Opinión

En camisa de once varas

¿No hubiera sido mejor aceptar el reto de enfrentar un aumento de tarifas arancelarias para defender nuestra soberanía? | Ricardo de la Peña

  • 17/06/2019
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Aunque lo más factible es que sea una referencia arquitectónica, relativa a la altura de una muralla entre dos torres, cuentan las leyendas medievales que meterse en camisa de once varas es un acto público reclamado a un padre para la adopción de un niño, al que introducía y luego sacaba de una camisa sumamente amplia, para mostrar que asumía por propia decisión los deberes propios de la paternidad. Es por ello que aún hoy día uno se mete en camisa de once varas cuando se involucra en problemas que no conoce, que no le competen o que no le reportan beneficio.

La promesa original

Si se quiere encontrar un origen remoto al problema migratorio que estalló este mes de junio, puede ubicarse en dos lados: por una parte, por la grave situación que viven las naciones centroamericanas y el impulso que ello genera a que abandonen sus países con rumbo hacia el paraíso imaginado que es y ha sido Estados Unidos. Pero, por otro lado, por las propuestas iniciales del actual presidente mexicano de otorgar permisos de tránsito y residencia, trabajos y educación a los migrantes de Centroamérica.

La mezcla de ambas circunstancias se tornó explosiva cuando el flujo mensual de migrantes que cruzaban desde Centroamérica y otras naciones a nuestro vecino norteño rebasó, por mucho, las cien mil personas. El gobierno estadounidense respondió a las pretendidas puertas abiertas del mandatario mexicano con agresividad y racismo, como es su costumbre y puso al nuestro ante una encrucijada: aceptar un vergonzoso cambio en materia migratoria o enfrentar la imposición de aranceles a los productos mexicanos.

La capitulación inicial

Y aunque disfrazada de gloriosa defensa de la soberanía, el gobierno federal mexicano capituló ante el extranjero. A partir de ahora, nuestra política hacia los migrantes centroamericanos se convierte en ese deseado muro que reduzca los flujos, que son y seguirán siendo sin embargo incontenibles, apenas pudiendo acotarse a niveles que eventualmente sean aceptables para quien impone las reglas de juego, quien siempre podrá regresar a las presiones y chantajes. Desviaremos así a la nueva Guardia Nacional de sus funciones originales, para dedicarla a servir como una especie de patrulla fronteriza al servicio de la nación vecina.

Pero existe un segundo componente, que se agravará al paso del tiempo: México se convierte en el espacio de retención de la población solicitante de asilo en Estados Unidos, en lo que los jueces deciden su situación. Ahora tendremos que quedárnoslos, atenderlos, darles empleo, vivienda, educación y alimentación por un tiempo indefinido. Ello, en detrimento de los recursos disponibles para los nuestros; ello, afectando la estructura demográfica de múltiples localidades. ¿No hubiera sido mejor aceptar el reto de enfrentar un aumento de tarifas arancelarias, sumando fuerzas entonces con otros afectados por esa medida, para defender nuestra soberanía?

Cuatro crisis paradójicas

@ricartur59 | @OpinionLSR | @lasillarota