DINERO

La nueva normalidad obliga a Pymes a reorganizarse para sobrevivir

El paulatino regreso a las actividades implica que las empresas y negocios tengan que adaptar su forma de operar para esquivar el golpe económico que se avecina

  • CYNTHIA PERALTA
  • 10/08/2020
  • 19:30 hrs
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La nueva normalidad obliga a Pymes a reorganizarse para sobrevivir
El experto recomienda una reorganización interna y apostar por la automatización de las empresas y negocios. (FOTO: CUARTOSCURO)

Desde 2017, La Clínica Dental no había parado en su crecimiento económico, hasta la llegada del covid-19, cuando tuvo que reducir citas, aforo, e invertir en la implementación de una serie de medidas higiénicas y de seguridad. Al igual que muchas micro, pequeñas y medianas empresas, hubo que decidir cómo mantener a flote el negocio ante el cruce de la pandemia y con una nueva normalidad incierta.

Para Juan Pacheco Del Río, socio y director de la firma de contadores públicos y consultores de negocios De la Paz, Costemalle - DFK, advierte que en estos momentos viene lo peor para los empresarios debido al impacto económico del coronavirus, por lo que, asegura, la opción que le queda a las empresas es reorganizarse.

“No es que toquemos fondo y rebotemos, aquí vamos a estar en el fondo de la alberca con una economía muy deprimida durante meses, probablemente de aquí a Navidad, un poco más. No vamos a levantarnos en los próximos 6 meses, va a ser muy difícil”, señala en entrevista para La Silla Rota.

Si bien la pandemia es nueva para el mundo, porque no hay experiencia previa, todo es a prueba y error, señala, pues estamos aprendiendo sobre la marcha, y las pymes necesitan aprender a embonar las nuevas piezas porque las variantes se siguen en moviendo.

Ante ello, recomienda una reorganización interna y apostar por la automatización, ya que la tecnología demostró que es una herramienta que no estaba siendo contemplada cómo se debía y que “un negocio sin tecnología está muerto, y solamente con ella va a tener posibilidades de sobrevivir”.

“No se trata ahorita de ganar dinero sino de sobrevivir, que no muera ni mi negocio, ni yo como empleado”, asegura el maestro en Administración, quien subraya la implicación a la flexibilidad al cambio como base.


Para el mercado detallista, esas tiendas de mostrador, se deben transformar en “mirar y no tocar”, es decir, implementar medidas para proteger el espacio personal de sus clientes. Y tomar en cuenta que los consumidores no irán a los establecimientos a menos que tengan una buena razón, como que les signifique un ahorro, para que valga la pena correr el riesgo.

“Va haber muchísima lealtad a la marca, hoy probar algo nuevo o desconocido por más que me digan que es higiénico, difícilmente lo pruebo, y vuelvo a repetir la marca que ya sabía que era muy limpia, con altos estándares de calidad e higiene”.

En tanto, aunque reconoce que es una gran oportunidad para quienes ya contaban con comercio electrónico, para los que no sería muy complicado en estos momentos emprender al negocio en línea sin base de datos, por lo cual conviene ya abrir sus puertas.

MODIFICARSE Y RESISTIR 

“Como compañía vamos a seguir haciendo hasta donde aguantemos”, asegura a La Silla Rota Guillermo Cucaita, director general de La Clínica Dental. La empresa tuvo que modificar su forma de operar y adaptarse rápidamente ante el golpe de la pandemia.

Durante abril y mayo, cuando fue el confinamiento mayor, siguieron operando bajo estrictas normas de seguridad para poder atender urgencia dental, pues si un padecimiento no es tratado a tiempo se corre el riesgo a que la persona tenga que acudir a una sala de urgencias, donde las probabilidades de contagio de coronavirus es mucho más alta.

Antes del covid, se atendían 70 citas diarias, pero en dichos meses registraron 40% menos. “Es un impacto bastante importante pero por protección ya no se pueden tener tantos pacientes”, señala.

En tema de personal, toda la planta laboral se mantuvo y sigue laborando, lo que hicieron fue escalonar a los trabajadores, se dividió al personal por días o en otras sucursales se separó por jornadas de la mañana y la de la tarde, en algunos puestos, por ejemplo de recepción, algunos días de la semana son trabajos desde casa.

“El corporativo constamos con bastante tecnología en nuestras instalaciones, todo es digital, así que básicamente pasamos a home office, fue bastante fácil, así que todo el personal del corporativo está trabajando desde su casa”.


Por su parte, en las clínicas, entre pacientes se sigue un protocolo para sanitizar al 100% la unidad. Desde que empezó la pandemia a mediados de marzo, implementaron normas adicionales para el personal de recepción y especialistas como pijamas quirúrgicas completas, caretas, y goggles.

A los pacientes se les toma la temperatura, se redujo la capacidad de los clientes en la sala de espera, antes eran alrededor de 10 personas ahora oscila entre 3 o 4. Por ello, todos los pacientes deben hacer previa cita, para saber de qué va a tratarse y así calcular los horarios para espaciarlos. Todo el equipo corrió por parte de la empresa, incluso a los trabajadores que tengan que asistir por algo al corporativo se les brinda la protección.

