DINERO

La angustia personal y familiar de un millón sin empleo en el país

Más de un millón de mexicanos perdieron su empleo de marzo a mayo; historias personales de CDMX, Hidalgo, Veracruz y Q. Roo reflejan la preocupación y esperanza

  • Mariluz Roldán, Inés Tabal G., Frida Mendoza, Alejandra Galicia, David Casas y Oliver García
  • 21/06/2020
  • 19:10 hrs
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La angustia personal y familiar de un millón sin empleo en el país
La angustia personal y familiar ante la falta de ingresos (Foto Cuartoscuro)

El sector educativo fue de los primeros en parar ante la pandemia y también en afectar a negocios que giran en torno a escuelas y universidades. Humberto del Ángel es uno de los impactados negativamente. Se ha quedado sin trabajo y ahora está en un “estira y afloja” con su patrón para lograr conseguir una justa indemnización.

"Hace un mes me dijo el jefe que ya no podía mantenerme el sueldo y que buscará otro empleo; me quiere dar 8 mil pesos de indemnización, pero no los he agarrado. Me toca más y tendré que buscar un abogado o un sindicato que le dé un calambre", dice Humberto en entrevista con La Silla Rota.

"Desde el inicio de la pandemia, en marzo, aprovechó para darme solamente 600 pesos a la semana, menos de la mitad de los mil 800 que gano. Ya debo dinero a mis papás, a una hermana y a la tienda de la esquina, lo bueno es que ando en bicicleta y vivo cerca", explica.

Desde hace 12 años, labora como encargado de mantenimiento de una veintena de departamentos de renta a estudiantes en el sur de la Ciudad. Sus principales clientes son estudiantes del Tecnológico de Monterrey, seguido de la Universidad Autónoma de Nuevo León, pero hoy, la ocupación está muy por debajo del 50%.

Ante esta situación, Humberto tiene confianza en que, al menos, alguno de sus conocidos le dé trabajo al salir de la pandemia, pero hoy, su prioridad es llevar la comida a casa.

Solo tiene a su hija aún pequeña que le cuida su madre, esa es su preocupación y también como cobrar la justa indemnización.

Tres estados, los más afectados por el desempleo

Así como Humberto, un millón 030 mil 366 mexicanos perdieron su empleo durante marzo, abril y mayo, los meses que se ha mantenido la cuarentena por el covid-19. De febrero a marzo, 130 mil 593 personas se quedaron sin trabajo, de marzo a abril la cifra aumentó a 555 mil 247 y de abril a mayo fue de 344 mil 526.

Aunque en todo el país se registró este impacto negativo, de acuerdo con los datos del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), las tres entidades más afectadas por esta situación son la Ciudad de México, donde 174 mil 311 personas se quedaron sin trabajo; Quintana Roo, con 113 mil 798, y Nuevo León, con 85 mil 385.

Por el contrario, los estados que tuvieron menor pérdida de empleos fueron Tlaxcala, con 3 mil 336 personas que perdieron su fuente de trabajo; Tabasco, con 4 mil 117, y Colima, con 4 mil 223.

Los sectores económicos que sufrieron el mayor impacto económico fueron los de servicios, donde se perdieron 367 mil 473 puestos de trabajo; el de la construcción con 262 mil 317, y el de la industria de la transformación, con 210 mil 920.

Por sexo, los hombres resultaron más afectados, ya que 717 mil 902 de ellos se quedaron sin sustento durante estos meses de confinamiento, así como 312 mil 464 mujeres.

Sin embargo, José Luis de la Cruz Gallegos, director del Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico (IDIC), señala que durante las estadísticas que presente el IMSS en junio y julio se va a seguir reflejando que continúo la desocupación, a las cuales se deben sumar las afectaciones de los empleos generados en el sector informal.

El economista alerta que será hasta el segundo semestre del año cuando se podría ver algún la recuperación. Sin embargo, en algunas actividades económicas podrían tardar años en restablecerse los puestos de trabajo que había hasta antes de la llegada del covid.

