“No tengo ni dónde caerme muerta”, desempleo en tiempos de coronavirus

“No tengo ni dónde caerme muerta”, desempleo en tiempos de coronavirus

Especialistas coinciden en que los empleos perdidos por la pandemia no se recuperarán en la nueva normalidad e, incluso, podría tardar hasta 4 años

DINERO
  • Marco Antonio Martínez, Eduardo Rubio y Christian González
  • 08/06/2020
  • 08:01 p.m. hrs
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Lorena Cruz prefirió renunciar a su empleo como cajera en un supermercado de Tijuana antes que contagiarse de coronavirus.

Era abril y corrían las primeras semanas de la emergencia sanitaria; hoy oficialmente la ciudad tiene más de 2 mil casos positivos y cerca de 600 defunciones, mientras que Baja California rebasó los mil decesos.

“Varias de mis compañeras se incapacitaron por síntomas. De verdad al principio yo no creía nada, pensaba que era mentira”, narra Lorena.

Pero cuando una de sus amigas dio positivo y contagió a su pequeña hija, ella entendió la seriedad del problema.

“Por lo que me cuenta es muy feo, dice que pensaba que iba a morir. Y uno siente feo de saber que es una enfermedad mortal y que se la puedes transmitir a tus hijos y a toda tu familia”, agrega.

Recuerda que una parte del personal fue retirado por ser vulnerable a un contagio, pero siendo una actividad esencial la tienda sólo aplicó las medidas de prevención. Estos cambios le trajeron a ella nuevas responsabilidades y eso aumentó su temor.

Tenía que recibir en la puerta de entrada a los compradores, rociar sus manos con desinfectante, comprobar que usaran cubrebocas, que no llevaran niños y que guardaran su distancia.

“La gente no entiende, por eso a mí me dio mucho miedito estar trabajando ahí, porque la gente no hace caso”, recuerda.

Fue entonces cuando pidió permiso para ausentarse, pero en cambio le ofrecieron renunciar y solicitar de nuevo su empleo dentro de seis meses, previendo que para entonces la emergencia haya disminuido de intensidad.

SIN INGRESOS

De acuerdo con la Encuesta Telefónica de Ocupación y Empleo (ETOE) que presentó el INEGI a inicios de mes, 12.5 millones de mexicanos salieron de la población económicamente activa, principalmente por el aumento de la población que se encuentra suspendida temporalmente de sus ocupaciones sin ingresos ni garantía de retorno. 

Además, la ETOE confirmó que en abril se perdieron 2.1 millones de empleos formales versus 10.4 millones de informales.

Lorena sólo estuvo alrededor de siete meses en ese trabajo, el cual consiguió cuando su esposo fue incapacitado por un problema de salud. Ahora, con dos hijos, advierte que pronto, como muchas familias, tendrán que enfrentar los gastos del regreso a clases.

Espera que con el salario de su marido como técnico en una empresa de telecomunicaciones pueden salir adelante, y ella confía en regresar al supermercado para retomar el trabajo donde se sentía cómoda antes de la pandemia.

Sin embargo sabe que varios pequeños y medianos negocios ya no podrán reabrir sus puertas y eso significa competencia en las filas del desempleo.

Según la Secretaría de Economía y Desarrollo Sustentable de Baja California, tan solo en abril la pandemia ocasionó la pérdida de más de 21 mil plazas formales, y en el peor de los escenarios la cifra podría superar las 70 mil en todo el estado.

“Sí va a haber mucha gente buscando empleo, puede caber la posibilidad que cuando quiera entrar, no haya vacantes”, comenta Lorena.

Héctor Márquez, director de área de desarrollo comercial y relaciones institucionales de Manpower Group en Latinoamérica, y Rodolfo de la Torre, del programa de desarrollo social del Centro Económico Espinosa Yglesias, coincidieron en que los empleos perdidos no se recuperarán en la nueva normalidad.

En entrevista para La Silla Rota, Héctor Márquez previó que debido al desplome de los empleos a causa de la pandemia, los salarios en México, que ya de por sí se encontraban rezagados, no aumentarán en un buen rato.

Asimismo, pronosticó que los empleos en el sector servicio, uno de los sectores más golpeados por la pandemia, tardarán en regresar a su situación actual, ya que aunque reabran los hoteles, restaurantes y tiendas departamentales, será de manera paulatina.

