DINERO

“De joven fui previsora y ahora en mi vejez no tengo incertidumbre”

Rubicela Rodríguez, con 63 años, y no tiene preocupación de que carezca de dinero por el resto de sus días; su fórmula ha sido ahorrar, disciplinarse e incluso prever que la pensión a la que tiene derecho por sus ingresos aportados al IMSS será insuficiente para conservar su nivel de vida

  • MARCO ANTONIO MARTÍNEZ, IVÁN MEJÍA Y JUAN LÁZARO
  • 16/09/2019
  • 13:51 hrs
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“De joven fui previsora y ahora en mi vejez no tengo incertidumbre”
Los jóvenes se resisten a pensar en planes de ahorros a 20 o 30 años, porque se les hace mucho tiempo, sin percibir que luego de la ley del 95 en materia de retiro, ya no recibirán una pensión del IMSS. (Especial)

Rubicela Rodríguez está a cuatro meses de retirarse de su trabajo. No es que no le guste ir diario, pero a su edad, 63 años, y luego de 42 años de laborar en la misma empresa, ve cada vez más cerca el día en que lugar de ir a trabajar, vivirá retirada, y podrá tomarse vacaciones sin la preocupación de que carezca de dinero.

La fórmula ha sido ahorrar, disciplinarse e incluso prever que la pensión a la que tiene derecho por sus ingresos aportados al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) será insuficiente para conservar su nivel de vida. Para tener más que eso depositó parte de su sueldo durante años en una cuenta de retiro. Ahora que dejará su trabajo ya no tendrá el fondo de ahorros que la empresa le proporcionaba, pero eso también está previsto.

Entrevistada por La Silla Rota, reconoce que de joven dejó de darse algunos gustos, pero al paso del tiempo está segura de que valieron la pena.

Imagínese, puedo comprar un auto de contado y no me voy a quedar sin dinero

Tampoco renunciará a estar al día en materia tecnológica, a desayunar con sus amigas, a ir al club deportivo para ejercitarse y tomarse por fin esas vacaciones a Europa que tanto anhela.

Recuerda que la cultura del ahorro la recibió en casa, y después le pareció algo cuesta arriba, sobre todo cuando a los 20 años se negaba a creer que pudiera permanecer en una misma empresa por más de dos décadas. Pero ya lleva ahí casi 42 años, y ahora está a punto de jubilarse.

No puede evitar comparar su situación con algunos contemporáneos suyos, quienes tienen una situación más complicada que ella, que además no se casó ni tiene hijos. Ve que algunos se casaron, se dedicaron a su casa, pero no ahorraron y ahora viven al día.

El caso de Rubicela es atípico. Se trata de alguien que además de tener su pensión del IMSS ahorró por su parte.

Mi caso es singular, no creo que haya muchas personas con su vida resuelta, quizá algún funcionario con sueldos de 80 mil pesos. Yo soy operativa pero la verdad es que siempre tuve a un asesor que me dijo ‘ahorra de joven para que no ladres de hambre de viejita’

La asesora financiera Patricia Martínez explicó que a los jóvenes les llama poco la atención el ahorrar para su retiro.

“Lamentablemente los jóvenes no quieren ahorrar y lo ven como algo muy lejano”, dice. "Pero no lo es".

En el mismo sentido opina el también asesor José Alberto Guzmán, quien asegura que los jóvenes se resisten a pensar en planes de ahorros a 20 o 30 años, porque se les hace mucho tiempo, sin percibir que luego de la ley del 95 en materia de retiro, ya no recibirán una pensión del IMSS, sino que su retiro dependerá de lo que hayan ahorrado en el sistema de afores.

“Muy poca gente, hablando de jóvenes están conscientes de esa situación, la mayoría de los jóvenes no ven que sus sueldos no son suficientes para destinar a su retiro”, explica a La Silla Rota.

Pero entre más jóvenes lo hagan, tienen que dedicar un menor porcentaje de ahorros deben destinar para garantizar ingresos similares a los que perciben en su vida laboral.

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“Sí lo empiezan a hacer a los 18 o 20 años el ideal es que ahorren el 10 por ciento hasta los 60 años, van a ahorrar 40 años, si lo hacen así sí logran hacer un ahorro muy bueno que te da para vivir el resto de tus días. Mi experiencia es que nos empieza a preocupar hasta por los 35 o 40 años, ya perdimos 20 años de ahorro, de ser de 10 debes meterle 20 a 25 por ciento o 30 y ya no es tan fácil hacerlo”, advierte.