"Prefería mil veces que me despidieran a renunciar"

Aunque Estefanía considera que éste no es el mejor momento para quedarse sin trabajo, con sinceridad comenta que el desempleo no le ha afectado emocionalmente y al contrario se siente más tranquila pues su despido en tiempos de covid era algo que esperaba. Ella es habitante de la Ciudad de México, donde se perdieron 174 mil 311 empleos desde que inició la cuarentena por la pandemia de covid-19.

"En mi despido hubo varios factores, la empresa en la que trabajaba llevaba un mal año y varios recortes de presupuesto y yo que trabajo en un área social sabía que estas áreas son de las primeras que despiden", narra.

De igual forma, la joven que trabajaba en una empresa al sur de la Ciudad de México, explica que prefería "mil veces" que la despidieran a renunciar.

"Como sí me dieron mi liquidación, he sobrevivido ahorrando y con el apoyo de mi familia, hasta el momento no había tenido que buscar trabajo, apenas estoy buscando y empecé a mandar mi currículum", dice a tres meses de estar desempleada. Por ahora, la joven platica que lleva tres días de haber iniciado la búsqueda de un nuevo empleo sí ha encontrado vacantes pero hasta el momento nadie le ha respondido.

Trabajadores inventan nuevas formas de sobrevivir al desempleo por coronavirus

En Quintana Roo se han perdido 113 mil 798 empleos a causa de la pandemia de covid-19. A pesar de que tanto la zona norte y la zona sur se encuentran en color naranja en el semáforo epidemiológico estatal que permite la reactivación de empresas y actividades esenciales con grupos controlados, el proceso ha sido lento para trabajadores, que ya han superado los tres meses con desempleo y comienzan a reinventarse con trabajos informales para llevar dinero a sus hogares.

Tal es el caso de Larry Matos, de 39 años, quien para llevar dinero a su familia y mantener a sus hijas, ha tenido que generar nuevas formas de emplearse en la informalidad, desde vender utensilios de su hogar, ropa en bazares y hasta dar clases de inglés a niños y jóvenes por 80 pesos la hora.

Antes de iniciar la pandemia por coronavirus en Quintana Roo, el 13 de marzo, Larry trabajaba como operador de audio freelancer en el hotel Moon Palace, ganaba mil pesos por 10 horas de servicio por cada día, el dinero era suficiente para mantener a sus dos hijas y su exesposa.

Larry solo tenía cuatro mil pesos de ahorro cuando se quedó sin empleo, por lo que después de agotarse los recursos comenzó a tener problemas para mantener a su familia.

Antes de iniciar a dar clases de inglés a niñas y niños,  primero intentó conseguir un nuevo empleo con salario fijo, buscó como repartidos en farmacias, como operador de Uber y después comenzó a vender productos o utensilios que no utilizaba en su casa como la ropa que comenzó a revender en los tianguis de Cancún.

“Pues se me ha complicado el tema laboral porque el dinero lo fui estirando lo más posible. Lo malo que al pasar esto del covid-19, literal los freelancers quedamos desamparados, quise buscar empleo como repartidor de farmacia o cajero de farmacia pero jamás me dieron respuesta. Así que al ver que se acababa el dinero decido vender cosas que no ocupo en la casa algo de ropa. Me siento triste porque aún no alcanzo lo suficiente”, dice.

Larry contó para La Silla Rota que ha logrado sobrevivir con la despensa que ha recibido del gobierno estatal; sin embargo, no ha sido suficiente, debido a que sus dos hijas tienen otras necesidades que requieren de más ingresos. El periodo de marzo a junio han sido meses difíciles, de precariedad económica, incertidumbre laboral y angustia personal ante la falta de ingresos, aunque reconoce que ante toda la adversidad continuará buscando formas para generar recursos ya que no dejará desamparada a su familia.

“Estamos tratando de que nos alcance nuestra pensión”

Doce semanas han transcurrido desde que Adriana, una mujer de 65 años que prefirió omitir su nombre, dejó de laborar en una tienda departamental de Pachuca; desde entonces, cuenta los días para volver a percibir ese ingreso, pues la pensión que tiene no es suficiente para cubrir los gastos de alimentación, servicios y traslados.