Por su parte Rodolfo de la Torre dijo que para volver a recuperar los empleos perdidos por la pandemia por lo menos pasarán cuatro años. 

Además, el sector poblacional más afectado por edad es el compuesto por las personas de entre 34 y 40 años, y consideró que el gobierno federal aún no ha tomado medidas para impulsar el empleo, pues aunque la caída del Producto Interno Bruto puede llegar a ser del 7 por ciento, el gobierno mexicano no ha dedicado ni el 1 por ciento para revertir el impacto del impacto económico negativo.

De acuerdo con el Banco de México, 50.2% de los empleos formales está en riesgo de sufrir afectaciones por el impacto económico de la crisis del coronavirus; es decir,10.2 millones de empleos son vulnerables. 

Banxico identificó cuatro factores que han afectado y elevado la tensión en el mercado laboral del país a causa de la crisis por la pandemia del covid-19. El primero de ellos es el cierre de plantas de manufactura en Asia, lo que redujo la disponibilidad de algunos insumos e impactó la producción nacional. El segundo, la suspensión de la actividad económica en Estados Unidos, lo que mermó la demanda de productos mexicanos, así como el freno al turismo internacional.

El tercer factor es el cierre temporal de las empresas no esenciales en México que se prolongó entre marzo y mayo. Y el cuarto, el confinamiento en los hogares que ha llevado a un menor nivel de gasto, particularmente en el rubro de los servicios.

SOBREVIVIR ENTRE LA PANDEMIA 

En comparación con el primer trimestre del año pasado, la tasa de desempleo en Chiapas bajó en este 2020 a 2.62 por ciento, es decir .53% menos, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo del Instituto Nacional de Geografía y Estadística (Inegi), instancia que coloca a esta entidad sureña con la tasa de más bajo desempleo a nivel nacional, durante ese lapso.

No obstante, a pesar de las estadísticas, quien desde marzo “no ve lo duro sino lo tupido” es Julia, maestra de una guardería en la ciudad de San Cristóbal de Las Casas, misma que, al inicio de la pandemia, recibió la primera mala noticia por parte de la directora y dueña del establecimiento: las labores pararían y no habría para cuándo pagarle por sus servicios. 

Al mes, la madre de dos hijas mayores de edad obtiene poco más de 2 mil pesos mensuales por cuidar de lunes a viernes, de 7 de la mañana a 5 de la tarde, a casi una decena de niños del área de lactantes, una labor “titánica” porque además tiene que abrir el negocio y, por ende, dejar todo en orden antes de que se retire a descansar.


A pesar de que en la actualidad nadie depende de ella, explica que su situación se agravó desde enero, pues le dejaron de pagar la mayor parte de su sueldo “y, para colmo, apenas el mes pasado nos llamaron a una reunión y ahí nos dijeron que la guardería abriría, si habría luz verde, hasta mediados de agosto”.

La mujer de 41 años de edad, originaria de este Pueblo Mágico, ubicado en la región Altos de Chiapas, lamenta que ni siquiera le dieran certidumbre de que le liquidarían el adeudo, es decir alrededor de 5 mil 500 pesos.

“(Dinero) que ya desquité, por eso no se me hace justo, trabajé duro, es lo mío; yo vivo al día, pago renta del cuarto donde vivo, luz, agua, mi gas (LP), transporte”, lamenta.

Tras advertir que “no tengo ni dónde caerme muerta, porque ni seguro social nos daban”, Julia se come las uñas, se toma el cabello, está desesperada. Lo que más lamenta, dice, es que apenas sacó para “medio comer”. Desde que dejó de asistir a la guardería obtiene, al día, máximo 100 pesos porque cuida de forma particular al bebé de una clienta, y “saca otro poquito más” como empleada doméstica en otro domicilio.

Sin embargo, si hay algo que le “quita el sueño” es una serie de adeudos que arrastra.

“Mi esperanza era que me pagaran al menos lo que me deben, pero ni eso… ¡qué de menos esperar que nos apoyaran en estas semanas de pandemia! ¡Ni cómo encerrarnos!, como lo recomiendan las autoridades de Salud”.

Para ella, quien apenas terminó la secundaria, sabe que la situación es compleja, y más en estos momentos que se ha topado con varias dificultades, como el que la mayoría de empresas no contrate personal, o le achaquen su edad.