“Sí es una inversión fuerte que se hizo para el equipo para el personal y nuestros pacientes. Pero el valor y tranquilidad que se les brinda es mayor que cualquier compra de equipamiento. Ellos van a trabajar más a gusto, y los pacientes ven la protección y están más tranquilos”, afirma Guillermo Cucaita.

Desde marzo, asegura, se evaluó que no haya reducción de personal durante el resto de año. Incluso, se ha contratado personal para que se encarguen de la supervisión de las medidas higiénicas.

Reconoce que esto ha sido posible, gracias a que tienen buena relación con proveedores, que dieron flexibilidad en pagos, y esos beneficios se tradujeron a que los trabajadores no se vean afectados. Aunque con la nueva normalidad esperan que regrese la curva de crecimiento, mantendrán el aforo del 30 o 40% y posiblemente en el corporativo seguirá con home office con esquema mixto y juntas virtuales.

CAMBIOS EN LA NUEVA NORMALIDAD

Esta nueva fase, explica Juan Pacheco Del Río, involucrará incumplimientos de contratos, como no poder pagar la renta, no pagar la mercancía que se surtió, o tener dinero para pagar a los empleados su sueldo.

“Va a pasar una cadena donde la parte más sofisticada es un concurso mercantil, que es el tema para poder proteger a la empresa y que sin destruir lazos laborales pueda persistir el negocio como tal, esa es la parte más compleja. Pero un concurso mercantil cuesta dinero y pocos van a tener acceso a ello”, dice.


Por ello, el empresario tendrá que llevar los costos a lo más variable que se pueda, esquemas de contratos enfocados a obra calificada con resultados específicos, y plazas que eran fijas se van a ir transformando en costos variables. No obstante, para aquellos empresarios que tienen liquidez para sobrevivir el año, va haber una oportunidad enorme de incrementar la participación en el mercado en el que esté, porque está contraído, es decir, muchos competidores van a estar afectados y no van a poder sobrevivir.

“No solo las grandes empresas, también las Pymes van a poder llegar a hacer fusiones con sus competencias. Va haber espacio para nuevos productos, nuevas necesidades que se necesitan cubrir”.

Sin embargo, una barrera con la que se encontrarán los empresarios es la falta de apoyos de parte del gobierno tanto federal, estatal como local, ante el ejercicio de austeridad. “Teníamos un nivel que tenía capacidad de poder invertir pero este gobierno ha decidido no gastar. En lugar de invertir para salir adelante, es reducir muchísimo el gasto. Están en un plan de austeridad olímpico que no se había visto en décadas. El único que puede no ser austero es el gobierno, en otros países han gastado para proteger las fuentes de empleo”.

Por ello, será difícil una recuperación rápida, además que el país tenía antes del virus un 60% de la población económicamente activa en la informalidad, que seguramente ha subido y está tratando de sobrevivir en la calle, sin que haya tantas personas pues todavía no regresan las escuelas ni oficinas.

REACOMODO SOCIAL

Otra de las implicaciones del covid-19 en la nueva normalidad es el trabajo a distancia, pues el virus dio el empujón que hacía falta y ya hay certeza de que podemos operar en home office principalmente en el sector de servicios. Pero ello, también tendrá consecuencias en las rentas de oficinas, pues las empresas que pagan rentas muy altas se irán a edificios más baratos o casas, para mantener el home office y que el gasto sea menor.

“Va haber una recomposición en el mercado de renta de oficinas, pobres de los constructores, la van a pasar mal porque además de un mercado deprimido, en específico las rentas de oficinas se viene difícil (...) Las rentas altas van a estar afectadas, las bajas van a cachar este desplazo”, dice el experto.


Según Pacheco Del Río, este movimiento tiene lógica pues en varios sectores no es necesario regresar a las oficinas si se puede mantener a trabajadores a distancia y juntas por videoconferencia. “Entonces si yo tenía cuatro pisos en una torre carísima, pues igual me voy a quedar con uno, hago un reacomodo para que esté distribuido el espacio, y el resto si no la necesito en la oficina, para qué regresa”.

GOLPE A LAS FAMILIAS

El gran impacto de la covid será para la clase media, pues está en mayor riesgo de caer en la baja, así como para los que están terminando una carrera profesional o los que se han quedado sin trabajo en esta cuarentena.

“Eso ya está sucediendo y va a seguir sucediendo en próximos meses o un año. Si yo soy clase media, me quedo sin ingreso fijo o me reducen el sueldo ¿qué voy hacer? Muchas familias tenían 3 o 4 miembros trabajando, el día de hoy a uno le redujeron el sueldo, otro lo despidieron y otro era un recién egresado que está buscando trabajo y seguirá buscando porque no hay”, lamenta.


Por ello, el reto será subsistir pero no caer en la desesperación de endeudarse, ya que a nivel microfamiliar el país tiene una falta de cultura de bancarización, lo que lleva a que las personas recurran a los préstamos familiares, que se agotan, o a préstamos de tasas altas, que van a afectar a muchas familias posteriormente.

“El dinero más caro es el que no tengo. Si tengo que pedir prestado, debo hacer la tarea, no caer en la desesperación y elegir la institución financiera que mejor condiciones dé, no todo es el pago mensual, tiene que ver muchos los plazos, la tasa, las condiciones y garantías que te van pidiendo. Obviamente un crédito sin garantías es mucho más caro que si tienes que dejar algo a cambio”.