CASO LULA DA SILVA

Ejército brasileño, factor clave en caso Lula

La cúpula del Ejército brasileño entró de lleno en la campaña de presiones al Supremo Tribunal Federal sobre el expresidente brasileño
Ejército brasileño, factor clave en caso Lula

Tras su condena en segunda instancia a 12 años de prisión, acusado de ser sobornado por Odebrecht con un apartamento en la playa, la solicitud de habeas corpus (concepto busca evitar los arrestos arbitrarios y que garantiza la libertad personal del individuo) de Luis Inácio Lula que este miércoles examinará el Supremo es la última oportnuidad del expresidente para eludir su ingreso en la cárcel.

Lula, que viene de un accidentado recorrido por el sur del país, donde autobuses de su caravana llegaron a ser tiroteados, ha persistido en su presencia pública en los últimos días. Su discurso y su estrategia es erigirse, una vez más, en la voz de las clases populares y presentar el proceso judicial como un simple intento de acallarlo por parte de la elite del país.

El Partido de los Trabajadores ha llegado a equiparar el eventual encarcelamiento de Lula con el reciente asesinato, aún sin esclarecer, de la concejal izquierdista de Rio de Janeiro Marielle Franco.

La cúpula del Ejército brasileño entró de lleno en la campaña de presiones al Supremo Tribunal Federal (STF), que este miércoles debe decidir sobre el recurso de Luis Inácio Lula da Silva contra la orden de prisión dictada por los jueces que el pasado enero lo condenaron a 12 años por corrupción.

Mientras miles de personas, convocadas por movimientos de derecha, se manifestaban en la noche de este martes en 50 ciudades del país para exigir el encarcelamiento del expresidente, el comandante en jefe del Ejército lanzaba un mensaje en Twitter:


"Aseguro que el Ejército brasileño juzga compartir el anhelo de todos los ciudadanos de bien de repudio a la impunidad y de respeto a la Constitución, del mismo modo que se mantiene atento a sus misiones institucionales".

Poco después, al menos tres generales se sumaron en tono exaltado a la declaración de su jefe. "Tengo la espada al lado, la silla equipada, el caballo listo y aguardo sus órdenes!!", respondió, también por Twitter, el general Paulo Chagas.

Por la misma vía, surgieron las voces marciales de otros dos miembros de la cúpula militar. "COMANDANTE!!!. Estamos juntos en la misma trinchera", escribió el general Miotto.

"Estamos juntos, comandante", terció el general Freitas. Horas antes, otro general, este en la reserva, Luís Gonzaga Schroeder, había declarado al periódico O Estado de S. Paulo que si Lula no es enviado a la cárcel, "el deber de las Fuerzas Armadas es restaurar el orden".

El Ejército brasileño ya había venido en los últimos meses dando muestras de su interés por entrar de lleno en el debate político, cada vez más caldeado en el país, ante la pasividad del gobierno de centro derecha del presidente Michel Temer.

Semanas atrás, un general aún en activo, Antonio Mourão, habló públicamente de la posibilidad de una intervención militar, sin que mereciese ninguna sanción. Poco después, Mourão pasó a la reserva y en su discurso de despedida hizo un encendido homenaje al general Brilhante Ustra, uno de los mayores torturadores durante la dictadura militar que comandó el país entre 1964 y 1984, publicó el periódico El País.

"Lejos de reprocharle su actitud, la máxima autoridad del Ejército, el general Villas-Boas, transmitió mensajes ensalzando la figura de su compañero retirado. Mourão ya había expresado su deseo de apoyar en las elecciones presidenciales del próximo octubre al candidato ultraderechista Jair Bolsonaro, el segundo mejor colocado en las encuestas tras Lula, también exmilitar y orgulloso apologista de la dictadura", publicó el diario.

Los mensajes de los militares este martes provocaron una ola de reacciones, a favor y en contra, en las redes sociales. El ministro de Defensa, Raúl Jungmann, intervino para minimizar las palabras de los generales. Pero incluso el anterior fiscal general de la República, Rodrigo Janot, autor él mismo de una denuncia contra Lula, expresó su preocupación respondiendo al tuit del general Villas-Boas: "Eso definitivamente no es bueno. Si fuese lo que parece, otro 1964 (fecha del último golpe militar) será inaceptable. Pero no creo en eso realmente".

La entrada en escena del Ejército ha sido la coronación a una campaña de presiones dirigida en los últimos días contra el STF, por detractores y partidarios de Lula, para intentar condicionar su decisión sobre el posible encarcelamiento del expresidente. Tanto ha ido subiendo la temperatura que, en un gesto insólito, la presidenta del Supremo, Carmen Lúcia, grabó un mensaje de televisión para pedir "serenidad" en medio de "estos tiempos de intolerancia e intransigencia contra personas e instituciones".

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AJ







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