“Donde sí hay espacios, pues me dicen que no, porque requieren de gente más jovencita, y eso me desespera, me desanima”.

Tanta ha sido su aflicción, externa, que incluso ya intentó buscar el apoyo del gobierno federal, es decir una especie de crédito para sopesar este mal momento que vive, “pero también es muy complicado, intenté y nada, ponen muchas trabas, no me aceptaron porque solo era para personas que estuvieran dadas de alta en el IMSS, y pues como dije, ¡ni tengo!” 

Durante la presentación del sexto informe de "Covid Industrial", a finales de mayo, José Luis de la Cruz, director del Instituto para el Desarrollo Industrial y Crecimiento Económico (IDIC), alertó que el cierre de empresas por la pandemia de covid-19 conducirá a una cifra histórica de 34 millones de personas en el empleo informal. 

Esto significa un aumento de tres millones de personas en un trabajo sin acceso a la seguridad social en México, precisó.

De acuerdo con el informe “Coyuntura Laboral en América Latina y el Caribe. El trabajo en tiempos de pandemia: desafíos frente a la enfermedad por coronavirus (covid-19)", elaborado en forma conjunta por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y la Organización Internacional del Trabajo (OIT), los países deben considerar medidas extraordinarias como la entrega de un Ingreso Básico de Emergencia de 6 meses y, en el caso de México, una medida que considere a la población que está fuera de los programas sociales.

"La crisis de la COVID-19 implica oportunidades y desafíos para el fortalecimiento de las políticas sociolaborales de la región. La urgencia ante la gravedad de esta crisis debería acelerar la provisión de recursos a los programas que garanticen ingresos y sostengan los puestos de trabajo de los trabajadores formales e informales y sus familias", señala el documento.

Aclara que a pesar de los apoyos, las prestaciones no contributivas para los trabajadores informales, como los subsidios directos con los que se busca entregar un mínimo de ingresos durante esta crisis, son una herramienta muy necesaria, pero generalmente los niveles de las prestaciones suelen ser insuficientes y la cobertura limitada. 

Por ello, los organismos proponen ir moviendo los empleos cada vez más a la formalidad, “el trabajo decente es acerca de eso, de cómo ir formalizando”.

PANORAMA SIMILAR AL 2009

Héctor Márquez, de Manpower Group, explicó a La Silla Rota que uno de los sectores que tendrá la situación más complicada con la nueva normalidad será el de servicios, al que pertenecen hoteles y restaurantes, así como las tiendas de autoservicio.

“Todo el sector servicios fue de los que más hemos visto sufrir y lo que es el área de ventas para tiendas departamentales y de autoservicios el personal que antes las impulsaba fue dado de baja temporalmente”, dijo.

En el caso de los hoteles aunque estos comiencen a abrir en julio, si antes tenían 3 personas en recepción ahora solo habrá uno y si había 2 restaurantes, con pocos clientes sólo convendrá que abra uno y el personal que atienda será proporcional.

La situación más parecida a la actual se dio en 2009 y la recuperación tardó. “Yo creo va a ser de manera similar y la recuperación no va a ser este año”, previó.

Respecto a los puestos que tendrán auge y se han movido durante esta época y así seguirán con la nueva normalidad, señaló que hasta mayo eran los relacionados con logística, la entrega a domicilio de comida o paquetería y mensajería, desde trasnacionales hasta empresas muy locales o restaurantes.  

“Sí hubo de esos puestos una demanda importante y ahora son los que hay”.

También con la entrada en vigor de la tercera etapa de la nueva normalidad y la autorización de hacer actividades consideradas no esenciales, hay vacantes en la manufactura, en la industria del transporte, sobre todo en ciertas regiones del norte del país.

“Ya tuvimos mil nuevas vacantes para puestos de operarios, ya se empieza a solicitar personal para esos sectores”, explicó.

Agregó que los meses de abril a junio no son los mejores para algunos sectores como el campo, pero a partir de julio comienzan a mejorar.

Una modalidad que puede ponerse de moda es la del trabajador temporal, algo común en México, donde se suele poner a prueba a los nuevos trabajadores durante tres meses.

“Seguramente habrá muchas oportunidades para el empleo temporal y es un buen trampolín para entrar a organizaciones, sí va a haber mucho de eso”.

