red Justicia por VIH en todo el Mundo y Sero Project, que en Ámsterdam se sumaron al llamado de la comunidad científica internacional a erradicar mitos sobre la criminalización del VIH con base en evidencia científica, pues en varias partes del mundo se ha enjuiciado a personas que viven con el virus por escupir, por utilizar los mismos cubiertos que otras, por acudir al mismo baño, entre otras situaciones en las que es clara la imposibilidad de una infección.

A diferencia de otras ediciones de la Conferencia, en la que se celebra a la próxima ciudad en la que se alojará el evento sobre VIH más concurrido y relevante del mundo, en esta ocasión, se cuestionó el nombramiento de San Francisco, California, como propuesta de sede para 2020.  Algunos de los factores para esta negativa por parte de la sociedad civil son que Estados Unidos es uno de los países con mayor número de leyes que penalizan en VIH, y que considera al VIH como un motivo para impedir la entrada al país. Pero, los más fuertes, han sido las recientes medidas tomadas por Donald Trump de revivir la política de Ronald Reagan para que los programas de ayuda internacional estadounidenses no den fondos a organizaciones de la sociedad civil, de cualquier parte del mundo, relacionadas con actividades para dar información, referir o dar servicios relacionados con aborto legal o hacer abogacía para legalizarlo, independientemente de si reciben fondos públicos o privados o lo hace con sus recursos propios.

Varias de estas organizaciones recibían fondos del Plan de Emergencia del Presidente para el Alivio del Sida para realizar actividades de prevención del VIH, pero al también abordar en sus agendas el tema de aborto, los fondos les fueron retirados.

Sumado a la reciente instrucción del presidente Trump para dar de baja de la armada estadounidense a toda aquella persona que sea considerada como "inoperante" o que por alguna causa no haya podido cumplir con sus funciones en los últimos doce meses. Dentro de la lista de factores para considerar a una persona como "inoperante" está el ser VIH positivo. Situación que afecta a más de mil 200 elementos activos en las fuerzas militares.

Conferencia Internacional

Lo que sí se celebró es que el próximo año tendrá lugar en la Ciudad de México la 10 Conferencia Internacional sobre Ciencia y VIH, organizada por la Sociedad Internacional del Sida, esperando reunir a más de 6 mil científicos de todo el mundo para continuar debatiendo sobre las nuevas rutas para llegar a la erradicación de la pandemia, mejorar las medidas de prevención, revisar la nueva evidencia sobre una posible vacuna y mejores fórmulas de tratamiento para incrementar la adherencia de las personas, y por ende, mejorar su calidad de vida y las posibilidades de transmisión.

Entre tanto, el Museo de la Ciudad de México alojará hasta el próximo 19 de agosto la muestra artística  El  chivo  expiatorio:  Sida  +  Violencia  +  Acción , en la cual, 18 artistas exploran  las  problemáticas  que  trascienden  la  crisis  epidemiológica  y  que  están  relacionadas  con  prejuicios  de  clase,  raza,  género,  sexualidad  y  adicción, a 35 años de haberse registrado los primeros casos de VIH y sida en el país. En cada una de las obras, hay una reflexión sobre las diferentes problemáticas sociales y políticas derivadas de la irrupción en la escena pública de una condición de salud que ha puesto a prueba las definiciones tradicionales de afectividad, cuerpo y sexualidad en los contextos institucionales, comunitarios y personales.

Más allá del recorrido histórico y artístico a realizar al interior de la exposición, Chivo expiatorio es una muestra de que debemos de hablar de múltiples respuestas al VIH, desde diferentes campos de acción, entre ellos el arte, que, de acuerdo con el filósofo Martin Heidegger, "es aquello que permite brotar la verdad".

¿Justicia para todas?

@leonardobastida | @OpinionLSR | @lasillarota




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