Con el sistema de ahorro basado en las afores aún no representa un problema, si existe una gama de tener 100 mil pesos la compañía aseguradora los va a trabajar para que no pierda valor y genere ciertos rendimientos.

“Al final es hacer esa conciencia”, remarca.

DESCONFIANZA DE LAS AFORES

Luz Gaytán comenzó a trabajar desde los 16 años. Aunque solía irse de fiesta, también tenía el hábito del ahorro, que sus padres le inculcaron en casa. Le tocaron cinco años del sistema del IMSS cuando la ley se modificó para que el retiro fuera a través de las afores.

Pero ella no se confió y aunque sí hace aportaciones a las afores, también tiene sus propios ahorros, un seguro de vida que la asegura en caso de un accidente o en caso de fallecimiento que beneficia a su hija, a quien además ya le compró un fondo para garantizar su educación universitaria.

Cuestionada sobre por qué decidió hacer eso, responde que es porque las afores dan rendimientos exiguos, las empresas reportan un sueldo menor al real y los planes que ella tiene para su vida y la de educación de su hija requieren más que la afore o los recursos de la pensión del IMSS, que también alcanzaría.

Otro caso es el de Mayra, quien recuerda que desde que hace siete años, cuando era soltera y sin hijos, comenzó a ahorrar. Se dio cuenta que ya no le tocaba pensión del IMSS y no tenía grandes fondos  de la empresa, por lo que su idea fue cumplir su ciclo en el trabajo y tener tranquilidad y ahorro para una emergencia con dinero guardado.

Ya no alcancé el IMSS y entonces me tocó la afore y al ver lo que me tocaba con lo que se gana y que me darían una pensión de 2 mil o 3 mil pesos es obvio que con eso no voy a vivir y en GNP (donde trabaja) están al alcance los agentes y productos nuevos, una póliza de retiro a los 20 años que se vence pero te dan oportunidad de retirar el dinero o seguir aportando

De 33 años ahora, nota que la falta de cultura del ahorro hace que la gente tenga cinco pesos y se gaste 10. En su hogar ella misma lo vio. “En casa mi papá trabajó siempre por su cuenta, no tuvo pensión y cuando falleció mi mamá que estaba dedicada al hogar se queda sin pensión ni nada de él y tiene que ver por ella".

Ella trabaja en una empresa aseguradora lo que la ha hecho ser previsora. “Siempre me preocupé por el seguro de carro, incluso sin ser nuevo, finalmente entró aquí, empiezo a ver la gama de instrumentos financieros y ahora tengo una póliza de gastos médicos por parte de la empresa”

Está consciente de que su generación ya no alcanzará pensión del IMSS y en su caso no quiere llegar a los 40 ó 50 sin recursos. “No tienes ahorrado un fondo que te salve de emergencia. Fue ver la situación de mi papá y entrar a GNP y fue hacer conciencia de la gente que no tiene dinero o que no tiene póliza de gastos médicos”.

Admite que entre la gente de su edad es un caso poco común, porque lo que se ahorra no se ve como un beneficio tangible.

No te interesa, sientes que estás tirando el dinero, no lo ves al momento. Estás acostumbrado a ver las cosas tangibles y cómo las ves físicamente, pero como el seguro es un papel que hasta que lo necesitas te das cuenta de su importancia. Mientras no lo tomas en cuenta, no piensas en esa parte en que vas a llegar a estar grande o que tus hijos vayan a necesitar dinero para pagar la colegiatura. No tenemos desgraciadamente esa cultura

Pero es un tema que no debe soslayarse, y debe dársele más importancia al futuro, ya que cada vez los mexicanos son más longevos y antes vivían 60, ahora llegan a los 75 años.

DIAGNÓSTICO

De acuerdo con el estudio Diagnóstico del Sistema de Ahorro para el retiro en México, funcionamiento, beneficios y retos, publicado por la Consar el ahorro voluntario se ha convertido en un sistema fundamental para complementar el ahorro provisional.

El documento informa que dicho ahorro ha crecido en los últimos años en México, pero apenas representa 1.9 por ciento del total de recursos administrados por las Afore.

Respecto a los trabajadores jóvenes, la población mexicana está compuesta principalmente por este sector, que incluso inician sus carreras laborales a edades tempranas, aunque la mayoría lo hace en la informalidad. Uno de los retos es generar incentivos para que los trabajadores más jóvenes se incorporen desde temprana edad al mercado laboral formal y aporten al Sistema de Aportaciones para el Retiro.

Un mayor número de años cotizados e invertidos durante un plazo más amplio les permitiría acumular mayores recursos en su cuenta individual y por ende acceder a una mejor Tasa de reemplazo

MJP