TRABAJOS MAL PAGADOS

Lo que no subirá de su nivel será el promedio de salarios, que es de 12 mil pesos, pese a que México está rezagado en aumentar el poder adquisitivo.

“No existen las condiciones para pensar que va a cambiar y habrá mejores sueldos, sí ha habido en el salario mínimo registrado en el IMSS pero este sueldo promedio anda por los 12 mil pesos al mes. Muchos empleos tienen esta particularidad de ser sueldos bajos”, describió.

“No creo que vayan a ser más bajos, ya no hay para dónde, ya de por sí estaban bajos y con los sueldos bajos todos compiten con la informalidad y ese empleado así prefiere irse a la informalidad. El principal competidor no es una fábrica que haga lo mismo sino la posibilidad de autoemplearse”, explicó.

En tanto, el outsurcing puede ser una opción que tomen algunas empresas, pero destacó que lo importante es que sean empleos formales y que se paguen los impuestos y cuotas de IMSS que permitan generar una mejor calidad de vida y no cause incertidumbre.

PUEDE HABER UN MILLÓN Y MEDIO DE DESEMPLEADOS

El sector formal será el más golpeado por los efectos económicos de la pandemia, advirtió De la Torre, del CEEY.

“Hay que distinguir en el mercado del trabajo el sector formal donde claramente va a haber una situación de desempleo y el sector informal donde muy posiblemente no encontremos algo similar y la razón es que las personas en este último sector suelen acomodarse a alguna actividad rápidamente. Lo que sí ocurre en el sector informal es una caída en las remuneraciones”, explicó.

“En el sector formal tienen hasta cierto punto una protección que les permite estar desempleados durante cierto tiempo, ya sea por la liquidación o su ahorro para el retiro. Ahí sí notamos una caída en el empleo y en el sector formal se estima que pueda haber un millón o millón y medio de desempleados. Hay algunas estimaciones que ponen esta cifra un poco menor, el Banco de México en 800 mil pero otros estiman que pueda llegar a dos millones de personas en el desempleo”, agregó.

En cambio en el sector informal, donde se encuentra la mayor parte de la población ocupada, la caída en las remuneraciones puede ser equivalente a un punto del Producto Interno Bruto, dijo el experto del Centro de Estudios Espinosa Yglesias.

-¿Se prevé que los recontratados que regresen al sector  turismo o los que entrarán a trabajar por primera vez tendrán pérdida del valor del salario?

-Las dos cosas, por el lado del desempleo suelen pasar hasta cuatro años para volver al nivel de empleo que se tenía antes de que se presente una crisis. Entonces sí muchas personas van a pasar a la economía informal o estar en un empleo en una ocupación menos remunerada por lo menos hasta el final de este sexenio. El efecto no será de corto plazo sino de varios años.

-¿Ven medidas de parte del gobierno para enfrentar el tsunami de desempleo?

-Aún no se ven esas medidas, hay cierta parálisis gubernamental, cierta negativa a reconocer la magnitud de lo que viene y una forma de hacerlo es saber que el promedio de las estimaciones de contracción de la economía mexicana ha subido alrededor de 5 por ciento dentro de la caída del PIB a 7 por ciento. Este es el promedio, hay quienes anticipan hasta 10 por ciento o cifras más moderadas. La Secretaría de Hacienda dice que será 3 por ciento. Pero el promedio nos dice mucho, 7 puntos de caída de la economía y para enfrentar esta situación el gobierno está dedicando 0.7 por ciento, ni siquiera un punto porcentual en términos de recursos para enfrentarlo, entonces es absolutamente desproporcionado lo que se viene de crisis y lo que el gobierno plantea como forma de atenuarlo.

-¿Algún sector más afectado?

Por las condiciones de desempleo como caída de remuneraciones, las personas que se encontraban en el apogeo de su vida laboral, digamos entre los 24 y 40 años son las más afectadas. Los jóvenes que apenas comenzaban su vida laboral no van a resentir de inmediato esta situación porque pueden retirarse temporalmente del mercado, sin que represente un mayor problema, pero aquellos  que ya eran padres de familia o tenían una serie de compromisos adquiridos es muy complicado que recuperen su situación en el futuro. A mayor edad lo que hemos visto es que no se ve mayor complicación en el empleo, las personas con mayor experiencia en el trabajo no suelen ser las removidas de inmediato, entonces la afectación es a un grupo de jóvenes.