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Del 4% anual al "el crecimiento no importa": las promesas económicas de AMLO

La economía es quizá, junto con la violencia, la principal preocupación del gobierno de Andrés Manuel López Obrador.

  • RODRIGO GUTIÉRREZ GONZÁLEZ
  • 31/07/2019
  • 17:30 hrs
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Del 4% anual al "el crecimiento no importa": las promesas económicas de AMLO
Del 4% anual al "el crecimiento no importa": las promesas económicas de AMLO (Foto Especial)

La economía es quizá, junto con la violencia, la principal preocupación del gobierno de Andrés Manuel López Obrador.

Como oposición, durante el gobierno de Enrique Peña Nieto, el ahora presidente criticaba el poco crecimiento del país, incluso llamando inepto al exsecretario de Hacienda y Crédito Público, Luis Videgaray, y al propio expresidente.

En marzo del 2014, a través de su cuenta de Twitter, López Obrador escribió: "En enero la economía creció 0.8%, es decir, nada. EPN y Videgaray no saben cómo hacerlo. Perdón, pero con nosotros sería distinto y mejor".

Cinco años después, Andrés Manuel celebra que la economía creciera 0.1% en el segundo trimestre del 2019 con respecto al primer trimestre del año, a la vez que aumentó 0.4% en comparación al mismo trimestre pero del 2018.    

"Estamos muy contentos porque le economía mexicana está respondiendo [...] Esta es una muy buena noticia para el pueblo de México"

Esta inaudita celebración es el fin de un escenario claroscuro que el tabasqueño ha enfrentado en materia económica desde que era candidato a la presidencia hasta ahora, a nueve meses de su toma de posesión.

Primero como candidato presidencial y ahora como jefe del ejecutivo, López Obrador ha tenido un marcado claroscuro en materia económica.

Una de las principales promesas de campaña de Andrés Manuel fue un crecimiento económico anual de 4%, reprochando el crecimiento promedio de los últimos 30 años, el cual fue del 2%.

López Obrador incluso prometió que al finalizar su sexenio, la tasa de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) sería del 6%


Ya como virtual presidente electo, tras una reunión con los miembros de la Confederación de Cámaras Industriales de la República Mexicana (Concamin), el tabasqueño reiteró su compromiso del crecimiento del 4% anual, pero ya no mencionó la alza del 6% en la economía al finalizar su sexenio que prometió en campaña.

Los problemas para Andrés Manuel López Obrador comenzaron con la llegada del Paquete Económico 2019, en diciembre pasado.

Gustavo Hoyos, presidente de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), señaló los contrastes de éste: aplaudió la austeridad y el nulo aumento a la deuda, sin embargo, lo calificó de optimista, criticando lo asignado a programas sociales y los recortes a órganos autónomos, ciencia y medio ambiente.

A principios de año, por otra parte, el desabasto de gasolina provocado por el cierre de ductos para combatir el robo de combustible dejó pérdidas por miles de millones de pesos.

En febrero, apenas superando la crisis de hidrocarburos, el banco CitiBanamex advirtió de una posible recesión económica en México durante el primer año de gobierno de Andrés Manuel. Tras la alerta, el Banco de México (Banxico) se vio obligado a bajar sus tasas de interés.

Fue, entonces, en marzo cuando comenzaron las estimaciones a la baja de crecimiento económico para México de entes especializados en economía.

Por ejemplo, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) pronosticó un 2% de crecimiento para 2019. El Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial y hasta Banxico se unieron a estos pronósticos desfavorecedores al gobierno lopezobradorista.

López Obrador desestimó las proyecciones de la OCDE, asegurando que la economía mexicana iba "muy bien". Ese mismo mes, al cumplirse 100 días de gobierno, el presidente sentenció: "No hay ni asomo de recesión como pronostican analistas de mala fe".

En mayo, de nuevo la OCDE bajó sus pronósticos de crecimiento económico para este año de 2% a 1.6%. Pese a los bajos vaticinios, Andrés Manuel reiteró que el crecimiento del 4% aún es posible.  

Sin embargo, en julio varios fueron los entes financieros que reducían aún más los pronósticos del crecimiento económico para este 2019.

Moody´s Investors Service aseguró que la economía mexicana se desacelerará a 1.2% este año; luego, el FMI sentenció el crecimiento económico en 0.9%; la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) auguró un crecimiento del 0.5% en materia; y CitiBanamex colocó su previsión del crecimiento de la economía de México en un 0.2% para 2019.

Por su fuera poco, ese mismo mes renunció Carlos Urzúa a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) a través de una dura carta donde denunciaba decisiones de política pública sin sustento, así como posibles conflictos de interés.

Días antes del anuncio del Inegi, como justificando el escenario, el presidente aseguró que no es lo mismo crecimiento que desarrollo económico, que México estaba viviendo desarrollo económico. Sostuvo además que la moneda mexicana es la que más se ha fortalecido. 

"¿Cuál es la moneda que más se ha fortalecido? El peso mexicano. Algo tengo que decir porque ya están pronosticando la baja en el crecimiento (...) En el caso del crecimiento voy a seguir sosteniendo que no es lo mismo crecimiento que desarrollo, ahora hay más desarrollo"

La recesión parecía inevitable, según detallaron los expertos económicos internacionales. Sin embargo, el escenario presentado por el Inegi jugó a favor del presidente, descartando escenarios de recesión.

Arturo Herrera, titular de la SHCP reiteró que no hay recesión, pero reconoció que la economía mexicana se encuentra en desaceleración.

Las promesas de López Obrador se ven lejanas en materia económica a ocho meses de su toma de posesión, igualar los números del gobierno de Enrique Peña Nieto en el crecimiento del PIB parecería ya un logro de la actual administración federal.