“No vemos mal que nos descansen, nos están protegiendo porque somos adultos mayores. Sí están nuestros lugares todavía, nada más que hace tres meses no trabajamos por la contingencia, pero nuestros lugares están ahí. Nosotros no tenemos salarios, todos los empacadores somos voluntarios”.

En el estado de Hidalgo se han perdido 12 mil 158 empleos en el periodo de marzo a mayo de este año, meses en los que se implementó la cuarentena por la pandemia de coronavirus.

“Hacemos milagros porque nuestras pensiones no son muy grandes. Estamos tratando de que nos alcancen, yo trabajé en el gobierno federal y mi esposo es jubilado del IMSS”, relata Adriana, quien dice que el trabajo les permite cubrir las cuentas de agua, luz y gas.

“Somos gente que podemos servir tanto al prójimo como a nosotros mismos. Si estuviéramos sólo sentaditos en nuestra casa, yo creo que ya muchos de nosotros hubiéramos muerto y económicamente todos lo necesitamos”, expone.

En un día pueden obtener entre 80 y 200 pesos, pero estima que la situación económica seguirá incierta al menos dos meses más, porque hoy que abandonó su domicilio para pagar el teléfono se percató de que la ciudadanía no acata las medidas de sana distancia.

Adriana considera que a los hidalguenses les falta cultura para visualizar a las personas de la tercera edad como fuerza laboral, pues realizan una función para obtener recursos, por lo que los clientes no les están regalando nada.

“Desgraciadamente no entienden que no tenemos un sueldo, sino que dependemos de las propinas. A veces son groseros, prepotentes, gastan hasta 4 mil pesos en la despensa y nosotros empacamos un carrito completo, pero sólo te dan 50 centavos o nos avientan el dinero. ¿Tú crees que no tienen el suficiente recurso si gastan esa cantidad? Creen que nos están haciendo un favor”, lamenta.

Pandemia obligó a Daniel a cerrar su restaurante en el puerto de Veracruz

Fue al inicio de la contingencia por el covid-19 cuando Daniel tuvo que cerrar su restaurante en la ciudad de Veracruz por la disminución de ventas; las ganancias ya no alcanzaban para cubrir sueldos ni comprar insumos básicos.

Pese a que implementó servicio de entrega a domicilio y otras medidas para ajustarse a la realidad que generó la pandemia del nuevo coronavirus, su negocio no sobrevivió ya que ninguna de las medidas le funcionaron. Fue por eso que en abril decidió que la mejor opción era cerrar “BBQ brothers” hasta que pasara la contingencia.

Esto no solo implicó ver sus sueños derrumbarse, también el despido de 10 personas a las que les daba empleo y que debido a las bajas ventas que registró ya no le alcanzaba para solventar sus sueldos.

En Veracruz, 46 mil 300 personas se quedaron sin trabajo entre los meses de marzo y mayo derivado de la emergencia por covid-19. de acuerdo con datos del IMSS.

Con las esperanzas del regreso a la nueva normalidad y con las ganas de volver a abrir, Daniel decidió regresar a Veracruz para iniciar con el proyecto que había pausado durante dos meses.

“La nueva normalidad de golpe es muy cara, vivir es más caro que antes. Porque es agregarle a tu vida el constante gel antibacterial, cubrebocas, más limpieza y esto implica un gasto más grande”, asegura Daniel.

Debido a las nuevas normas de sana distancia y sanitización los gastos se volvieron aún más grandes. Cuando inauguró su restaurante había gastado un flujo de 6 mil pesos y una inversión de 30 mil. Ahora comenta que le está costando lo mismo debido al gasto extra que tuvo que hacer en gel, careta y guantes para sus empleados.

Debido al incremento en el costo de inversión, el propietario del restaurante no podrá generar los 10 empleos directos que daba hasta antes de la pandemia por covid-19, en su lugar recontratará a cinco personas.